El “pirulí” de Ros (segunda parte)

lascruces_060513Corría el mes de octubre de 2009 cuando en esta misma sección, pero en la edición en papel de Henares al día, escribía un articulo al que le titulé: “El “pirulí” de Ros y la N-320” y en el que otras cosas decía: “Cualquiera que llegue a Guadalajara por el nudo de Cuatro Caminos o circule por la A-2 a la altura del centro comercial, verá el nuevo “piruli” (edificio) que Ros se ha construido como sede social de Caja Guadalajara“. Si ya sé que Caja Guadalajara ya no existe, pasó a ser parte de CajaSol y luego ha pasado a manos de LaCaixa.

En aquellos momentos no entendí como en los tiempos de crisis en los que estábamos inmersos y lo que se avecinaban, una entidad financiera, la penúltima en el ranking de cajas, decidia construirse tan ostentoso edificio para gloria de su presidente; el tiempo ha explicado muchas cosas y sobre todo el porqué.

En el mismo artículo continuaba comentando: “La construcción, perece ser que ha constado unos treinta y tantos millones de euros, una muy buena parte se ha financiado (eso lo dice Ros), con la venta del edificio actual de la calle Topete a la Junta de Comunidades (por cierto que parece que esta venta se hizo en el reservado de un restaurante, sin luz ni taquígrafos) y el resto con los fondos propios de los beneficios de la Caja“. Hoy algún “ex-funcionario” de la Caja cuenta algunas verdades de como se hizo la operación e incluso da hasta nombres .

Ros necesitaba el edificio a toda costa y si en esa operación el edificio costaba algo más de lo presupuestado, pues no pasaba nada. Ros ya tenía previsto la “absorción en frio”, la llamaron ellos, de Caja Guadalajara con CajaSol, que más que una absorción parece que fue un desmantelamiento en toda regla de nuestra entidad financiera, en la que Guadalajara salía perdiendo, no sólo con el nombre, sino también con las prejubilaciones de un buen número de empleados y del traslado forzoso de otros a oficinas de CajaSol repartidas por muchas ciudades y localidades de la geografía peninsular.  Desde este momento dejó de ser “la nuestra”, que era el slogan que durante muchos años utilizaron, para pasar a ser “la de ellos”.

Más tarde con la venta a LaCaixa volvió de nuevo a ocurrir lo mismo y Caja Guadalajara perdió a un buen número de magníficos empleados y muchos han debido de trasladarse a otros lugares, principalmente a la zona de Cataluña, en el que el idioma es un verdadero hándicap.

En otro párrafo de aquel artículo comentaba: “Ros debería de preocuparse mucho más por la provincia en la que está asentada. Invierte poco en promoción y publicidad (bueno la publicidad en los medios que Ros quiere y controla); no promociona a la gente, a los pueblos y las asociaciones que trabajan por y para la provincia, aun que luego les piden abran sus cuentas en Caja Guadalajara, pero sí se gasta un montón de dinero en campañas en medios de comunicación dedicados a la economía, de nuevo para demostrar que es el macho dominante de la manada“. El despilfarro fue absoluto y descontrolado: las campañas de publicidad llegaban a los amiguetes con inversiones infladas, por ejemplo, se pagaba por una página mucho más de lo que realmente estaba estipulado en las tarifas oficiales de los medios escritos y de ámbito provincial principalmente. Aquí lo único que a Ros le interesaba era tener contentos a los cuatro “amiguetes” sin importarle un bledo la provincia y dejando de invertir los recursos que por ley le obligaba.

Han pasado los años y el “piruli” sigue allí, casi abandonado de la mano de Dios. Sólo se utiliza la planta baja donde están situadas las oficinas de LaCaixa.

Creo que es el momento de que administraciones: Ayuntamiento, Junta, Confederación de Empresarios, sindicatos, etc. se pongan a pensar en dar algo de uso a ese edificio, que aun a pesar de ser de titularidad privada, representa la imagen de una ciudad y se le dedique al alquiler de oficinas y empresas, a buen precio, ya que el edificio está en buen uso.

Por cierto, a la hora de finalizar este articulo me acuerdo del magnífico “Retablo arriacense”, del pintor conquense Víctor de la Vega. La pintura es un óleo sobre tabla de 3,46 m. de ancho por 1, 77 m. de alto y fue realizada en el año 1977. Presidia la sala del consejo y que fue desmantelado del edificio de la calle Topete para pasar al nuevo de la zona del Ferial. ¿seguirá en su sitio?, ¿alguien se lo ha llevado a casa?.

Solo espero que con este edificio no ocurra lo mismo que con otros que hay por la ciudad, y ejemplos hay muchos.

Angel de Juan

director@henaresaldia.com