El novillero vallisoletano Pablo Santana sale por la puerta grande de La Isla de Trillo

No tuvo suerte en su primero el de Laguna de Duero, Valladolid. Cuando estaba cuajando una buena faena de muleta, el toro colapsó y no tuvo la posibilidad de matarlo. “El novillo tenía mucha clase, ha sido una lástima”, confesaba el novillero después de que su enemigo fuera arrastrado por las mulas. De igual porte estético fue la segunda. El diestro estuvo tan voluntarioso y ansioso por triunfar en el inicio de su faena que se llevó una voltereta que bien pudo ser otra cosa. Sin embargo, el susto sólo sirvió para que el muchacho se viniera arriba y le echara todo el corazón al resto de la faena. El público trillano se lo premió y se entregó a la causa tanto como el propio Santana. Un estocadón hizo el resto. “Me voy de Trillo muy contento. Mañana toreo en Laguna de Duero, mi tierra, adonde tengo la ilusión de salir a hombros como hoy”, decía después de salir por la puerta grande.

Francisco Montiel, de Cieza, Murcia, ligó alguna serie con clase a su primero, pero falló con la espada. Mató de media estocada a la tercera tras aviso. Escuchó palmas. De igual porte fue su segunda faena en la que de nuevo no estuvo certero con el acero. “He sentido el calor del público, la lástima ha sido la mala jugada de la espada”, se lamentaba. Parecida suerte corrieron las dos faenas de Antonio Puerta, de Cehejín, Murcia. Bien por momentos con la muleta en el primero, pero mal a la hora de matar. En el segundo novillo “no he estado a gusto en ningún momento”, confesaba.