Fidel Raso, de oficio periodista

fidel_rasoManu Leguineche cultivó a lo largo de su dilatada carrera los valores fundamentales que deben regir la tarea de cualquier periodista: curiosidad por la vida, rigor profesional, afán por viajar, honradez intelectual y un anhelo permanente por contar las pequeñas historias cotidianas. De ahí que los sucesivos galardonados en el premio que lleva el nombre de quien fue padre de la tribu respondan también a perfiles que siguen su estela: desde Javier Espinosa, reportero de El Mundo, a Roger Jiménez, ex Defensor del Lector en La Vanguardia, pasando por la periodista mexicana Lydia Cacho. Y, desde el pasado 25 de noviembre, a esta nómina se suma el fotoperiodista Fidel Raso, galardonado con el IV Premio Internacional de Periodismo ‘Cátedra Manu Leguineche’.

Otorgado por la Diputación de Guadalajara junto a la Federación de asociaciones de periodistas de España (Fape), la Universidad de Alcalá, la Fundación General de la Universidad y el Ayuntamiento de Brihuega (Guadalajara), el premio distinguió a uno de los fotoperiodistas más veteranos del panorama periodístico nacional.

Nacido en Sestao (Vizcaya) en 1953 y licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco, Fidel Raso es un reportero de largo aliento especializado en la cobertura de la inmigración en el sur de Europa, incluidas las fronteras de Ceuta y Melilla y el Estrecho de Gibraltar. A lo largo de los últimos 25 años acumula experiencias profesionales en Jordania, Israel, Turquía, la frontera Siria y el territorio kurdo.

Además, cubrió la caída del Muro de Berlín, la primera Guerra del Golfo y las primeras elecciones democráticas de la URSS. En los años 80 y 90 trabajó en Diario 16, donde cubrió el terrorismo de ETA y la investigación del caso GAL. Abandonó Diario 16 en 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. “De todo lo vivido como reportero, el terrorismo y la inmigración subsahariana conforman bloques que han ocupado durante años mi trabajo profesional con marca propia”, aseguró Raso en la revista digital Frontera D. Durante los últimos años ha colaborado en la apertura de la librería Primera Página, dedicada al periodismo, la fotografía y los viajes, y ubicada en Urueña (Valladolid), considerada la Villa del Libro, única en España.

El presidente de la Diputación de Guadalajara, José Manuel Latre, fue el encargado de comunicar a Raso su galardón. El jurado destacó en el fallo “su compromiso y trayectoria profesional en el ejercicio del periodismo, tanto con su cámara como con su pluma, destacando por su compromiso con la verdad, por querer contar en primera persona lo que pasa, por el control a los poderosos y, sobre todo, por su humildad, por lo que se ha visto a menudo entre ‘el fuego cruzado’ de las intolerancias”.

El jurado estuvo integrado por María Teresa del Val, directora general de la Fundación General de la UAH, como vicepresidenta; y los vocales Jesús Picatoste, Pedro Erquicia, Marisa Ciriza, Jesús Coterón y Mariano Guindal, actuando de secretario Carlos Sanz. El premio tiene una dotación económica de 8.000 euros y, además, el premiado será nombrado profesor honorífico de la Universidad de Alcalá y recibirá un detalle de escultura conmemorativa.

La entrega del galardón tuvo lugar el pasado 25 de noviembre en un acto celebrado en Brihuega, la que fue patria chica de Manu desde los años ochenta hasta su fallecimiento. Les invitado a pinchar en estos enlaces de vídeos y artículos donde se recoge un resumen de las palabras de Fidel Raso y de su reivindicación del oficio de periodista frente al enfriamiento que suponen las nuevas tecnologías. También merece la pena escuchar las palabras de Cristina Morató, quien fue la encargada este año de presentar al premiado y de loar la figura del propio Manu Leguineche.

Vídeo de la Diputación de Guadalajara. Acto de entrega del iV Premio Internacional de Periodismo ‘Cátedra Manu Leguineche’. Brihuega, 25 de noviembre de 2016.

Reseña en la página web de la FAPE.

Crónica del acto de entrega del galardón publicado en Culturaenguada.

Raúl Conde
Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).