Cincuenta motos clásicas se dieron cita en la Ciudad del Doncel

La jornada motera comenzaba a las 8 de la mañana. Mientras los participantes cumplimentaban las últimas inscripciones, voluntarios del club preparaban un chocolate calentito para arrancar con los motores calientes. A las 10:30 horas de la mañana la ruta de motos clásicas tomaba la salida desde la Plaza Mayor, adonde habían permanecido expuestas hasta esa hora. Salieron 50 motos clásicas, siendo la más antigua una Peugeot fabricada en el año 1952. Otras joyas mecánicas que se pudieron admirar en Sigüenza fueron las clásicas Montesa Impala, Ossas de los 60, Sanglas de los 70 y, cómo no, las archiconocidas Vespas y Lambrettas.

A las 12 de la mañana la caravana hizo su primera parada en Cifuentes para tomar el aperitivo y visitar el museo de Automoción que allí tiene la familia Mingo. En todo momento, los vehículos estuvieron  acompañados por la asistencia del club con una grúa, varios coches y una ambulancia de Cruz Roja.

De vuelta hacia Sigüenza, la comitiva hizo escala en Alcuneza. En el Restaurante la Granja  máquinas y moteros tomaron un respiro y repusieron fuerzas antes de salir camino de Medinaceli.  Allí mismo el Club organizador hizo entrega de premios a la moto mas antigua, a la mejor conservada, al piloto mas veterano y al piloto que hizo un mayor desplazamiento hasta la Ciudad del Doncel, además de sortear regalos de todas clases entre los participantes.

Por la tarde los moteros llegaron hasta la Medinaceli. Al igual que el de Sigüenza, el de la villa cedió la Plaza Mayor para la ocasión permitiendo el aparcamiento y exhibición de estas joyas mecánicas. Fue desde la localidad serrana al final de la tarde desde la que se despidió la concentración. Representantes de la organización dieron las gracias a los ayuntamientos de Sigüenza, Cifuentes y Medinaceli, y también a la familia Mingo y a Font Vella por “su inestimable colaboración en la organización de un evento que el club pretende institucionalizar en estas fechas”.