Devoción en la Semana Santa de Alovera

Desde el domingo se comenzaron a escuchar los sonidos de cornetas y tambores, en la procesión que llevaba los pasos hacia la parroquia de San Miguel, donde permanecerán hasta el Viernes Santo, que gracias a la pausa de la lluvia volvieron a la ermita de la Soledad.

El morado de los nazarenos y el olor a incienso han estado durante todos estos días acompañando las calles de Alovera y más concretamente la plaza donde se han podido vivir momentos de gran fervor, como el Vía Crucis del Viernes Santo, que además de ser seguido por los devotos iba acompañado por unas nubes oscuras que hacían pronosticar lluvia que al final no llegó.
Por esto, durante la procesión de vuelta a la ermita, los ojos se dirigieron al cielo, pero no solamente por fervor, sino con temor a los anunciados chubascos. El año pasado las procesiones no pudieron hacer el recorrido esperado, fue la Semana Santa más nefasta en cuanto a meteorología y más de la mitad de las cofradías de toda España se quedaron dentro de los templos, menos mal que en Alovera al menos pudieron llevar las imágenes a su destino, aunque no pasaron por todas las calles que deseaban y tuvieron que ir directamente a la ermita de nuestra Señora de la Soledad.  Las Semana Santa y la lluvia parecen ser inseparables compañeros de viaje.
Sin embargo un sol esplendido lució en el Domingo de Resurrección donde la procesión del encuentro brilló con luz propia. La imagen de Jesús Resucitado fue acompañado hasta su encuentro con María por los apóstoles, las autoridades del municipio y ciudadanos que por fin podían disfrutar de sus pasos.