García de Paz, la huella de un sabio

depazHay avezados en letras y otros que lo son en números. Luego hay mentes brillantes que aúnan el conocimiento global de las ciencias y las humanidades, y uno se queda siempre maravillado de la capacidad para absorber y divulgar conceptos en disciplinas tan variadas como la química cuántica, la historia o el arte. José Luis García de Paz era una de estas mentes brillantes. Cuesta hablar en pasado de alguien que mostraba tanta vitalidad. García de Paz ha muerto hoy en Madrid, a los 54 años de edad. La noticia del fallecimiento la ha comunicado, a través de las redes sociales, su amigo y editor Antonio Herrera Casado.

Pepe se ha ido repentinamente cuando aún le quedaban muchos artículos por escribir, muchos libros por indagar y muchos monumentos por rescatar. Su fallecimiento deja un vacío enorme en la cultura alcarreña y un hueco difícil de suplir en el reducido entramado de los que bregan por el patrimonio arquitectónico de Guadalajara.

Ejercía como profesor de Química Física en la Universidad Autónoma de Madrid, pero su actividad pública en la provincia estaba volcada en tres ámbitos: el estudio de los Mendoza, cuya genealogía conocía como nosotros recitamos la alineación del Real Madrid; el patrimonio histórico, batalla en la que no escatimó esfuerzos intelectuales y personales; y Tendilla, la villa de sus orígenes familiares y a la que consagró decenas de publicaciones.

Su obra principal es Patrimonio Desaparecido de Guadalajara (Aache Ed., 1ª edic., 2003, 2ª edic. 2011), un extraordinario compendio de las barbaridades que se han cometido en contra del patrimonio guadalajareño. Es, sin duda, el libro de referencia en esta materia en la bibliografía provincial. En 2006 publicó Castillos y Fortificaciones de Guadalajara (Ed. Nueva Alcarria), y a lo largo de su trayectoria rubricó un reguero de libros dedicados a Tendilla. El último en aparecer, en marzo pasado, fue La Feria de las mercaderías. También es autor de Peñalver, memoria y saber y de una página web (Planeta Mendoza) dedicada por entero a la historia de los Mendoza, que es tanto como decir la historia de Guadalajara y de Castilla.

Colaboró con la prensa de Guadalajara, alimentó varias páginas web de temática alcarreñista y no cejó nunca en aportar su granito de arena en las buenas causas de esta tierra, ya fuera empujando hacia el rescate de Bonaval y Villaescusa de Palositos o impartiendo una conferencia en un pueblo recóndito. Su trayectoria como historiador está marcada por la seriedad y el rigor. Sabía mucho y, además, sabía explicarlo.

Te has ido muy pronto, Pepe. Aún nos quedaban muchas tardes buscando ermitas derruidas, muchos almuerzos repasando “listas rojas” del patrimonio, muchos artículos por compartir. Te has ido sin que pudiéramos terminar aquel libro sobre mujeres ilustres de Guadalajara, que se ha quedado ahí, varado, después de pergeñarlo una tarde de cañas en Bárbara de Braganza. Te has ido antes de que pudiéramos brindar por la salvación del castillo de Galve.

Compartimos militancia hace más de una década en el equipo de Alcarria.com, un proyecto ahora redimido, y tuve el placer de entregarle en Jadraque el año pasado, en nombre de la Asociación Serranía, el título de Socio de Honor por su entrega y generosidad. Entre medias, un reguero de amistad y bonhomía alrededor de varias pasiones comunes.

Fue un tipo estupendo, un portento de inteligencia. Guadalajara entera echará de menos la erudición, el entusiasmo y la capacidad de trabajo de un sabio humilde cuya huella permanecerá imborrable.

Raúl Conde

Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).