Castilla-La Mancha: una marca agroalimentaria

Mosaico de productos "Gran Selección" de Castilla-La Mancha. // Foto: JCCM
Mosaico de productos “Gran Selección” de Castilla-La Mancha. // Foto: JCCM

Esta semana se celebra en Barcelona Alimentaria, la mayor feria de agroalimentación de España y uno de los principales certámenes del sector en Europa. El recinto de la Fira acoge la presencia de más de 60 empresas de Castilla-La Mancha, además del stand de la Junta de Comunidades. El presidente regional, Emiliano García-Page, ha aprovechado su presencia en Alimentaria para anunciar la creación de una “marca global de calidad” que sirva de nexo de unión entre los productores de alimentos de origen castellano-manchego e impulse su nítida identificación con la calidad.

Es evidente que la propuesta de García-Page, muy acertada, se inspira en el éxito de “Tierra de sabor”, la enseña de calidad de los productos de Castilla y León, un ejemplo de creación de una marca de valor ligando la comercialización al márketing. Falta concretar el nombre de la marca y la estrategia a seguir, pero la promoción de una marca para los productos castellano-manchegos es una excelente iniciativa que debería ser acogida con entusiasmo entre los empresarios y operadores comerciales. Especialmente, entre las pymes, que son la base del sector agroalimentario. Serán estas empresas las principales beneficiarias de una medida encaminada a erradicar la tradicional disgregación en la oferta alimentaria regional.

Miel de la Alcarria, vino de La Mancha (y de Cogolludo), azafrán de la Mancha, berenjenas de Almagro, mazapán de Toledo, cordero manchego y alcarreño… Castilla-La Mancha es una de las despensas de España, y no hace falta recurrir al Quijote o al Arcipreste de Hita para comprobarlo. Con nueve denominaciones de origen en su territorio, aglutina la mitad de la producción de vino de España y el 7% del vino del mundo. La región concentra el 13% de las explotaciones agrícolas del Estado. Y el 35% de las exportaciones regionales proceden de la agricultura y el sector agroalimentario, según datos de la Junta.

García-Page, de visita en el stand regional en Alimentaria, en Barcelona. // Foto: JCCM
García-Page, de visita en el stad regional en Alimentaria, en Barcelona. // Foto: JCCM

Aprovechar este potencial tendría que ser una prioridad en la planificación económica de una comunidad autónoma en la que el 91% de su población se concentra en áreas rurales. Es un dato elocuente teniendo en cuenta que la superficie de la región sobrepasa los 79.000 kilómetros cuadrados. Castilla-La Mancha aporta algo más del 3% al PIB de España, lo que revela su baja productividad. Sin embargo, su producción agraria representa el 9,5% de la española, mientras la aportación de la industria alimentaria castellano-manchega al conjunto de España ronda el 7%. Sin la agricultura, la recesión en Castilla-La Mancha durante los años de la crisis hubiera sido mucho peor.

No se puede decir que los productos castellano-manchegos, incluidos los de Guadalajara, estén maltratados en el mercado. Y ahí está la pujanza, por ejemplo, de Finca Río Negro o Embutidos Atienda –cada uno en su segmento- para acreditarlo. Sin embargo, sí existe coincidencia en la necesidad de articular un plan de comercialización que evite que cada empresa haga la guerra por su cuenta. Y que haga que el consumidor asocie Castilla-La Mancha no sólo a cantidad sino a calidad. Buen producto, especialización, visibilidad. Son las claves del futuro, por no decir del presente.

Los premios Gran Selección, que pasan por ser la antología de la riqueza agroalimentaria de la región desde 1990, ilustran el auge de un sector que necesita ir de la mano de las administraciones públicas a la hora de vender afuera. No basta con producir. Quizá tampoco resulta suficiente disponer de una etiqueta de fama mundial, como es el queso manchego. Hay que buscar la excelencia y hacerlo valiéndose de las herramientas de la comunicación y el márketing. Lo contrario sería desperdiciar las oportunidades que ofrecen algunas de las mejores materias primas de España.

Raúl Conde
Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).