La Universidad de Alcalá otorga un Cum Laude a la Tesis Doctoral de una pediatra del Hospital de Guadalajara

El trabajo, que responde al título “Mejora asistencial de las cardiopatías congénitas con la implementación de un equipo multidisciplinar en el diagnóstico prenatal”, ha estado dirigido por el cardiólogo pediatra, Alfonso Ortigado Matamala, el jefe de sección de Ginecología y Obstetricia, Juan Carlos Monte Mercado y la pediatra Mª Jesús Alija Merillas.

La tesis premiada aborda el diagnóstico fetal de las cardiopatías congénitas mediante ecocardiografía y resalta la importancia del estudio colaborativo entre ginecólogo y pediatra cardiólogo en la mejora de los resultados obtenidos. El periodo de estudio de la tesis son 12 años, divididos en dos etapas. En la primera, desde el 1 de enero de 1999 al 31 de diciembre de 2004, el estudio fetal ha sido realizado por un médico ginecólogo. En la segunda, el estudio ha sido conjunto entre ginecólogo y pediatra cardiólogo y abarca el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2005 al 31 de diciembre de 2010.
Este trabajo en equipo ha permitido mejorar el rendimiento en el diagnóstico de las cardiopatías congénitas, pasando de tasas globales de detección del 15,8% al 39,2% entre los dos periodos. Tasas que incluso son superiores si consideramos cardiopatías mayores, como por ejemplo la trasposición de las grandes arterias que alcanzan  tasas de diagnóstico del 100%. Este estudio también pone en evidencia el trabajo coordinado y la colaboración con los servicios de cirugía cardiaca neonatal de hospitales de Madrid.
Defectos cardiacos
Los defectos cardiacos son las malformaciones congénitas más frecuentes, representan el 12-25% de todas las malformaciones, con una incidencia entre 4-12 por 1.000 recién nacidos vivos según diferentes series, y son responsables del 50% de la mortalidad perinatal atribuible a malformaciones. Esta incidencia es 6,5 veces más elevada que las anomalías cromosómicas y 4 veces mayor que los defectos del tubo neural. Además, según apuntan los expertos, 4 de cada 1.000 recién nacidos vivos padecerá una cardiopatía congénita severa.
Estos datos han permanecido relativamente constantes a lo largo de los años, aunque recientemente se han comunicado cifras más elevadas que están en relación con la inclusión de formas más triviales de cardiopatía congénita, como son los pequeños defectos del tabique interventricular, que en la actualidad se detectan con más frecuencia mediante sistemas de ecocardiografía más sensibles. Alrededor del 25-30% de los niños con cardiopatía congénita presentan también una anomalía cromosómica. Por ello, los especialistas coinciden en señalar que es muy importante diagnosticarlas precozmente, ya que en muchos casos es posible modificar la historia natural.
Las condiciones de diagnóstico han ido mejorando  y permitiendo un mejor manejo de cardiopatías graves en el periodo neonatal. La mortalidad por esta causa ha caído considerablemente en los últimos años debido a los avances en el diagnostico, tratamiento quirúrgico y cuidados postoperatorios.
Este progreso se debe a los avances asociados en la cardiopatía pediátrica y fetal, en la cirugía cardiaca, en la neonatología, en la anestesia cardiaca y en los cuidados intensivos. Es crucial que los pediatras y neonatólogos sean capaces de evaluar rápidamente y participar en el tratamiento médico inicial de los neonatos con una cardiopatía congénita. Además, en muchas ocasiones, es necesario un enfoque multidisciplinar con la participación de diferentes subespecialidades de distintos servicios.
El diagnóstico prenatal permite conocer el feto dentro del útero, sus posibles enfermedades, malformaciones o grado de desarrollo y poner en marcha con rapidez y eficacia todas las acciones terapéuticas a nuestro alcance, ya sea tratarlas intraútero, si es posible, adelantar el parto o  para preparar adecuadamente la terapia postnatal en centros especializados.
Los especialistas coinciden en destacar que el momento ideal para realizar el diagnóstico es a partir de la semana 18, la cifra de cardiopatías que pueden detectarse por equipos especializados puede llegar hasta el 75%. Ante la sospecha de una cardiopatía fetal es recomendable la evaluación por un especialista en cardiología pediátrica con el fin de obtener mayor precisión en el diagnóstico y conducta terapéutica, ya que la ecocardiografía realizada por un obstetra tiene un 50% de sensibilidad para detectar una cardiopatía congénita y aumenta al 80% cuando se valora la salida de los vasos. De los niños que fallecen por un defecto congénito del corazón, el 75% es susceptible de un tratamiento quirúrgico correctivo o por lo menos paliativo. La clave para la reducción de la mortalidad por cardiopatía congénita radica en que el diagnóstico se realice lo más temprano posible.