La farola de Santa María

lascruces010814A veces pienso si los arquitectos y urbanistas municipales han estudiado su carrera (dura por otro lado) o simplemente se pasaron toda la carrera en la cafetería de la facultad, algo que hacen los estudiantes  con cierta frecuencia, o bien que cuando les han dado el cargo en el ayuntamiento de turno, se olvidan pronto de lo que aprendieron.
También algo de esto, o mejor dicho, de poca visión y menos luces tienen algunos políticos, a quienes les ciega los flases y los clicks de la cámaras de fotos de la prensa  ante sus obras faraónicas que siempre quedaran para la posteridad, muchas veces mal que les pese a los ciudadanos que fueron quienes pagaron esas obras.
Guadalajara no es un caso aparte y diferente en estos dos asuntos que trato más arriba, por una parte los arquitectos municipales y urbanistas que trabajan para el ayuntamiento están faltos de ideas y sobre todo de lógica: diseñan calles de un solo sentido, colocan un solado tan malo y caro que a los pocos días se levanta, ponen adoquines por los que es imposible andar, y muchas más barbaridades.
En cuanto a los políticos, ahí tenemos el caso de Jaime Carnicero (@obrasfestejosgu en Twiter), quien ha levantado más calles en Guadalajara que todas las corporaciones municipales anteriores juntas. Aquí sí que podríamos aplicar aquello de “Por sus obras le conoceréis”.
Carnicero se empeñó, entre otras de sus obras faraónicas, llevar a cabo el famoso “Eje Cultural”, que de eje y cultural tienen poco o nada; creo que mejor hubiera sido haberle llamado remodelación de Ramón y Cajal e Ingeniero Mariño. Pero claro las cosas se hacen desde los despachos, con fallos y errores que luego no se ven o no se quieren ver ni subsanar. Y el periodista está siempre para decirlo, mal que le pese a alguno.
Sobre el papel está bien eso de hacer estas dos calles de un solo sentido, pero la realidad es otra, y el caos organizado ha sido de órdago. No quiero ni pensar en el día que los servicios de emergencias tengan que acceder al centro.  Ha habido que cambiar el sentido a algunas calles del centro y precisamente para llegar en vehículo a esas calles (San Gil, Cuesta de Calderón, Horno de San Gil, Plaza de San Gil, Capitán Luis Pizaño, etc.) hay que dar una verdadera vuelta por todo Guadalajara, como si se tratase de un “tour turístico” por la ciudad, con el consiguiente gasto en gasolina y de tiempo, que no están los días para derrochar. Tratas de explicarles el grave error que han cometido y ni te escuchan, porque están siempre por encima del ciudadano de a pié.
Otro tanto está ocurriendo en la remodelación de Miguel Fluiters (9 semanas de obras) y de Dávalos, donde ya se han talado todos los arboles (la obsesión de Carnicero).
Todo esto es para explicar un hecho insólito que Carnicero, desde su atalaya en el ayuntamiento, no escucha ni atiende a las propuestas constructivas que le hacemos desde los medios de comunicación. En varias ocasiones, por redes sociales, esas mismas en las que se encargan de publicitar ellos mismos sus propios logros; por mensajes en su despacho y otras notificaciones, le he pedido que se haga una pequeña modificación frente a la iglesia de Santa María. Hay una farola y un atril justo en el frontal de la iglesia que entorpecen la vista del edificio, y que afean la fotografía que el turista hace de este emblemático edificio. Le he preguntado si algún dia el ayuntamiento cambiará de lugar la farola y el atril, y Carnicero desde su atalaya concejil, repito, ni escucha ni atiende. Debe de estar sordo, o se hace el sordo.

Angel de Juan
director@henaresaldia.com