De placas y nombres de las calles

Foto: Luis Miguel Pradillo
Foto: Luis Miguel Pradillo

La ciudad se muere, el centro pierde vida. Las casas se abandonan, las tiendas se cierran y por la Calle Mayor pocos paseantes a cualquier hora del día, si sólo exceptuamos las horas centrales, de 11,30 a 13,30 y porque hay que hacer gestiones.
El Ayuntamiento capitalino busca soluciones, pero no las encuentra, quizás porque sus altos dirigentes, Román y Carnicero, nunca vivieron en el centro, no conocen el trasfondo de esta parte de la ciudad y no dan pie con bola para salvar al moribundo centro histórico de Guadalajara (repito que de histórico no tiene nada).
Vemos con desolación y con pena como poco a poco donde antes había un bloque de viviendas hoy hay un solar; donde antes había una tienda con vida, con clientes, con negocio, hoy es un cierre metálico cerrado a cal y canto y todo esto nos produce mucha pena a los que somos del centro, a los que tenemos una casa en el centro y a los que nos hemos criado en pleno centro de la ciudad y hemos jugado en sus calles y en sus plazas.
Quizás lo que falta es una decisión clara de que es lo que queremos para la ciudad, hay muchas medidas: sociales, ayudas a la rehabilitación, económicas, culturales, de reorganización del tráfico, aparcamientos, etc., lo único que hay que hacer es escuchar y no hacer lo que el concejal de turno le venga en gana y gastándose mucho dinero en proyectos sin futuro.
Viene esto a colación a la pena que estos días he sentido porque dos nuevos solares se han instalado en la ciudad, por un lado el emblemático bar Soria ha desaparecido, ya es historia y solo nos recuerda de él las fotos en blanco y negro que muchos tenemos en nuestro cajón de los recuerdos.

Foto: Luis Miguel Pradillo
Foto: Luis Miguel Pradillo

El segundo bloque al que ha visto llegar la piqueta, ha sido el que se encuentra en la calle Dr. Benito Hernando, esquina con la calle San Gil, otro edificio que se ha venido abajo sin que nadie lo remedie (¿especulación?).
Hace unos días en las redes sociales vi una foto, la que ilustra este artículo y que es precisamente la casa que menciono más arriba, y me detuve en mirar la placa de la calle que estaba adosada a la pared de la misma; como siempre hay especuladores pensé que la placa también iría a parar a la escombrera. Pero no, parece ser que la placa fue desmontada y se ha entregado al ayuntamiento que es su legítimo dueño.
Y aprovechando precisamente esto de quitar la placa a una calle para derribar el edificio en el que está asentada, e hilvanando las campañas que hay para el cambio de calles, pensé inmediatamente en devolver a la sabiduría popular los nombres de calles que un día lo tuvieron y se les cambió de nombre pero que aún permanecen en nuestra memoria.
Por eso propongo al Ayuntamiento capitalino que aprovechando el cambio de calles que está obligado a hacer, que haga los siguientes cambios:
Calle Dr. Benito Hernando, anteriormente se llamaba Calle del Museo, quizás porque en el viejo palacio de don Antonio de Mendoza hubo una sala de dibujo artístico con figuras clásicas. Yo añún la sigo llamando así, Calle del Museo.
La Plaza del Concejo, entre los vecinos de las calles aledañas siempre ha sido y será la Plaza de San Gil, por estar allí la vieja iglesia de San Gil, aunque es verdad que el nombre que tiene actualmente es el más apropiado ser allí el lugar, a las puertas de San Gil, donde se reunía el Concejo.
La calle de San Gil, de pequeño quiero recordar que se la llamaba el Callejón del Pifa, personaje algo siniestro en la sabiduría popular guadalajareña.
Plaza del Capitán Boixareu Rivera y uno de los nombres que el ayuntamiento ha de cambiar, propongo que reciba el nombre de La Carrera, nombre por el que se la conoce popularmente.
El callejón de los Guardias, actualmente es la calle Juan de Miranda, la callecita que va desde la Calle Mayor hasta la Plaza de Moreno. Llamada así porque durante muchos años albergó el cuartel de la Policía Armada.
Santa Clara, actualmente es la calle Teniente Figueroa, se llama así porque en tiempos alberga el viejo convento de Santa Clara. En Santa Clara, los martes era el lugar de compra venta y reunión de los agricultores y ganaderos de la provincia y que ese día bajaban a la capital, todavía alguno sigue manteniendo la vieja tradición.
La Cruz Verde, es el ensanchamiento de entrada de la calle Román Atienza desde la Calle Mayor hasta Dávalos, donde se situaba la tienda de López, la carnicería de Torcal y el estudio fotográfico de Reyes y la vieja tahona.
La Plaza de la Diputación, siempre llamada así, aunque tiene su nombre de Plaza de Moreno.
La plaza de Beladíez, siempre conocida por la plaza de las Francesas o los Maristas, por los colegios que allí están situados.
El barrio de Cacharrerías, una serie de calles y casitas bajas situado frente al hospital provincial, en la calle Madrid.
La Cuesta del Matadero, aunque existe en el callejero está casi escondida por la calle principal de Cardenal Gonzalez de Mendoza.
El Parque Sandra, un bloque de viviendas al final de la calle Chorrón.
Y por último, el Paseo de las Cruces, que por cierto da nombre a esta sección, y que es el actual Paseo Dr. Fernández Iparraguirre.
Seguro que el lector recordará mas nombres, no están todos los que son, evidentemente.
Son nombres que propongo al ayuntamiento y que espero tenga en consideración porque en definitiva si hemos de cambiar nombres franquistas, aprovechemos también para recuperar sus nombres tradicionales en la sabiduría popular guadalajareña.
Angel de Juan
director@henaresaldia.com