El Ayuntamiento lamenta la muerte de Pedro Bodega, primer alcalde de la democracia de Trillo

Pedro estuvo presente en la génesis de la autonomía de Castilla La Mancha. “Empezamos con ella en Alarcón, un pueblo de Cuenca, pequeño, pero que es un monumento”, recordaba el propio Bodega. “Para hacer la transición local hicieron falta personas que respetaran a los demás y que fueran respetados, que quisiera la gente, como a Pedro”, afirma Francisco Moreno, alcalde de Trillo.

Siempre sincero, modesto y enérgico, su memoria privilegiada había servido en muchas ocasiones para traer al presente en la revista municipal de Trillo detalles del pasado por los que había sido felicitado como se merecía en los últimos años. Curiosamente en la última, que está siendo entregada en estos días en la localidad, de nuevo las aportaciones generosas y certeras de Pedro Bodega habían ilustrado la historia de la Fuente Nueva de Trillo que aparece en sus páginas.

Además de alcalde, Pedro Bodega fue albañil y cartero. Comenzó a sufrir achaques de salud muy joven, con tan sólo 55 años, debido a los esfuerzos que había que hacer para salir adelante en otras épocas. En los últimos años, ya jubilado, había logrado convivir perfectamente con una mala salud de hierro que le había permitido, ayudado por su familia que le adoraba, emprender la afición de miniaturista, de la que llegó a ser un consumado maestro. Empezó poco a poco, constante, como era él, y con una paciencia infinita. De sus manos fueron saliendo obras cada vez mejores que llegaron a suscitar el interés de los medios de comunicación. Expuestas en los museos de Trillo, miles de personas han podido admirar sus trabajos. El que más aprecian sus vecinos es la reproducción del casco histórico de Trillo, desde el Tajo hasta la Plaza Mayor, que le costó infinitas horas de trabajo. El mejor sin duda, su último trabajo terminado, la Plaza de Toros de Las Ventas, verdadera obra maestra de la paciencia y del buen gusto que lució en el Julio Cultural pasado. Andaba ahora enfrascado en la construcción de la Concatedral de Guadalajara, que ha quedado a medias. Serán su mujer y sus tres hijos, seguro, quienes la terminen por él. “El Ayuntamiento  y creo resumir el sentir de todos los trillanos cuando digo también el pueblo entero, no tenemos más que palabras de agradecimiento para Don Pedro Bodega Hernández. Se nos ha ido antes de tiempo el que fue un gran alcalde y el que era un buen amigo y una excelente persona”, terminaba hoy Moreno.