Brillante y espectacular el tradicional encierro por el campo en Brihuega

 Con un despliegue de medios impresionante, la organización del encierro a cargo del ayuntamiento briocense, dio sus frutos. Los cuatro novillos de la ganadería de Sopeña, que partieron hermanados de la Plaza de Toros “La Muralla” a las seis y media de la tarde, cerca de las dos de la madrugada del 17, quedaron a buen recaudo en su primer destino como es la Plaza de San Felipe, para posteriormente en la mañana del 17, sobre las 12,00 horas regresar a los corrales de La Muralla en el tradicional recorrido urbano, donde también se disfrutó del Toro del Aguardiente. 

Desde el año 1971 no se había conseguido que las cuatro reses llegasen a su destino, unidas y hermanadas, en una inolvidable subida por la Avenida Constitución hacia los corrales de San Felipe.

Una hora antes del inicio del encierro, todo estaba preparado y dispuesto para poder disfrutar de una tarde taurina. Numerosas agrupaciones de Protección Civil, incluyendo la local, se ocuparon de prevenir incidentes, junto con dotaciones de la Cruz Roja, la local y varias de la provincia, todos habilitados en varios puntos del recorrido urbano y en el campo, para velar por el buen desarrollo. También la Guardia Civil, con varios efectivos a caballo, en coche y moto controlaron en todo momento la ausencia de vehículos en el campo y evitaron aglomeraciones e incidentes.

El sol se dejaba sentir en los corredores y jinetes que arroparon a los astados en este inicial “desencierro”, que para los que no conozcan bien este evento taurino, se trata de llevar a una zona muy determinada a los astados, en el lugar conocido como “La Boquilla”, donde dejarlos tranquilos durante unas horas, para de madrugada, sobre las 2 o 3 de la madrugada, guiarles de nuevo a Brihuega por el camino de las Monjas, hacia la Plaza de San Felipe, donde se habilita un espacio para tranquilidad de los astados.   

El balance definitivo fue extraordinario. Ausencia de incidentes de consideración, con la excepción del traslado de un corredor al Hospital Universitario de Guadalajara por un problema de rodilla, siendo resueltos en Brihuega todos los percances -en total 19-, por la Cruz Roja.

Emoción y algún que otro sobresalto se sintieron con los lances e inquietud que produjo un toro negro en la cercanía de la carretera hacia Cifuentes. Juego y diversión ofreció el toro que ya prácticamente todos los años se queda en las cercanías de las Naves del camino de Valdeatienza donde se congrega la mayor parte del gentío aficionado; y otros dos toros, poco a poco y con gran paciencia y por separado fueron llevados a la Boquilla por corredores y caballistas. Cuando los cuatro estuvieron allí unidos, el “negro” revolucionó al resto, y atenta la organización decidió subirlos sobre las 2,00 horas.

Aplausos y gran emoción al paso de los caballistas y voluntarios colaboradores tras echar el cierre a los corrales de San Felipe, que junto con la organización cumplieron perfectamente su cometido y objetivo.