Notas del debate (alcarreño) a cuatro

De izq. a dcha.: Pablo Bellido (PSOE); Orlena de Miguel (C´s); Alfredo Palafox, director general de Nueva Alcarria; Ariel Jerez (Podemos) y Silvia Valmaña (PP), durante el debate.
De izq. a dcha.: Pablo Bellido (PSOE); Orlena de Miguel (C´s); Alfredo Palafox, director general de Nueva Alcarria; Ariel Jerez (Podemos) y Silvia Valmaña (PP), durante el debate en el Casino.

El debate electoral organizado por Nueva Alcarria entre los candidatos a las generales del 26-J por la provincia de Guadalajara tuvo la virtud, a diferencia de otros debates similares promovidos por distintos medios locales, de convertirse en un acto social. No sólo por el formato elegido, sino por la presencia de invitados en el Casino y su participación a través de las preguntas a los aspirantes. También por estar disponible en Youtube, lo que permite acceder a su contenido más allá de la transcripción negro sobre blanco.

La cita sirvió para radiografiar a los candidatos, fuera de la parafernalia impostada de los mítines. No esquivaron ningún asunto relevante en Guadalajara: paro, desarrollo industrial, el futuro del agro, el deterioro de la sanidad pública y la despoblación. Pero en el tratamiento de estos temas, los cuatro representantes revelaron su desigual grado de implicación en la tierra por la que aspiran a obtener un acta de parlamentario.

Silvia Valmaña (PP) tiró de argumentario. Se apalancó en el subterfugio de la herencia recibida, trató de echar balones fuera sobre los recortes de Cospedal en Castilla-La Mancha, recurrió con contundencia a los datos del paro, no tuvo empacho en defender la “prensa libre” pese a las presiones en RTVE y escogió la sanidad para atizar al candidato socialista. Sorprende que, tras la paralización de las obras del Hospital de Guadalajara en 2011 y el intento de cierre de las urgencias rurales, la cabeza de lista popular eligiera la sanidad como ariete para zaherir al PSOE. Y sorprende aún más que sacara pecho en las políticas de igualdad, pese a los hachazos al presupuesto dedicado a luchar contra la violencia machista.

Pablo Bellido (PSOE) acreditó ser el candidato más sólido de los cuatro. No sólo por su capacidad de argumentación, sino por la permanente demostración del conocimiento que tiene de la provincia. Estuvo solvente y acertó al situar el foco sobre cuestiones provinciales: el hospital, las ITIs para el medio rural, el rechazo del fracking en la zona de Alcolea, la reapertura de los coles en los pueblos… Fue punzante a la hora de sacar a colación las consecuencias demoledoras de las políticas de austeridad y el derroche del PP de CLM en los medios afines, y además apoyó su discurso en varias ocasiones en su tarea de gobierno en Azuqueca.

La candidata de Ciudadanos, Orlena de Miguel, pareció ausente. Y muy floja en la dialéctica. No detalló prácticamente ninguna propuesta concreta para la provincia de Guadalajara (apenas una referencia a la conexión Alcorlo-Beleña en el Sorbe), y prefirió reiterar algunos de los latiguillos que forman parte central de la campaña del partido naranja en el ámbito nacional: el contrato único –que ahora han rebautizado como “estable”-, la “igualdad de oportunidades” en la educación, la apelación genérica al “equilibrio” del mix energético –lo cual es no decir nada- o el cierre de las diputaciones, inconcebible en provincias como la nuestra.

Por su parte, Ariel Jerez (Podemos) se mostró frío, incluso hierático, respecto a los problemas de Guadalajara. Arrancó su intervención recordando su ejercicio de la docencia –es profesor de Ciencias Políticas en la Complutense, donde se hizo amigo personal de Pablo Iglesias– y fue incapaz de incardinar el discurso de Podemos a la coyuntura de la provincia, ni siquiera cuando aludió a las políticas en el medio rural y ni siquiera cuando Bellido le atacó por el regadío de Cogolludo. Su exposición, coherente, estuvo pertrechada de datos. Pero resultó distante a oídos de cualquier elector guadalajareño. Sus palabras sonaban profesorales y teóricas, lejos del mensaje cercano que un candidato debe manejar en circunscripciones como Guadalajara.

Sobre el futuro del trasvase Tajo-Segura, sólo el candidato del PSOE expresó claramente su apoyo a cerrarlo, una postura que él mismo admitió que colisiona con el programa con el que su partido concurre a los comicios. Valmaña balbuceó sobre el trasvase y defendió con ardor el almacén de residuos nucleares, mientras Jerez trató -sin éxito- de compatibilizar el ecologismo de la dirección nacional de Podemos con la postura trasvasista de su filial en Murcia. Y la aspirante de Ciudadanos se limitó a defender un “plan nacional” en materia hidrológica, sin concretar si está a favor o en contra de la tubería al Levante.

Es difícil elegir un ganador porque el debate fue, en líneas generales, de guante blanco. Sí sirvió para ratificar que, de los cuatro, Bellido es el candidato que llega al 26-J con más y mejor conocimiento de la provincia. No es poco, con independencia del veredicto final de las urnas.

Raúl Conde
Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).