Las “Barcas por el Tajo” de Trillo añadirán color y humor a las fiestas de la Virgen del Campo por segundo año consecutivo

En estos días las peñas trillanas ya se afanan en la construcción de estos artilugios que deberán flotar al menos trescientos metros aguas abajo del río Tajo hasta llegar a su destino en el “puerto” del paraje de La Isla. Para su construcción vale todo, y si es material reciclado, mejor todavía.

Al llegar a su destino la organización dispondrá de efectivos para ayudar a los participantes a sacar las barcas del río. Una vez lleguen todos, allí mismo, el Ayuntamiento entregará los premios a los mejores y más originales. Inicialmente cada una de las peñas o grupos de peñas que construyan “estaribel” se llevará un diploma acreditativo de su esfuerzo. Después la organización entregará premios al barco más gracioso, al mejor tripulado, al que de mejor espectáculo fluvial, al más original, al mejor reciclado, al que muestre mejor flotabilidad, al artilugio mejor trabajado y a la mejor inmersión.

Un gran éxito en 2011
Lo único que hacía falta el año pasado para completar el éxito de la novedad, era que el tiempo acompañara. Las peñas, como siempre, ya habían mostrado su mejor predisposición a participar. Y tampoco falló el astro. El mercurio subía hasta los 31 grados al terminar el vermú cuando una sucesión de estallidos festivos de cohetes, lanzados desde el Puente sobre el Tajo de Trillo, le daba comienzo al descenso de las barcas. Mientras se hacían al agua los primeros artilugios flotantes, el resto esperaba paciente su turno llegando hasta la Plazuela de la Vega.

Finalmente fueron hasta 25 los “estaribeles” que participaron, algunos de ellos más submarinos que barcas, comentaba divertida la afición trillana que se agolpaba sobre el puente para presenciar el desfile acuático. De una u otra manera, todos cubrieron el trayecto de trescientos metros que había entre la botadura y la Isla. A bordo de las barcas, el mejor humor y ambiente, siempre pasado por agua. Hubo hawaianas, presos, vigilantes de la ribera del Tajo, representaciones del paisaje trillano flotantes, parque infantil, veleros, gancheros, troncomóviles, pases de modelos y un largo etcétera de originales artefactos. Algún polizonte o tiburón apostado en la ribera dificultaba el navegar de las barcas. A buen seguro que este año mejora tanto la cantidad como la calidad de los “navíos”. “Las peñas lo esperan con ganas”, asegura Hugo Pérez, concejal de Festejos de Trillo.