Devoradores de billetes

lascruces_020713Cuando entro en una entidad bancaria siempre tengo la sensación de que voy a ser atracado, pero no por un atracador de bancos que sería lo más lógico, ni mucho menos; pienso que voy a ser atracado por la propia entidad bancaria, por el director, el interventor o sus empleados.

Y no es una sensación que a mí solo me ocurre, he hablado con otras personas y me dicen que les pasa lo mismo. Lejos queda ya el día en que entrabas a una entidad financiera y te veían como a un cliente, como a un amigo; te conocían todos los empleados y la gran mayoría te saludaba, te atendían con respeto y con educación; velaban por tus intereses y te ofrecían siempre lo que mejor convenía a tus “ahorrillos”. Hoy todo ha cambiado, el director es un “devorador de billetes” que lo único que quiere es apoderarse de tus dineros para seguir estando bien valorado en la entidad: suele ser un chaval joven con muchas ambiciones y pocos escrúpulos; en algunos momentos con alguna falta de educación y respeto al cliente. Se lleva jugosas comisiones y quiere rápidamente, ascender de categoría y dejar esa sucursal de barrio a la que ha sido destinado. Vamos es lo que se llama un “buitre carroñero”. (Es verdad, no todos son así).

He recibido llamadas de algún empleado de banco con una amabilidad realmente sospechosa, derrochado excesiva simpatía y mucha familiaridad y todo para ofrecerte los productos que a ellos les interesa y cuando les dices que no estás interesado, rápidamente cortan la llamada y cuando al día siguiente vas a tu entidad bancaria, te encuentras que ni si quiera es capaz de levantarse de su mesa a saludarte , no levanta los ojos del papel que tiene sobre la mesa y coge nervioso el teléfono para hacerte ver que está ocupado. De estos, desconfío.

A mí me ocurrió una vez con una directora de una sucursal bancaria de Guadalajara que todo eran simpatías y como no caí en sus encantos, ya no me conoce y mucho menos me saluda, son patéticos.

Otras veces te ocurre que va a hacer un ingreso a una cuenta y te cobran los gastos de gestión, (normas del banco, dicen ellos), o bien, como me ha ocurrido recientemente que para hacer un ingreso me remiten al director, por cierto muy mal educado, y me obligaba a hacerlo a través de un cajero automático, mientras el empleado de la caja estaba tocándose las narices, a lo que me he negado rotundamente e iré a otra sucursal a hacer el ingreso que tenía previsto. Pero lo que si estoy completamente seguro es que nunca depositaré mis ahorros en este tipo de entidades financieras.

Me gusta que en el banco o en la caja con la que trabajo me traten con simpatía, respeto y educación y dedicándome una sonrisa o un saludo, o incluso dándome los buenos días.

Los bancos han sido rescatados con el dinero y los recortes que estamos sufriendo todos, solamente por eso nos merecemos una sonrisa y que no se “devoren nuestros billetes”.

Ángel de Juan
director@henaresaldia.com