Los Casares: cuando la arqueología está de actualidad

Cueva de Los Casares (Foto: Marta Peruuca)
Cueva de Los Casares (Foto: Marta Peruuca)

Estimado lector: seguro que alguna vez ha escuchado hablar del arte rupestre y de la industria lítica. Son conceptos que aluden directamente a la Prehistoria. Y que permiten conocer un poquito mejor este pretérito periodo. Hace miles de años, nuestros antepasados dejaron huellas de su vida diaria, que ahora se están intentado interpretar. Un trabajo de análisis que ha progresado enormemente en la actualidad, gracias a la utilización de nuevas metodologías científicas y a la aparición de tecnología punta.

Uno de los ejemplos más claros de ello se encuentra en Los Casares, muy cerca de Riba de Saelices. Se trata de una gruta que estuvo habitada desde el Musteriense, un horizonte cultural enmarcado dentro del Paleolítico Medio. Y, desde entonces, en este lugar y en sus alrededores existen muestras de poblamientos históricos. Por tanto, nos encontramos ante un yacimiento de gran potencialidad, en el que se han llegado a encontrar restos óseos de neandertales. Ahí es nada…

Entrada a la cueva de Los Casares (Foto: Marta Perruca)
Entrada a la cueva de Los Casares (Foto: Marta Perruca)

Precisamente, y para facilitar la vida a los investigadores y al público en general, durante el pasado mes de abril se ha desarrollado un proyecto muy ambicioso. La entidad sin ánimo de lucro Global Digital Heritage (GDH) ha sido la responsable de ejecutar la idea. “Hemos trabajado en la documentación tridimensional de los grabados y pinturas paleolíticas de Los Casares”, señalan. “Nos hemos centrado en obtener una réplica 3D exacta de toda la gruta y en documentar en tres dimensiones los motivos custodiados en este yacimiento”, añaden.

“Buscamos reflejar tanto la topografía de la cueva como los paneles y pinturas que existen en la misma. E, incluso, hemos registrado algunos de los grafitis que, desde finales del siglo XVIII, han ido realizando las personas que han pasado por el lugar”, explica Víctor Manuel López-Menchero, director científico de GDH en España. “También hemos realizado fotografía esférica en la gruta, lo que nos ha permitido obtener un tour virtual de la misma”, añade.

De hecho, en este importante esfuerzo se ha empleado tecnología de última generación, como escáneres laser, drones, cámaras profesionales esféricas, cámaras digitales réflex de alta resolución, GPS… “El notable deterioro en el que se hallan los grabados aumenta el valor del material obtenido, que servirá para garantizar su supervivencia durante siglos, aunque sea en formato digital”, explican desde GDH. “Así, los investigadores del futuro podrán seguir reinterpretando las inmensas marañas de líneas y formas que esconde el lugar”, aseguran.

Digitalización en 3D de uno de los caballos grabados (Foto: GDH)
Digitalización en 3D de uno de los caballos grabados (Foto: GDH)

Además, y al mismo tiempo, estos registros también podrán ser consultados por el gran público. Se accederá a los mismos a través de Facebook y de la plataforma Sketchfab. “El proyecto está íntegramente financiado por la Fundación Hitz y sus resultados finales serán entregados de manera totalmente gratuita a la Junta de Comunidades y a las entidades y organismos que así lo soliciten”, aseguran desde GDH.

– ¿Cuál ha sido el papel del gobierno regional en todo este proceso? –pregunta el periodista.

– Desde la Consejería de Educación y Cultura se han facilitado todos los permisos de acceso a los monumentos y yacimientos –confirma Víctor Manuel López-Menchero–. Existe una coordinación con esta institución. Hay un proceso de selección de casos, en el que intentamos ver cuáles son los más prioritarios a la hora de ser documentados.

Por ello, la labor de GDH no sólo se circunscribe a Los Casares. De hecho, en Castilla-La Mancha han intervenido en castillos, iglesias y otros conjuntos patrimoniales de Ciudad Real, Guadalajara y Toledo. “Intentamos estar en lugares que consideramos especialmente relevantes o sensibles, y siempre lo hacemos de manera coordinada con la Junta”, añade López-Menchero.

La importancia de la cueva
– En consecuencia, ¿cuál fue la razón exacta por la que ustedes han actuado en Los Casares? –lanza el reportero.

– Todos los implicados estábamos de acuerdo en que se trataba de un yacimiento singular y de relevancia a nivel regional y nacional –explica Víctor Manuel López-Menchero–. Y si a esto se une que, además, se constituye como un emplazamiento poco conocido, pensamos que con nuestro trabajo podíamos aumentar su visibilidad.

Sin embargo, ¿cuál es la relevancia real de este conjunto arqueológico? Para responder a esta pregunta hay que mencionar el inicio del poblamiento del lugar, que se sitúa en el Paleolítico Medio. “La industria lítica de Los Casares es muy típica del Musteriense, sobre todo por tres tipos de instrumentos: raederas, denticulados y puntas”, confirma Manuel Alcaraz, investigador contratado por la Universidad de Alcalá (UAH). “Se han hallado algunas piezas de gran interés, tanto en sílex como en cuarcita”, agregaban Ernesto García-Soto, Susana Ferrero y Adolfo Guillén en Los Casares, un poblado hispanomusulmán en las serranías del norte de la provincia de Guadalajara.

Grabado en el interior de la cueva (Foto: Marta Perruca)
Grabado en el interior de la cueva (Foto: Marta Perruca)

Durante este primer periodo, el tipo humano que vivía en la zona era el neandertal. Se sabe de su existencia porque se han hallado muestras óseas que le pertenecían. “En la cueva se ha encontrado un resto humano de esta época. En concreto, un metacarpiano de una mujer de entre 18 y 20 años”, aseguraba Jesús Valiente en Guía de la Arqueología en Guadalajara. Pero estas poblaciones acabaron abandonando la gruta, dejando paso al hombre moderno.

– ¿Hubo muchas diferencias entre ambos tipos de seres humanos? –espeta el cronista.

– Ésta es la pregunta del millón. Se trata de uno de los temas más debatidos en la arqueología del Paleolítico –responde Manuel Alcaraz, de la UAH–. Se discute si los homos sapiens sapiens suplantaron (incluso de manera violenta) a los neandertales. O, si por el contrario, no eran tan distintos, teniendo la oportunidad de mezclarse. Hoy en día sabemos que hubo procesos de hibridación genética entre ambos…

En cualquier caso, tras la mencionada transición poblacional, Los Casares continuó habitado durante el Paleolítico Superior. De hecho, éste fue su primer momento de esplendor. “Se superpusieron uno o varios asentamientos de pequeños grupos, que fueron los autores de las magníficas manifestaciones rupestres del interior de la cueva”, narraban García-Soto, Ferrero y Guillén. Precisamente, estas representaciones artísticas son lo más conocido de la caverna.
Existen en dos centenares de grabados y un menor número de ejemplos pictóricos.

Grabado en el interior de la cueva (Foto: GDH)
Grabado en el interior de la cueva (Foto: GDH)

Actualmente, se sigue trabajando sobre las mencionadas manifestaciones. “Uno de los proyectos que esperamos poder empezar este mismo año consiste en datar algunas de las representaciones de la cueva. Y quizá podamos llevarnos una sorpresa sobre su autoría. Hasta ahora se había dicho que la responsabilidad de las mismas era del humano moderno”, explica Manuel Alcaraz, de la UAH. “Pero teniendo en cuenta que las nuevas investigaciones indican que algunas cuevas de Cantabria, Extremadura y Andalucía fueron pintadas por neandertales, y que –además– en Los Casares existe un yacimiento de esta especie, ¿por qué no pudieron ser ellos quienes hicieran los grabados y las pinturas?”, se pregunta.

– Por tanto, entiendo que este yacimiento es de una gran relevancia. Entonces, ¿por qué no es tan conocido como Altamira, por ejemplo? –espeta el cronista.

– Un factor determinante ha sido el nivel de visibilidad de los motivos –argumenta Víctor Manuel López-Menchero–. Cualquier persona, en Altamira, puede observar claramente animales pintados. Sin embargo, los grabados de la cueva guadalajareña son más difíciles de ver. Están superpuestos unos sobre otros.

A esta situación, Manuel Alcaraz añade que el emplazamiento necesita una investigación más profunda. “Se encuentra poco estudiado”, asegura. A pesar de ello, tiene mucha potencialidad. De hecho, su historia no se circunscribe únicamente al Paleolítico. Va mucho más allá en el tiempo. “En el espacio que se extiende a los pies de la caverna hemos localizado testimonios materiales que nos hablan de una dilatada presencia humana, y podemos afirmar que entre ambos lugares –la cueva y la ladera– se localiza una de las secuencias culturales más amplias y variadas del ámbito meseteño, abarcando desde el Paleolítico Medio hasta la Baja Edad Media”, subrayaban García-Soto, Ferrero y Guillén.

Miembros del equipo de GDH trabajando en el exterior de la cueva. (Foto: GDH)
Miembros del equipo de GDH trabajando en el exterior de la cueva. (Foto: GDH)

El poblado del exterior
Por ello, desde GHD también están realizando trabajos en el poblado hispano-musulmán conservado en el exterior. Se trata de “un yacimiento de ladera, en el que lo más visible es una torre que se ubica sobre la boca de la gruta”, añade. Pero el asentamiento transcendió a la mencionada construcción. “Tiene unas dimensiones intermedias”, aseguran los expertos. Sin embargo, no se conocen a ciencia cierta las funciones que poseía, aunque existen indicios al respecto… “Pudo servir de base a una guarnición militar cuyo objetivo sería controlar el territorio circundante, en el que vivía una población bereber que era necesario vigilar por su carácter levantisco y poco dado a aceptar la autoridad central cordobesa”, narraban García-Soto, Ferrero y Guillén.

Las primeras pistas del establecimiento hispano-musulmán se obtuvieron en 1934, gracias a la labor del arqueólogo Juan Cabré, en 1934. Sin embargo, los trabajos sistemáticos tendrían que esperar algunas décadas para que se desarrollaran. “Las campañas de excavación en el poblado se iniciaron en 1998 con la realización de unas catas sondeos y la construcción de un nuevo camino a la caverna”, rememoran los expertos.

Los esfuerzos investigativos han continuado desde entonces, pero todavía falta mucho por hacer. “Hasta el momento, se han excavado exclusivamente algunas viviendas y otros puntos, pero es un espacio que –en su conjunto– posee mucho potencial”, confirman los arqueólogos. De hecho, en la zona se han encontrado restos de las Edades del Cobre y del Bronce e, incluso, del Bajo Imperio Romano.

“Sin embargo, el auge de la ladera tuvo lugar entre finales del siglo IX y un momento indeterminado del siglo XII, con un claro ejemplo durante la época califal”, se indicaba en Los Casares, un poblado hispanomusulmán en las serranías del norte de la provincia de Guadalajara. “No sabemos a ciencia cierta cuándo se abandonó definitivamente este espacio, pero pensamos que la presencia humana estable en el mismo no pervivió más allá de los primeros años del siglo XIV”, se confirmaba en el mencionado estudio.

– Y, en este sentido, ¿por qué el Valle de Los Milagros ha sido un lugar que ha acogido diferentes poblamientos a lo largo de la historia? –plantea el periodista.

– En cada periodo los motivos que llevaron a nuestros antepasados a asentarse en dicho emplazamiento han sido diferentes –asegura López-Menchero.

Así, en el Paleolítico, la cueva mantenía unas condiciones constantes de temperatura y humedad durante todo el año. Por ello, “al tratarse de una época mucho más fría que la actual, la gruta se constituyó como un refugio natural perfecto, a lo que se unió la protección que ofrecía de los animales salvajes”. Más tarde, las motivaciones cambiaron. Durante la dominación romana pesó el desarrollo de la agricultura en la vega, mientras que en las etapas árabe y medieval fueron las explicaciones defensivas las que tomaron fuerza. “Los Casares se encuentra en el inicio de un estrechamiento del valle, por lo que poseía un cierto valor estratégico y militar”, añade López-Menchero.

En cualquier caso, se ha observado la importancia de este emplazamiento a lo largo de los siglos. La relevancia histórica y artística de cueva es fundamental. No sólo a nivel provincial, sino regional e –incluso– peninsular. Pero no menos destacable es el asentamiento existente en la ladera. Por ello, es necesario profundizar en el estudio y la divulgación del patrimonio y valores de todo el conjunto arqueológico. Este yacimiento tiene mucho que aportar. Un mayor análisis de sus datos podrá ayudarnos a conocer mejor nuestro pasado, entender el presente y afrontar el futuro con mayor seguridad. Por ello, iniciativas como la desarrollada por GDH o el desempeño investigativo que está acometiendo el grupo científico de Manuel Alcaraz son imprescindibles. Hay que seguir por esta senda…

La importancia de las fechas

Las últimas investigaciones realizadas en Los Casares son muy significativas. Han arrojado nuevas informaciones sobre la antigüedad de los moradores de la gruta. “Siempre se ha sabido que este yacimiento se encuadraba del Paleolítico Medio, gracias a la industria lítica existente y al hallazgo de un resto humano neandertal. Pero, sin embargo, no se conocían las cronologías exactas”, asegura el investigador de la UAH, Manuel Alcaraz.

No obstante, ésta situación ha cambiado radicalmente. “Tras acometer una investigación multidisciplinar, hemos obtenido dataciones sobre los antiguos pobladores de la caverna”, asegura Alcaraz. Se ha podido determinar que “la ocupación neandertal de Los Casares se produjo en torno a los 42.000–43.000 años antes de la actualidad”. “Estos resultados, junto con otros que se van a publicar próximamente –relativos al abrigo del Molino, en Segovia–, son los más recientes de la zona. Por tanto, nos encontramos ante los momentos finales de esta especie humana en el interior peninsular”, concluye el investigador.

 

Bibliografía

García-Soto Mateos, Ernesto; Ferrero Ros, Susana; Guillén Álvarez de Sotomayor, Adolfo, “Los Casares, un poblado hispanomusulmán en las serranías del norte de la provincia de Guadalajara”, Investigaciones arqueológicas en Castilla-La Mancha: 1996-2002, 2004, 395-408.

Valiente Malla, Jesús, Guía de la Arqueología en Guadalajara, Guadalajara: AACHE, 1997.

 

Julio Martínez

Historiador y periodista, especialista en comunicación ambiental y en Masonería mexicana. El reporterismo es mi vocación. Ahora informando desde Guadalajara. “Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” (Benito Juárez, 1867).