Cifuentes: entre la romería de la Cueva del Beato y un crimen casi perfecto

cifuentes_cuevabeato190113El lugar donde se ubica la ermita de la Cueva del Beato con la advocación  de la Virgen del Loreto, a pocos kilómetros de la villa ducal se entremezclan la religiosidad con un macabro crimen que sucedió hace más de cien años y las visiones espectaculares de “dos soles” sobre el firmamento.

La villa ducal de Cifuentes, situada casi en el centro geográfico de la provincia, es la capital de la Alcarria Alta, puerta de entrada al Alto Tajo y lugar del nacimiento del corto e impetuoso río Cifuentes. La villa cuenta con muchos atractivos artísticos, culturales, medioambientales, de naturaleza y también religiosos.

Acercándose esta fechas del 8 de septiembre se celebra la secular romería a la Cueva del Beato, fiesta declarada de interés turístico provincial. La ermita donde tiene lugar esta romería se encuentra en el campo, a unos tres kilómetros del pueblo, rodeada de espesos pinares. El lugar siempre fue elegido por beatos y anacoretas para seguir la vida contemplativa. El edificio actual es una obra del siglo XVII y consiste en templo y edificio acondicionado para vivienda, y en el que tuvieron lugar los fatídicos hechos en los últimos días del mes de febrero de 1905 con el asesinato del beato Bibiano Gil, a manos del pastor Vicente Olmo y de su mujer María Crespo y que luego trataremos.

cifuentes_romeria050913La romería 

En la actualidad la romería se celebra en la tarde del día 8 de septiembre. Muchos son los cifontinos que pasan la jornada en las inmediaciones de la ermita. Durante la mañana hay diversas actividades y por la tarde, a eso de las seis, se organiza la procesión para recorrer las cercanías del santuario. La imagen es portada en andas hasta el exterior, a los sones del himno nacional, allí mismo se subastan las andas y es portada por varios devotos de la virgen. Una vez que la imagen regresa a la puerta de la ermita, se vuelven a subastar las andas para introducirla de nuevo en el templo y se subastan también numerosas ofrendas que con lo recaudado sirven para mantener la cofradía. Tras la procesión, la imagen regresa al templo hasta el año que siguiente. Los cifontinos terminan la jornada con una buena merienda familiar.

cifuyentes_bato050913El milagro de los tres soles en la Cueva del Beato 

Las gentes del lugar pudieron observar un hecho insólito que, en esa época se atribuyó a un milagro, por personas de pocos conocimientos y con demasiada fe en lo natural. En el libro Romerías por la Alcarria Alta, se describe este hecho singular: “En este santuario sucedió un hecho aparentemente milagroso que se conoce como el fenómeno o caso de los tres soles. El día 3 de febrero de 1672, festividad de San Blas, coincidiendo con la procesión de la Virgen desde la Parroquia de El Salvador de la villa de Cifuentes hasta la ermita y cueva de San Blas, aparecieron en el cielo dos soles que acompañaban al astro rey y otras portentosas figuras de medias lunas y un arco con su saeta y un arco iris que unía los dos soles. Todo ello fue visto por la numerosa concurrencia y luego dibujado por el Corregidor Francisco Madrid, que dejó su testificación del hecho”.

En el archivo municipal de Cifuentes existe documentación correspondiente al año 1674.

En definitiva, lo que vieron los lugareños fue un parhelio, que es un fenómeno óptico de común ocurrencia, asociado con la reflexión/refracción de la luz, producto de una gran cantidad de partículas de hielo en las nubes cirro. Muy parecidos a los halos (de hecho pueden y suelen suceder al mismo tiempo), se manifiestan como a 22º a la izquierda o derecha del sol como manchas brillantes y hasta coloridas en el cielo.

El crimen del beato 

Bibiano Gil, el ermitaño, llegó a la villa de Cifuentes en el año 1904 con el propósito de habitar en el santuario de la Cueva del Beato, cuidar de este y recoger limosna para el mismo. En el piso bajo del edificio habitaba el pastor Vicente Olmo, con su mujer, una hija de catorce años y un hijo de seis. El ermitaño mostró especial interés en que el pastor siguiera residiendo en la casa, dejándolo a su cuidado cuando éste se ausentaba.

Gil se instaló en el lugar adecentándolo merced a su trabajo personal y a las limosnas que recibía; limpió la pequeña ermita, las imágenes y los altares; canalizó el agua de las diversas fuentecillas hasta un estanque, de modo que permitiera el cultivo de un pequeño huerto. El ermitaño, como era costumbre en otros, postulaba, no sólo en Cifuentes, sino que se alejaba a otras regiones durando su ausencia algún tiempo.

Bibiano bajaba todos los días a la villa condal para asistir a misa en el convento de las monjas y en la parroquia y después visitaba a los enfermos y les facilitaba limosnas si lo necesitaban. Un día, a finales de febrero de 1905, los vecinos de la villa se extrañaron de no ver al ermitaño, sabían que con Vicente Olmo no mantenía buenas relaciones y pronto sospecharon de él como su asesino. El pastor confesó el crimen el mismo día que el cadáver de Bibiano fue encontrado en la Cueva del Fraile, distante a algo más de un kilómetro de la Cueva del Beato y situada en la Serrezuela de Val de San García.

El crimen fue ampliamente publicitado en la prensa de la época, principalmente en los periódicos de Guadalajara como Flores y Abejas y en el semanario gráfico madrileño Nuevo Mundo.

Hoy afortunadamente es un lugar de remanso y de paz, un lugar ideal para pasar un día de verano en una zona poco conocida y con las mejores vistas de esta parte de la alcarria.

 

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