El glamour de las “Divas de ensueño”, hasta el 20 de enero en la Casa del Doncel

En casi 40 imágenes en blanco y negro, retrata a una larga decena de divas hispanoamericanas que triunfaron en la meca del cine en los dorados años de la Belle Epoque. El incomparable marco histórico que la alberga funde ahora a estos mitos del celuloide con la magia de las imágenes antiguas.

La muestra es una más de las actividades que aderezan el Otoño Universitario seguntino. Desde hace algo más de un mes, 35 alumnos siguen durante los fines de semana los dos cursos que lo fundamentan, uno sobre “Biodiversidad” y el otro sobre “Canto coral”.
La apertura de la exposición fue prologada por Javier Davara, ex-decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, en el salón de actos de la Hospedería Porta Coeli. El profesor emérito habló sobre cine y fotografía, relacionando “las bellas artes del siglo XX” con las estrellas en cuestión y también con su “vieja y querida” Sigüenza. Acompañándole en la mesa de ponentes estuvieron Javier Bussons, coordinador del Otoño Universitario, y Nazareth Pérez de Castro, vicerrectora del campus de la Universidad de Alcalá de Henares en Guadalajara, como institución anfitriona.
“Las sensuales miradas que recogen las imágenes siguen siendo adorables”, dijo Davara sobre la exposición. Son las principales estrellas femeninas del universo hispano y latino en aquellos años, “de rasgos turbadores, de morena belleza e ingenua elegancia”, describió. Fueron, además, foco de atención para un público entusiasta y para actores, productores y paparazzis, “porque hubo un tiempo, evocado por esta exposición, en el que estrellas, periodistas, cineastas y fotógrafos jugaban contentos y gozosos, en el mismo bando”.
En su discurso, Davara dio sugerentes pinceladas sobre algunas de las actrices, como Imperio Argentina, quizá la más popular y conocida de las elegidas y “objeto de culto para los cinéfilos”, afirmó. De la mano de Florián Rey interpretó en 1927 la versión muda de “La Hermana San Sulpicio”, su primera aparición en la gran pantalla. “Pero también fue una estrella de la Paramount”, subrayó el profesor.  Asimismo Davara recordó la conocida anécdota del guiño sentimental de Goebbles, el ministro de la propaganda del III Reich, que la actriz sufrió en los estudios de la productora alemana UFA. “Fue invitada para filmar una película. La artista no se galanteó con él, y se volvió a España sin rodarla, en la que es una historia que fue magníficamente recreada por Fernando Trueba en su película La Niña de tus Ojos”, refirió Davara.
Imperio Argentina protagonizó después muchos filmes durante el franquismo. “Fue además una gran cupletista, interpretó maravillosamente bien las canciones del Maestro José Padilla”, explicó el profesor que recordó también alguna anécdota de sus andanzas americanas. “Charles Chaplin también la requirió de amores e igualmente recibió calabazas. El genial actor y director, despechado, utilizó la canción de “La violetera” como fondo musical de su película Luces de la Ciudad, sin citarla a ella, ni a su autor”.
También recordó Davara a Conchita Montenegro, otra de las actrices que forman parte de la retrospectiva. “Fue la primera de nuestras compatriotas que conquistó Hollywood. La llamaban la Greta Garbo del cine español”.  El profesor la relacionó con la Ciudad del Doncel, puesto que fue dirigida en el año 1927 en Sortilegio por Agustín de Figueroa, hijo del Conde de Romanones y seguntino de adopción. Raquel Meller, María Alba, Lupita Tovar o Lupe Vélez son algunas más de las inmortales del cine retratadas en la exposición.

Primeros pasos del cine y la fotografía en Sigüenza

Aprovechando el marco de la fotografía y el cine de los años treinta, Davara recordó los primeros balbuceos doncelinos de uno y otro arte. Después de ubicar el origen del primero en nacer, la fotografía, en la Francia del año 1830, situó a los primeros fotógrafos españoles en la década de 1840 y reveló que la  imagen más antigua que tiene a Sigüenza como motivo “o al menos de la que yo tengo conocimiento, data del año 1881”.
El cine, también invento francés, “responde al viejo sueño de fijar la luz y el movimiento en un soporte”, dijo. Ocurrió por primera vez en 1895. “El cine llegó a Guadalajara capital el día 13 de noviembre del año 1897, ahora va a hacer precisamente 115 años. A Sigüenza lo hizo un año después, en el año 1898”, añadió. Rápidamente la fascinación por ver las imágenes en movimiento se convirtió, también en la Ciudad del Doncel, en una manera como otra más de hacer vida social y de culturizarse.
Las sesiones cinematográficas de Sigüenza tuvieron lugar, a partir del año 1917, en el edificio de El Pósito. “En ese local, flamante y remozado ahora, la sociedad seguntina, rural y castiza, disfrutó viendo películas, algunas de ellas protagonizadas por las divas que ahora vuelven a la ciudad. En un tiempo difícil, el cine era entonces lo que ha sido siempre y también es hoy, una salida de la realidad, un viaje hacia universos inaccesibles y soñados”, sostuvo.
En aquellos veranos, ingenuos y reposados, se improvisaban unos locales temporales en Paseo de la Alameda, no solo en las fiestas, también antes y después, en los que al parecer se proyectaban películas. “En el año 1912, según reza la revista Flores y Abejas, el gobierno prohibió la celebración de funciones en edificios de madera y de lienzos”, recordó Davara.  En octubre del año 1930 la ciudad estrenó el Teatro Cine Capitol, en el entorno del jardín “romántico” de La Alameda.
Las compañías teatrales, contando con la ventaja del ferrocarril, hacían parada en la ciudad para representar sus funciones, rentabilizando así sus giras por el norte. El profesor terminó contando una anécdota referida por el periodista y escritor Josep Pla. En el mes de junio de 1919, siendo corresponsal de La Veu de Catalunya, llegó a Sigüenza, donde se quedó a dormir en una pensión. “La población estaba exaltada y no hablaba de otra cosa que no fuera una representación teatral en un local con un pequeño tablado lleno de humo y vocerío. Al encender un cigarro, una mala llamarada hizo explotar un puro barato. El desgraciado fumador, tiene la cara quemada. Una chamusquina aparatosa que produce en la concurrencia una impresión extraordinaria. La función se suspende y todos acompañan corriendo al herido a la farmacia, mientras, la gente discutía sobre la calidad de los cigarros de Tabacalera”, así citó Davara a Pla.
Acompañando la presentación de la exposición estuvieron presentes la concejala de cultura Sonsoles Arcones y el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre. El Otoño Universitario seguntino cuenta con el patrocinio de la empresa Font Vella,  del Ayuntamiento de Sigüenza, de la Fundación Ciudad de Sigüenza,  la Fundación Martínez Gómez-Gordo, de la Diputación de Guadalajara y de muchos otros seguntinos interesados en la actividad.