Adiós al Cine Imperio

lascruces_041013La otra noche hubo gente en Guadalajara que se acostaba con la triste noticia de la desaparición del Cine Imperio en la capital. Pasarían pocas horas para proceder a su derribo por parte de una empresa por encargo del ayuntamiento.

Cuando por las redes sociales me entere de la noticia, me embargó un halo de tristeza y a la cabeza me vinieron muchas imágenes de los ratos pasados en el cine.

Cuantas tardes de cine pase entre las cuatro paredes del Imperio. Gente de mi generación empezamos a amar al cine gracias a las sesiones dobles o triples, porque te metías en la sala a las 4 de la tarde y salías casi a las 10 de la noche. Solo había una cosa que no me gustaba y eran sus viejas butacas, recuerdo que en algunas de ellas los muelles se clavaban en las posaderas de uno. Luego estaba el gallinero, mudo testigo de muchos “primeros besos”. Cuantos recuerdos.

En el Imperio se proyectaron películas de mucho éxito, recuerdo por ejemplo la que ha sido la más taquillera del cine español durante muchos años: “No desearas al vecino del quinto” que estuvo varias semanas en cartel y siempre había largas colas para entrar. Luego llegó la época del destape y en el Imperio vimos por primer vez a una señora, casi a hurtadillas, como Dios la trajo al mundo, en películas como las de la serie “Enmanuelle“. Recuerdo que era un rito los fines de semana recorre los tres cines de Guadalajara: el imperio, el Moderno y el Coliseo Luengo  y acercarse hasta La Prensa, para saber que películas proyectaban. Era la época que el centro tenia vida. Recuerdo a la taquillera, una señora mayor, que siempre le contaba a mi madre que yo había pasado por el cine.

Luego llegaron los multicines con el negocio del señor ese de Hercesa, y provocó el cierre de los cines, primero el Luengo, luego el Imperio y por último el Moderno, que se reconvirtió en teatro con ayuda de la Junta y se ha vuelto a cerrar, por lo que sin estos motores culturales el centro de Guadalajara poco a poco se ha ido muriendo y nadie lo ha remediado.

Román, el mismo día del derribo y con los periodistas dijo que “había un expediente de ruina de larga duración y ante el riesgo de caída del edificio, (parte de la cubierta ya se había caído), los técnicos municipales aconsejaron que lo mejor era la demolición del cine“.

Bien alcalde, estamos de acuerdo. Si el edificio estaba en ruinas hay que tomar medidas y medidas urgentes, pero si se ha llegado a este expediente de ruina ha sido precisamente por el paso del tiempo y la dejadez. La climatología y el abandono hicieron que la techumbre prácticamente se viniera abajo y el olvido hizo que el edificio se abandonara y sus técnicos municipales o sus concejales nunca hicieran nada por salvar al Imperio.

Aquí creo que tenemos la culpa mucha gente: El ayuntamiento no debería de haber permitido llegar a esta situación y hace tiempo haberse hecho cargo del cine Imperio para haber sido reconvertido en alguna cosa. Ayer en las redes sociales alguien propuso que ese lugar podría haber alojado el Museo de Semana Santa de la ciudad, me parece buena idea.

Hace unas semanas recorrí con una guía la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, bien es cierto que es ciudad Patrimonio de la Humanidad y su ayuntamiento dedica mucho esfuerzo y  dinero en su conservación patrimonial. Todos los edificios del centro histórico de la ciudad están utilizados, ninguno está abandonado, si exceptuamos la catedral que hace años sufrió un pavoroso incendio. Pero en todos los edificios hay una titularidad pública o privada y todos están siendo usados y abiertos para que el visitante los conozca. No hay ningún solar.

En Guadalajara no ocurre nada de esto ni por asomo, en los dos mandatos del actual equipo de Gobierno hemos perdido mucho patrimonio, varios edificios de gran interés han si pasto de la piqueta: este caso del Cine Imperio, el palacio de los vizcondes de Palazuelos, en la plaza de San Esteban, donde estaba el Boquerón, también ha sido demolido el edificio colindante con el Casino Principal, ese que tenía un mural de Rafael Bosch y del que Román dijo que no tenía ningún valor y del que por lo menos se podía haber salvado del derribo; el antiguo colegio Cardenal Mendoza y otros edificios que seguro que se me escapan. Y está abandonado el edificio que hace esquina con la Calle Mayor y la Plaza Mayor. El próximo en caer, si nadie lo remedia, será el edificio de la esquina de la Calle Mayor con Santo Domingo y que ocupa también parte de la calle Condesa de la Vega del Pozo, donde Solano tuvo su despacho, y que hoy está en venta.

El ayuntamiento prefiere tirar estos edificios a pensar en hacer algo con ellos. Es mejor gastar el dinero en hacer “ejes culturales” y arreglos chapuceros en la Calle Mayor, que proteger el patrimonio que tenemos. Mucho me temo que aquí hay intereses económicos y que es mejor tener un solar y esperar a que lleguen los buenos tiempos de la construcción para así sacar unos buenos dineros.

Román ha dicho también que “no era un edificio protegido y que en principio no hay construcción prevista“. Tiempo al tiempo. Y que tras el derribo “el aspecto exterior quedará similar o prácticamente igual“, eso esperamos.

Con el derribo del Imperio se me ha ido una parte de mi juventud que sólo quedará en mi memoria.

Ángel de Juan

director@henaresaldia.com