El I San Vicente Gastronómico mostró los mejores productos de la tierra seguntina y alcarreña a los primeros espadas de la cocina española

Torreblanca fue nombrado Mejor Maestro Artesano Pastelero de España en 1988, Mejor Maestro Artesano Pastelero de Europa en 1990 y es también Subcampeón del Mundo de pastelería (2004). Sus postres son un universo de sensaciones. En ellos conjuga a la perfección calidad, producto y diseño. Por su parte Miguel Moreno creció entre obradores. Él es el relevo generacional de una familia que lleva endulzando la vida a los españoles desde el año 1931.
En su primera edición, las Jornadas brillaron a una gran altura. Juntaron en la misma mesa a cocineros de primerísima línea que llegaron a Sigüenza de la mano de reconocidos hosteleros locales como Enrique y Eduardo Pérez (Hotel-Restaurante El Doncel), Santos García Verdes (La Granja de Alcuneza), Blanca Moreno (El Molino de Alcuneza) o el hijo adoptivo de la ciudad y maestro de ceremonias de Zalacaín durante muchos años que es José Jiménez Blas, con productores locales de delicias exquisitas que reclaman un sitio en las mejores cocinas del mundo.
A lo largo del fin de semana las candelas y las calles milenarias de la ciudad del Doncel recibieron la visita de nombres propios ilustres de la cocina como los de Quique Dacosta, Paco Roncero, Susi Díaz (La Finca), Juan Antonio Medina (Zalacaín), Andrés Madrigal, Pablo González (La Cabaña de la Finca de Buenavista, Murcia) o Óscar García (Baluarte, Soria) a quienes acompañaron casi todos los que son  en el arte culinario castellano-manchego, como Adolfo Muñoz, Jesús Velasco (Amparito Roca), José Ignacio Herráiz (Raff, Cuenca) o Manuel Herráiz (Mesón Nelia, Cuenca). 
Todos ellos han saboreado, juntos y en un ambiente de camaradería excelente, las bondades del agua mineral Font Vella, el saber hacer de la pastelería alcarreña de la mano de la Repostería Catapán, los productos artesanos “Acojonante” del Area 103, la confitería delicatesen local de El Atrio o de las Yemas El Doncel, la miel de Sigüenza de la mano de El Colmenar de Valderromero, las harinas ecológicas Despelta, los embutidos El Doncel y el chorizo y salchichón  Ocejón, los productos Precaza, con sus selectos embutidos de especies de cinegética de la tierra y el vino de la Finca Río Negro, producido en altura en Cogolludo. El devenir de sabores fue muy apreciado por los gastrónomos y desde luego ha creado vínculos profesionales que redundarán en beneficio de la hostelería, la empresa y el turismo seguntinos.
Paco Torreblanca, quien probó las rosquillas del Santo típicas de San Vicente en Sigüenza, lo explicó muy bien. “Si perdemos nuestras raíces, lo perdemos todo. Hay que creer en lo que se tiene y divulgar lo que se tiene. Sigüenza cuenta con una materia prima de calidad. En general, la ciudad está muy en la línea de lo que el público demanda ahora, en medio de un entorno natural excepcional”, afirmó. El gran repostero valoró como extraordinarios el aceite de oliva y la miel. En el mismo sentido se expresó Miguel Moreno. “Los lugares de climatología dura, como Sigüenza, alumbran sabores auténticos, geniales, con mucha fuerza.  Sólo hay que venderlos para que la gente los conozca. Tienen la potencia para llegar a ser productos de talla mundial. El evento es un evento divertido, pensado para pasarlo bien y que puede tener un futuro espléndido”, opinó.