Cultura inicia los trámites para declarar tres nuevos Bienes de Interés Cultural en Guadalajara

En concreto, los bienes a incoar son la Iglesia de Santa María de Bujarrabal, la ermita de San Sebastián en Mondéjar y el Palacio de la Vizcondesa de Jorbalán en Guadalajara.
Las incoaciones no sólo tienen en cuenta los inmuebles propiamente dichos, sino también un entorno de afección, lo que supone la protección del ambiente inmediato, con el objeto de que las actuaciones a realizar en los edificios que componen el entorno de afección no impliquen un demérito del monumento, sino que contribuyan a mejorar el ambienten el que este se inscribe
La Iglesia de Santa María de Bujarrabal es de una sola nave con capillas laterales, construida con mampuesto calizo alternado sillarejo con sillares en las esquinas y contrafuertes. Su edificación se estima en la primera mitad del XVI en estilo gótico tardío, aunque cuenta con algunos elementos renacentistas. Merece mención especial el retablo mayor, realizado en los talleres de Sigüenza a mediados del siglo XVI, que cuenta con añadidos barrocos en su parte alta del siglo XVIII. Delante del Retablo Mayor se encuentra la sarga, elemento singular de esta iglesia, de tamaño suficiente como para cubrirlo en toda su extensión. Podría haberse ejecutado entorno a 1570 y es atribuible a Pedro de Andrada. Se dispone sobre una barra apoyada en los muros de la nave. La tela no llega hasta el suelo sino que se queda aproximadamente a un metro de el. Es de tonos verdes y representaría el Descendimiento de la Cruz.
En cuanto a la ermita de San Sebastián, en Mondéjar, se tiene constancia de su existencia desde al menos desde 1580 ya que se menciona en las Relaciones Topográficas de Felipe II, cuando se refiere a las ermitas de la villa. La ermita se sitúa en un pequeño cerro al noreste del casco urbano, en las inmediaciones del cruce los caminos de Mondéjar a Pastrana y de Mondéjar al Pozo de Almoguera. Se trata de una construcción aislada de principios del siglo XVI, con una amplia nave destinada a ermita y un anexo en el que se sitúa la cripta semisubterránea. Este último cuenta con entrada y salida por el altar con forma una U alrededor de la cual se dispone el conjunto escultórico de “Los Judíos”.
El elemento mas importante  del conjunto es la denominada Cripta de Los Judíos, conjunto de más de 70 figuras, ordenadas en capillas o pasos que representan diversas escenas de la Pasión de Cristo. Este consta de un conjunto de 10 pasos o escenas tales como el Lavatorio de Pies, la Ultima Cena, la Oración del Huerto, el Camino del Calvario, la Crucifixión, el Sepulcro, la Resurrección, así como una interpretación de la Virgen María recostada. Todo ello está fabricado con argamasa de alabastro a un tamaño algo mayor del natural, pintado con vivos colores. Las paredes y techos del conjunto se cubren con elementos que imitan piedra dando la sensación de hallarse en una cueva.
El Palacio de la Vizcondesa de Jorbalán tiene su origen en un palacio o casona noble renacentista, aunque su aspecto actual se debe a la reforma practicada a principios del siglo XX por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Este edificio no solo es uno de los más destacados por sus dimensiones del eclecticismo en Guadalajara, sino que está íntimamente relacionado con dos de los personajes más importantes para la fisonomía de la ciudad a finales del XIX: la Condesa de la Vega del Pozo y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. El interior del edificio ha sufrido varias actuaciones hasta adaptarlo a su actual uso escolar, aunque destacan algunas salas por su especial conservación como son el salón de baile y una salita aneja al salón de billar de la planta baja. Son sin embargo las fachadas exteriores las que conservan sin apenas alteraciones los elementos más interesantes del diseño de Velázquez Bosco.