El Parque de la Alameda de Sigüenza, más verde

De esta última hay también una partida reservada para la instalación unos paneles explicativos, con un mapa de la Alameda, de próxima ejecución. Ambas ayudas llegaron gracias a la Agenda Local 21, programa del que la ciudad de Sigüenza fue una de las localidades pioneras en Guadalajara.

El depósito se abastecerá con agua del Río Henares, que es con la que se riega el parque de la Alameda. El Ayuntamiento pertenece a su comunidad de regantes por lo que tiene derecho a una cuota de agua de la misma cuantía que el resto de los beneficiarios. “Hasta ahora el problema era que, precisamente por estar sometidos al adra, no se podía regar en cualquier momento sino sólo en determinados días y horas por semana, cosa que resultaba insuficiente y que se suplirá precisamente con el depósito al poder ser llenado, por ejemplo, de noche, momento en el que nadie riega”, explica Julio Alvarez, concejal responsable de Urbanismo. La obra del depósito se verá completada por un sistema subterráneo de riego por goteo que llegue donde no llegan ahora las acequias de la Alameda, básicamente, fuera de los setos, las cuáles seguirán funcionando como hasta ahora, compatibilizando su uso con el llenado del depósito con un sistema de llaves. El sistema regará todos los árboles individualmente con un anillo poroso conectado al sistema de riego. Estos sistemas también van a ser ejecutados con cargo a las subvenciones.

En cuanto a los árboles, el Ayuntamiento ha plantado, entre el año pasado y éste, unos 60 árboles, una vez descontadas las marras del año pasado y en espera de reposición el año que viene de las que se produzcan este año, cosa inevitable. El Ayuntamiento ha elegido sobre todo especies frondosas, que con el tiempo regeneren la sombra perdida en la Alameda por la muerte de los olmos por culpa de la grafiosis de los años 80. En este sentido, se ha dado preferencia a especies de crecimiento relativamente lento, pero longevas y corpulentas en la madurez, como los fresnos. Además, se ha introducido cierta diversidad de especies para limitar el riesgo de “monocultivo” ante una plaga fortuita en el futuro: fundamentalmente fresnos de tres especies (mediterráneo, europeo y americano) y arces de dos especies; además de algún plátano de sombra, liriodendron, tilo, ginkgo o aliso.

“No se hacían plantaciones de este alcance en la Alameda, sí alguna plantación menor, desde que se remodeló a principios de los 90. Era claramente una necesidad. Quedaría ahora iniciar un programa de podado racional y planificado, que conserve la frondosidad y evite los daños excesivos que han producido anteriores podas, secularmente realizadas de manera poco adecuada para la conservación a largo plazo del arbolado antiguo, que es el más valioso”, opina Alvarez.