Cien personas desafiaron el frío en el VII Concurso de Gachas de Pinilla de Jadraque

El Ayuntamiento había preparado la leña y la harina para los concursantes y viandas en abundancia, mientras que los cocineros de todas las edades trajeron los utensilios de cocina, ingredientes para darle personalidad a las gachas, y su mejor humor. Concursaron un total de nueve sartenes. En el paraje, se dieron cita alrededor de un centenar de vecinos. Humo, huevos fritos, panceta, y chorizo… los pinilleros compartieron el fundamento de su comida tradicional homenajeando el buen hacer de los abuelos  para quienes gachas y migas aportaban las calorías necesarias para ejercer las labores del campo. También el vino de la tierra, embotado, corrió de mano en mano. De esta manera, trago va, montado viene, se hicieron las dos de la tarde, momento en el que los cocineros debían mezclar la grasilla de los torreznos y picatostes bien fritos con la cantidad exacta de harina de almortas para darle vistosidad y gusto a las gachas. Las calorías de la mezcla fueron más bienvenidas que nunca, puesto que el ambiente gélido y el aire que lo intensificaba fueron la nota predominante de un fin de semana en el que llegaron a caer algunos copos de nieve el domingo.
La proporción es la clave. Y también los condimentos y el toque especial de cada uno. Al final del proceso, todas las sartenes, convenientemente convertidas en anónimas, se agruparon sobre las piedras de la Fuente a la espera del veredicto de jurado. Fue el mismo que el año pasado: José Manuel García, José María Moreno y Ana María Andrés decidieron cuáles eran las mejores. La sartén ganadora fue la que cocinaron las hermanas María de la O y Milagros Bravo. En segundo lugar quedaron las cocinadas por Elisabeth Esteban y Angeles Coronel. Las terceras fueron las de Sandra García y María del Carmen Bravo.
Las celebraciones de Santa Agueda prosiguieron la noche del sábado con el encendido de la iluminaria en la plaza de la Fuente Nueva. En las ascuas los pinilleros asaron carne y cenaron todos juntos acompañando las tajadas con patatas asadas en la lumbre. El domingo, día de la patrona local, las campanas de la hermosísima Iglesia de Pinilla tocaron a Misa de Santa Agueda. Con su sonido se mezcló también el de los dulzaineros de Sigüenza, que acompañaron la mañana y la sobremesa después. Antes de la conclusión de la ceremonia religiosa, como es costumbre, se remataron los maneros o andas de la imagen de Santa Agueda. Después del aperitivo en el bar, todo el pueblo comió junto una caldereta en el Salón multiusos del Ayuntamiento. Este año, por motivo de la crisis, cada vecino pagó 10 euros por la consumición. La peña el Jarreo colaboró con el Ayuntamiento donando los trofeos de las gachas y cediendo su local para el baile público del sábado por la noche.