El “Corneto con helado de oro verde” gana el V Concurso Local de Pinchos y Tapas Medievales

El regidor tuvo unas palabras de elogio para los once cocineros y cocineras participantes, destacando el nivel creciente de un concurso “que ya ha traído muchos visitantes a Sigüenza, y que aún traerá más”, y agradeció su participación desinteresada al jurado, que integraron Encarnación Jiménez, concejala de Promoción Económica y Empresarial del Ayuntamiento de Guadalajara y diputada nacional; José Luis Muñoz, periodista; y Jesús Velasco Roca, chef del restaurante capitalino Amparito Roca.

Desde el pasado día 3 de marzo quedó abierta la Ruta del Pincho Medieval seguntina, que desde su inicio está cosechando un gran éxito de público en los restaurantes y bares que han participado. Algunos han vendido ya más de 500 tapas en los dos fines de semana que lleva abierta. Igualmente las cifras de visitantes registradas en la oficina de Turismo local casi triplican las de los mismos fines de semana del año pasado. “Creemos que, además del buen tiempo, también el reclamo gastronómico de la Ruta del Pincho Medieval tiene mucho que ver en el aumento notable de las visitas”, comentó José Luis Alguacil, concejal de Turismo. “La innovación que habéis mostrado en vuestros pinchos hace que nuestra ciudad añada la gastronomía al patrimonio, la cultura y la historia a su elenco de atractivos como destino turístico nacional”, añadió Alguacil en su intervención de ayer en la entrega de premios. Por último, el concejal subrayó el fortalecimiento de la marca Sigüenza que está consiguiendo la iniciativa.

El Ayuntamiento de Sigüenza hizo entrega a cada uno de los once establecimientos de un diploma acreditativo de su participación en el concurso. Para seleccionar los mejores en los diferentes apartados, el jurado lo tuvo realmente difícil.  El ganador absoluto fue de nuevo Santos García Verdes, cocinero del restaurante La Granja de Alcuneza, con su “Corneto de helado oro verde”.

“El vencedor lo ha sido por unanimidad. El resto de las distinciones ha estado muy reñido debido a la gran calidad de todas las tapas”, afirma Jesús Velasco, quien ejerció como presidente del jurado. De hecho, hubo un triple empate para elegir el pincho más original entre el “Gustus” del Pub Zeus, obra del cocinero invidente Juan Carlos Martínez Fúnez; la “Tosta de huevo con setas a la nata”,  del restaurante Milano I y el “Caramelo de Morcilla” que se inventó la cocinera de la cafetería París, María del Carmen Rello.

El reconocimiento para la tapa que mejor combina tradición e innovación fue para la “Torre de lentejas con verduritas y foie” obra del cocinero Fernando Canfrán. Por último, la distinción a la presentación más medieval se la llevó el “Rollito de Buen Amor” obra de la cocinera Belén López del restaurante El Gurugú de la Plazuela. Cada uno de los seis premiados recibió un azulejo obra del ceramista de Pozancos, Carlos Alonso.

Una ruta deliciosa que continúa a lo largo del mes de marzo
El coqueto Hotel Cardamomo de Carabias presenta en la Ruta del Pincho Medieval con una tapa a base de “Tuétano de res sobre fondo de humus especiado”. “El pincho está basado en una receta  de origen árabe que se ha consumido a lo largo de la historia casi de la misma manera que se hacía en la antigüedad, a base de garbanzos, sésamo, aceite de oliva, cebolla y ajo. Nosotros hemos querido acompañar al pincho con especias como el comino que le da un toque muy original”, comenta el director del Hotel, Antonio Escribano.

La Posada de Mojares es uno de los locales seguntinos que acumula más participaciones en el concurso. Su “Cuello de cordero guisado con puré de remolacha” contrasta el sabor fuerte de la carne con el dulzor de la remolacha. Los guisantes son escabechados, una variedad culinaria poco frecuente que sorprende al gusto. La receta es obra de la cocinera Eva Martínez.

La Granja de Alcuneza ha ganado el concurso los cinco años que se ha celebrado. Su pincho se llama “Corneto con helado de oro verde”, un hojaldre con incrustaciones de semillas de avena decorado con polvo de oro. La avena es un homenaje al cereal que ya no tiene tanta raigambre y que en la Edad Media fue el combustible de las bestias de carga. El interior no es menos sobresaliente. Tiene tres capas, una mousse de naranja, una brandada de bacalao y en la parte de arriba una bola de helado de aceite de oliva que le da su nombre a la tapa.

El Restaurante Milano I ofrece con una “Tosta de huevo con setas a la nata”,  en la que el protagonista, según su autor, el cocinero Juan Mateju, es el huevo de codorniz que queda ligado a  las setas y a la base de pan por la cremosidad de la nata. El “Gustus” del pub Zeus esconde bajo una masa de aceite de oliva, harina de trigo, sal, manteca de cerdo y agua esconde un relleno de queso de cabra, leche, pimienta negra, sal, nueces, miel, vinagre de vino, pechuga de pollo y cebolla. Como curiosidad cabe destacar que su cocinero diseñador, Juan Carlos Martínez, es invidente.

El Restaurante Milano II incluye en la ruta una “Carrillera de cerdo al vino tinto con puré de garbanzos” que se acompaña en la degustación con higos. El “Caramelo de morcilla” de la Cafetería París envuelve en una masa semitransparente una morcilla de la tierra, dándole al conjunto la apariencia de un dulce. La miel de Sigüenza le da a su sabor un toque muy especial. María del Carmen Rello es la autora del pincho.

Fernando Canfrán, responsable de la cafetería El Atrio, ha bautizado su creación como “Torre de lentejas con verduritas y foie” en una alusión a las almenas medievales que se pueden ver en el Castillo seguntino, e incluso en la misma Catedral que puede admirarse con detalle desde sus cristaleras laterales, así como la magnífica reja del patio. El pincho lleva lentejas, una legumbre muy seguntina, un sofrito con ajo jamón, setas, calabacines y encima el foie.

El Mesón Los Soportales que estrena participación en 2012  tiene en carta una “Brandada de bacalao con salsa de ajo tostado”. Su sabor contundente le da un sabor muy especial al paseo por la Plaza Mayor de la ciudad, al amparo de cuyas galerías porticadas se encuentra el local.

El Castillo Parador de Turismo ha creado un pincho a la altura del marco en el que se sirve. Su “Crujiente de queso de cabra con berenjena a la miel” está dando que hablar en este mes de la Ruta del Pincho Medieval. Su cocinero, Félix Durán, comentaba que el pincho es obra de toda la cocina del establecimiento. El crujiente contiene en su interior una mezcla de quesos manchegos. Las tiras de berenjena le dan un gusto característico al pincho que tiene un aroma de azafrán muy regional. Félix recomienda tomarlo con un buen vino tinto.

El Gurugú de la Plazuela sirve una delicia inspirada oportunamente en el Arcipreste de Hita. Lo han llamado el “Rollito de Buen Amor” y simboliza el enfrentamiento entre don Carnal y doña Cuaresma, entre el pecado y la virtud, la carne y el pescado. “La tapa mezcla el bacalao y la cecina de ciervo, unificados por el personaje de Don Amor, o lo que es lo mismo en su extensión culinaria, la miel, el elevador espiritual que es la canela y las pasas sobre una cuna de verdura”, explica su autora, Belén López. No basta con comerlo. Al mismo tiempo hay que recitar una romanza creada para la ocasión. “Rollitos del Arcipreste asombran al paladar con un bacalao del mar, cecina de ciervo agreste, pócima de don Amor que con pasas, hierbabuena, cebolla, miel y canela han podido conjuntar lujuria con castidad”.