Condemios de Arriba se llena de danzas

Danzantes de Condemios de Arriba
Danzantes de Condemios de Arriba

La Serranía de Guadalajara es una comarca de tradiciones ancestrales. En esta zona –la más septentrional de la provincia– se conservan una serie de costumbres con una gran historia a sus espaldas. Fiestas, romerías, música… Todo ello forma parte de una cultura que ha perdurado durante siglos y que –todavía hoy– se mantiene viva. Diversas localidades ofrecen propuestas de un gran atractivo para propios y extraños.

Un ejemplo es Condemios de Arriba. Sus danzas fueron recuperadas en agosto de 2005, tras cuatro décadas de desaparición debido al éxodo rural. Sin embargo, gracias al tesón de los vecinos del municipio, desde hace 14 años la celebración no ha faltado a su cita. Todos los años, a mediados de agosto, los bailarines vuelven a salir a las calles para conservar una tradición de gran importancia.

En total, habrá dos citas para disfrutar de la propuesta. La primera, este sábado, 11 de agosto, a partir de las 19.30, en la plaza de Condemios de Arriba. Durante el evento se realizarán las 13 composiciones que se han conseguido rescatar. El segundo encuentro, en cambio, se desarrollará el próximo miércoles, día 15, por la mañana, a lo largo de la procesión de la virgen. En este caso, uno de los momentos más impresionantes llegará cuando se realice la pieza de «El Castillo», en las eras de la localidad.

Danzantes de Condemios de Arriba
Danzantes de Condemios de Arriba

Un disfrute que será posible gracias al empeño de los dos grupos de danzantes existentes en Condemios. Por un lado, el de adultos, conformado por ocho bailarines y el zarragón. Y, por otro, el infantil, cuyos miembros también se implican intensamente en la fiesta. Además, entre los protagonistas de la celebración se distinguen –de manera igualitaria– a hombres y a mujeres. “Cuando comenzamos a recuperar esta costumbre, los más mayores del pueblo nos comentaron que, antiguamente, sólo participaban los varones”, narra Pepa Durán, una de las personas que se implicó en la rehabilitación de la actividad.

Una realidad que, sin embargo, acabó por evolucionar. “Había chicas que querían formar parte de la costumbre. Entonces, pensamos que lo importante era rescatar la celebración y no el hecho de que salieran sólo hombres. Por ello, se creó este grupo, del que puede formar parte todo el mundo, sin importar su género”, explica Durán. “Incluso, no hay diferencia entre el traje femenino y el masculino”, añade.

– En este sentido, la actividad se recuperó en 2005, después de más de 40 años sin programarse. ¿Cómo surgió la idea de volver a organizarla?

– Fue una circunstancia que coincidió con la aparición de la asociación «El Poyato» –rememora Pepa Durán–. Teníamos la inquietud de crear una asociación que sirviera para que los vecinos tuviéramos la oportunidad de juntarnos y, de paso, realizar diferentes actividades por el pueblo, como la rehabilitación de sus costumbres.

Así, “con ganas y buena voluntad”, se consiguieron retomar propuestas ancestrales, como la que se desarrollará durante los próximos días en Condemios de Arriba. Todo un lujo.

Danzantes de Condemios de Arriba
Danzantes de Condemios de Arriba

De cualquier forma, el trabajo de restauración de las danzas fue intenso. Hubo que realizar diferentes investigaciones que –como se ha mencionado anteriormente– desembocaron en la recuperación de 13 de las 15 danzas que, en su día, se escenificaban en la localidad. Las otras dos no se han podido recomponer. “De una de ellas no quedaban datos”, confirman los responsables de la indagación. “Y la otra se trataba de una especie de representación teatral por las calles del pueblo, en la que participaban los «bailarines» y el zarragón, pero no se pudo reconstruir en su totalidad porque las informaciones que nos llegaron fueron muy fragmentarias”, añaden.

En cualquier caso, las piezas que se han conseguido reconstruir se han recobrado de forma completa. De hecho, también se ha restaurado su música. Unos compases que son interpretados por una banda propia, perteneciente al grupo de danzantes. “Comenzamos con una dulzaina, un clarinete y una caja”, recuerda Pepa Durán. “Con ellos empezamos a rescatar las canciones que recordaban los más mayores”, añade. Una implicación que se vio positivamente reconocida. Incluso, se han ido añadiendo nuevos intérpretes.

– Con todo este compromiso y riqueza cultural que han logrado, ¿se han planteado optar a la declaración de esta costumbre como de Fiesta de Interés Turístico Provincial?

– Sí, lo hemos pensado –confirma Pepa Durán–. Pero deben transcurrir, como mínimo, 15 ediciones de la propuesta para que ésta pueda postularse a la mencionada calificación. Y nosotros las cumplimos el año que viene…

De todas formas, desde Condemios de Arriba confirman que se trata de una alternativa que están barajando. “Creo que cuando cumplamos esos 15 años sí que la solicitaremos”, asegura Durán. “De esta manera, podríamos tener más visibilidad y acceder a más apoyos”, señala.

En cualquier caso, lo más importante es que costumbres como los danzantes de Condemios se puedan seguir celebrando. Al fin y al cabo se constituyen como una expresión más de nuestra historia. Se deben apoyar. Y no sólo porque representan un elemento fundamental de la cultura serrana. También porque suponen un importante atractivo turístico para una comarca aquejada por la despoblación. Todo suma en favor del desarrollo económico de la zona y de la supervivencia del mundo rural.

Julio Martínez

Historiador y periodista, especialista en comunicación ambiental y en Masonería mexicana. El reporterismo es mi vocación. Ahora informando desde Guadalajara. “Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” (Benito Juárez, 1867).