El pregón del pintor Emilio Fernández Galiano da paso a la Semana Grande de San Roque

siguenza100814En un acto en la Plaza Mayor de la ciudad que sirvió también para presentar a la reina de las fiestas, a la reina y las damas infantiles y para entregar los premios de los concursos de balcones y de carteles. La Banda de Música interpretó cuatro temas, uno de ellos el himno a Sigüenza compuesto por el que fuera director de la agrupación entre los años 1958 y 1962, Angel Martínez Castillo.

Un emocionado Emilio Fernández Galiano  prologó ayer las fiestas de San Roque en la Plaza Mayor de la ciudad, abarrotada de público, expectante por escucharle. Su pregón quedó enmarcado brillantemente en una gala en la que actuó la Banda de Música, sabiamente dirigida una vez más por Elisa Gómez, y sirvió también para presentar a la reina de las fiestas, Marta Morales Nevado, y a la reina y damas infantiles,  Lucía Bodega, y Silvia Loranca e Irene Bodega respectivamente.

La gala la condujo con tino Alberto Sánchez Núñez,  periodista y abogado, que tomaba el relevo este año de quien había sido el presentador de las últimas tres ediciones, el también periodista Oscar Ruiz Carranza. Ambos tuvieron su merecido reconocimiento al terminar el acto.

Fue el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre, quien dio pie al pregón presentado a Fernández Galiano, no sin antes recordar el esfuerzo que está haciendo Sigüenza para convertirse en ciudad amiga de la infancia. Anoche lo personalizaron la reina y damas infantiles, materializando una idea surgida en uno de los plenos Infantiles habidos en la ciudad a comienzos de año, y la alcaldesa infantil, Clara Calvo, que permaneció sentada junto al resto de autoridades locales durante el acto.

Latre agradeció la excelente disposición de Fernández Galiano y lo definió como un “pintor contrastado, paisajista y retratista, y persona desprendida, que en el verano de 2011 regaló al Ayuntamiento el retrato del anterior rey, don Juan Carlos I”.  El regidor le pidió públicamente que, “cuando pueda, tal vez después de su cita en Nueva York, donde va a exponer próximamente, haga lo mismo con Felipe VI”.

El pregón, jaleado durante su pronunciamiento por sus amigos de la peña Grupo Mixto a la que pertenece, y al terminar aplaudido por la ciudad, le dio paso a la Semana Grande de San Roque. Inicialmente, Fernández Galiano se refirió a sus años como peñista seguntino, lo es desde los dieciséis, primero como miembro de Los Pepinillos y después  de la citada Grupo Mixto. El artista se dirigió a las peñas recomendarles seguir siendo “los embajadores de la fiesta, los divulgadores del buen ambiente y los cicerones de la diversión”.

Como correspondía a su condición de pintor, Emilio jugó con el anagrama, o las letras, de Sigüenza para proseguir su pregón haciendo un original retrato en acróstico de la ciudad de sus desvelos pictóricos. Empezó por la S “de sobriedad y serenidad castellana, sacudida de alharacas y adornos innecesarios”. Continuó por la I de integradora, porque “la ciudad recibe abierta, tanto al visitante como al que busca su futuro entre nosotros, venga de donde venga”. Para el pintor, la G es de grandeza, “porque Sigüenza es grande en su acepción coloquial, lo es su catedral, su castillo, y su pinar”, y la U, de única. El pregonero recordó que se ha comparado a Sigüenza con otras ciudades castellanas, como Burgo de Osma o Soria, incluso se la ha llamado en alguna ocasión La Toscana castellana. “Todo eso está muy bien, pero conviene no olvidar que  es única en su belleza, en su historia y en el frío que hace la mayoría de sus noches”. La E corresponde a la esperanza que “deseo encuentre aquí cualquiera que lo esté pasando mal”. N de naturaleza, “basta con salir en bicicleta por los alrededores para darnos cuenta del enorme patrimonio natural del que disfrutamos”. Z, “la última letra de nuestro abecedario, en el nombre de Sigüenza es la penúltima porque reserva a la A para abrazar al resto que es A de amor, aquí lo descubrí, y A de amistad, que aquí cultivé y sigo cultivando”.

El pregonero terminó recitando un soneto que escribiera su padre, Antonio Fernández Galiano, al Doncel de Sigüenza:

Allá, en la acequia gorda granadina
Lejos de la ciudad de sus amores
Oye Martín los recios tambores
Anunciando la lid que se avecina

Armase el mozo y presto se encamina
A amparar el pendón de sus señores
Más una mano torpe de furores
Hiere su joven carne seguntina

Al contemplar la muerte frente a frente
No pierde arrogancia y compostura
Requiere el libro que la da su gente

El codo apoya, quiebra la cintura
Cruza las piernas y elegantemente
Entra en la eternidad de su lectura
Además de ponerle el fondo musical al soneto, que el pregonero declamó embargado de emoción -fue la única vez en la que, levemente, le flaqueó la voz- la Banda de Música de Sigüenza, que anoche integraron 23 miembros, por quince del año pasado en su primera aparición en San Roque tras su recuperación, incluidos tres niños que han cursado este año la disciplina de prebanda en la Escuela Municipal de Música, interpretó otros cinco temas más:  tres bandas sonoras, que fueron La Misión, el Rey León y una recopilación de Grease, el pasodoble Aires Jadraqueños, y el himno de Sigüenza, compuesto en los años  ochenta por el que fuera director de la banda entre los años 1958 y 1962, Rafael Martínez Castillo.

Asimismo en la gala se hicieron entrega de los tres premios del concurso de balcones, que ha ganado Carmen Barahona, y al mejor cartel de San Roque, que se llevó Gema Ibáñez Vela. Pregonero, alcalde y reina de las fiestas terminaron sus intervenciones con las correspondientes salvas a San Roque, a la Virgen de la Mayor, a las peñas y a Sigüenza.