Para Cipriano Ramiro: “Guadalajara necesita pastores. El relevo generacional se ha roto”

El balance ha sido satisfactorio, ¿se han cumplido las previsiones?

La experiencia previa nos ha servido para corregir errores y contemplar mejoras. Hemos dispuesto además de más tiempo para ajustarnos al perfil del participante que queríamos para estos cursos, de forma que quien apueste por ellos pueda contemplar una alternativa real de trabajo. Eso beneficia no sólo al futuro pastor, sino también al ganadero que precisa de este servicio. En general, el balance que hago es muy positivo.

¿Cuántos futuros pastores han participado en el curso y cuál es su perfil?

Han participado veinticuatro personas, mayoritariamente varones de entre 25 y 30 años. De ellos, a un 50% españoles e inmigrantes. La mayoría no tenían empleo.

A simple vista, parece que para ser pastor no hacen falta grandes conocimientos.

No es así, los tiempos cambian y también la vida. Y como para todo, hay que tener unos mínimos conocimientos necesarios para hacer el trabajo bien hecho. Se aprende el manejo del animal en el campo, el tiempo de alimentación que deben guardar y también cuestiones relacionadas con el aspecto sanitario, además de algo de gestión. Este año el contenido se ha complementado con el conocimiento de las razas autóctonas de la provincia.

¿Del éxito obtenido se entiende que el curso volverá a repetirse el próximo año?

Ese es nuestro objetivo. Sin duda, en Guadalajara se siguen necesitando pastores. El relevo generacional se ha roto y además el ganadero se está dando cuenta que necesita pastores, pero no como hasta hace años, sino que estén algo más preparados, tampoco quiere hoy uno y mañana otro.

¿Cuenta la UPA con una bolsa de trabajo?

Así es. Tenemos una bolsa de empleo en UPA. De forma que el ganadero que precise de un pastor puede dirigirse a nuestra agrupación y aquí le ayudaremos, algunos ya han hecho uso de este servicio. De momento, ya hemos conseguido que se coloquen varios de los que figuraban en esta lista. Estamos satisfechos, aunque todo es mejorable.

Lo que sí ha descendido es el número de ganaderías en los últimos años…

Han descendido, en nuestro caso, las de ovino y caprino, que eran las que más abundaban en Guadalajara; aproximadamente en un 35% en los últimos seis años.

¿Ha cambiado mucho el trabajo del pastor? ¿sigue siendo tan sacrificado como años atrás?

Indudablemente ha variado, pero sigue siendo un trabajo muy sacrificado en el que no hay horario, te enfrentas día a día a las inclemencias del tiempo, y ha cambiado en cuanto al manejo. Antes el animal se mantenía prácticamente con lo que comía en el campo, ahora ya no es así, ahora se complementa esta alimentación con otra, hay que llevar a cabo un saneamiento varias veces al año y el pastor debe conocer todo eso.

¿El pastor humano podrá ser sustituido algún día por el pastor eléctrico?

Para sustituir uno por otro se necesita mucha superficie, pero en nuestra provincia no se dan las condiciones, porque no hay grandes fincas de pastoreo; hay monte público, pero la mayor parte es pinar donde no hay tantos pastos. Aunque es una salida más, quiero dejar claro que su uso es más eficiente en los casos de grandes extensiones con ganadería extensiva. En Guadalajara no se dan las condiciones para sustituir el pastor de siempre por el pastor eléctrico.
Lo que sí es cierto es que el pastor eléctrico supone ya un ahorro importante en mano de obra, una vez que se amortiza la inversión. El mecanismo se reduce a una serie de cables con baterías donde, al acercarse el animal, sufre una pequeña descarga eléctrica que le obliga a retroceder. El sistema comporta, además, un menor sacrificio.
En esta provincia no creo que nunca el pastor eléctrico llegue a sustituir al tradicional, ni tampoco en Castilla-La Mancha.

Por último, ¿Cuántos pastores podrá haber actualmente en esta provincia?

Entre 150 y 200. Una cifra no muy alta. El pastor tiene un sueldo mileurista, y es un trabajo que requiere más horas que otro convencional, no deja libres los fines de semana y el que ordeña, además, se tiene que levantar a las 5 de la mañana. Es un trabajo duro y sin horario.