La fiesta patronal de San Vicente cumplió ayer su 888 aniversario

Sus orígenes se encuentran en un 22 de enero del año 1124, día en que un Obispo francés procedente de Aquitania, Bernardo de Agén, tomaba  el castillo y la ciudad que estaban en poder de los musulmanes para consagrarla al santo del día. En este año de 2012 se cumplen 888 años de la reconquista. Para la tarde de hoy queda otra efeméride, puesto que el Certamen de Dulzaina de Jose María Canfrán que llega este año a su XXV aniversario. José María Canfrán fue el impulsor de la recuperación de este instrumento en Sigüenza, en compañía de Carlos Blasco.

La pira tenía, como cada año, un gran pino en su centro, florido de mandarinas y naranjas. Los cofrades de San Vicente llevaron hasta la Plaza las típicas rosquillas del Santo que fueron benditas por el párroco de la Iglesia de San Vicente, Jesús Montejano, y luego repartidas entre las trescientas personas aproximadamente que se dieron cita para bailar la jota al son de la dulzaina y el tamboril y para saltar la hoguera que simboliza la muerte del Santo en este tormento.

Uno de los cofrades, Gregorio Garijo, fue el encargado de prender el fuego. Este año la pira se vino abajo pocos minutos, pues la leña estaba seca. Rápidamente los más osados, se aventuraron a desafiar el fuego. Entre salto y salto, los seguntinos bailaron a sus anchas la jota castellana.

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Ya esta mañana, a partir de las once, cuando el sol le daba una tregua a las bajísimas temperaturas que se registran en estos días en las madrugadas de la Ciudad del Doncel, la Cofradía partía de la casa de Enrique Mayor Toro, el hermano portador de la insignia de San Vicente en el año 2012. Desde allí marcharon en comitiva a recoger al obispo de la diócesis Sigüenza-Guadalajara, Atilano Rodríguez, con la dulzaina y el estandarte de San Vicente. Era la primera vez que  Rodríguez presidía los actos religiosos en honor al patrón de Sigüenza. Cofrades y religiosos se han dirigido a la Plaza Mayor siguiendo el recorrido tradicional, subiendo por la calle Cardenal Mendoza. Allí, al pie del Ayuntamiento y al solecito que todavía se agradecía, les esperaban las autoridades civiles, encabezadas por el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre. Acudía también a la cita la presidenta de la Diputación de Guadalajara, Ana Guarinos, y otras personalidades provinciales y regionales acompañando a la corporación municipal en pleno.

En la elegantísima Iglesia de San Vicente, joya del arte seguntino que preside la talla del Cristo románico, se ofició la Misa, en la que, como es la costumbre, el olor a incienso y la presencia masiva de fieles fueron las notas dominantes. Ofició la ceremonia el obispo don Atilano, igualmente por primera vez, acompañado por Montejano. Estuvo también presente Gerardo López, muchos años párroco del templo, así como el archivero canónigo Felipe Gil Peces-Rata.

Después de la solemne Misa, José Manuel Latre ha inaugurado el mercado Productos de Altura. La Plaza Mayor quedó llena de puestos que exponían al visitante los mejor que da la tierra y la comarca seguntinas, así como de atracciones, cantes y bailes que ha preparado para realzar la fiesta de San Vicente la Asociación de Empresarios de Sigüenza. Acompañando al alcalde de la ciudad han estado Miguel Moreno, dueño de la cadena de pastelerías Mallorca, y Paco Torreblanca, el auténtico número uno de la repostería nacional, reconocido por sus creaciones de arte dulce. Además de inaugurar el mercado, ambos han recibido un lote de productos de altura con lo mejor de nuestra tierra. Paco y Miguel son los protagonistas del I San Vicente Gastronómico, una iniciativa a la que Ayuntamiento y empresarios seguntinos pretenden dar continuidad en el futuro y que desde esta su primera edición ha atraído a primeros espadas de la cocina nacional a Sigüenza.

A partir de las cinco de la tarde, los cofrades volvían a subir a la Iglesia de San Vicente para sacar al Santo en procesión por las calles de la ciudad. Salían de la Iglesia por la Travesaña Alta en dirección a la calle Mayor, pasando por delante de la catedral, para seguir por las calles de Medina y San Roque para subir por Humilladero y Valencia hasta el Arco de la Virgen por donde entró en la ciudad medieval, de regreso a la Iglesia de San Vicente. Al paso del Santo, los hermanos cofrades y otros fieles le han hecho ofrendas al Santo que han sido depositadas con cuidado y cariño infinitos sobre las andas.