Finca Río Negro se doctora

“Un tinto de altura”. El titular del artículo que el crítico enológico Carlos Delgado le dedicó a Finca Río Negro en el suplemento de viajes de El País, el pasado 13 de abril, ilustra el eslogan con el que esta bodega de Cogolludo ha logrado colocar en el mercado sus vinos ligándolos al singular emplazamiento geográfico en el que se ubica. Ya es imposible hablar de los vinos de Guadalajara, es más, de los vinos de Castilla-La Mancha sin tener en cuenta a Finca Río Negro. Y los éxitos cosechados demuestran que su crecimiento permanece imparable. Una buena noticia para toda la provincia, pero especialmente para la Sierra Norte, que es una comarca en la que no abundan los proyectos de emprendimiento que acaban generando riqueza y empleo, sino también un valor añadido en parámetros intangibles como el prestigio o la proyección de la marca “Sierra de Guadalajara”.

Finca Río Negro siempre ha hecho gala de su compromiso con el terruño. Lo hizo desde el principio, usando como palanca de su márketing la altitud de sus viñedos. Lo hizo después en una formidable y audaz campaña de promoción en establecimientos destacados de Madrid –por ejemplo, la cadena de supermercados Sánchez Romero-, donde la empresa instaló estantes propios en las que se promocionaba el Parque Natural de la Sierra Norte y también la Sierra de Ayllón a cuenta de la tradición vinícola en Cogolludo. Y lo sigue haciendo ahora tras el éxito cosechado en el mercado con un caldo que lleva por marca, precisamente, los 992 metros de altitud en los que asientan las 42 hectáreas de viñedo de la familia Fuentes.

El mérito de esta bodega es que, sin el respaldo de una denominación de origen y ni siquiera del reconocimiento de un pago, ha logrado situar sus vinos como una de las mejores expresiones de la España vitivinícola de tierra adentro. Esto tiene especial valor en una provincia de Guadalajara, que siempre ha estado lejos de la difusión, las ventas y el nivel de los vinos de La Mancha.

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En Finca Río Negro, el enólogo Juan Mariano Cabellos ha sabido aprovechar al máximo los rigores del clima y las heladas de invierno para moldear, efectivamente, unos “tintos de altura”. Y conste que no es pasión por la tierra, en la medida que basta comprobar la penetración comercial de estos vinos más allá de la linde provincial.

La última novedad de Finca Río Negro se ha convertido ya en su joya de la corona. Es el tinto 5º año, un crianza de tempranillo y cabernet sauvignon que está en el mercado al precio de 24 euros. Se trata de un vino con una serie limitada –sólo se han elaborado 6.276 de botellas- y, tal como puntualiza Delgado, “donde los frutillos silvestres maduros esquivan la simpleza dialogando con las hierbas de monte balsámicas y las notas especiadas de la madera. Todo en un logrado equilibrio entre potencia y suavidad”. El 5º Año ha sido el vino de la Tierra de Castilla con mayor puntuación en la Guía Peñin 2019: nada menos que 93 puntos.

Finca Río Negro consolida así una trayectoria ascendente que aún tiene mucho recorrido por delante, tanto en lo que se refiere a la elaboración de sus caldos como en el desarrollo de la oferta enoturística. Una tarea en la que debería recibir la máxima consideración y el respaldo nítido de las instituciones públicas de Guadalajara. Aunque en España no se consume el vino que sería acorde al calibre de la producción nacional, la realidad es que se ha convertido en un elemento de distinción para todos aquellos territorios que han cultivado la tradición vitivinícola. Su impacto va más allá de la actividad económica: también influye en la creación de una imagen de marca vinculada, como es el caso de la bodega de Cogolludo, a la excelencia.

Un lustro después, Finca Río Negro ya se ha convertido, por méritos propios, en un timbre de gloria del sector agroalimentario de Guadalajara. Sus tintos son una referencia indiscutible de calidad, lo que le ha llevado a competir de tú a tú con caldos procedentes de denominaciones de origen tradicionales como Rioja o Ribera del Duero. El 5º Año representa el doctorado de Río Negro.

Raúl Conde

Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).