Pastrana, tras las huellas de Santa Teresa y la Princesa de Éboli

pastrana01_060314No se puede negar que la vida de Pastrana, desde hace mas de cinco siglos va ligada a la huella y la impronta que un dia dejaron dos mujeres tan antagonistas como Santa Teresa, la Santa de Ávila y Ana Mendoza y de la Cerda, la princesa de Éboli.
Cada paso, cada rincón, cada lugar, cada monumento siempre nos evoca la vida de estas dos mujeres con una gran personalidad.
La villa ducal de Pastrana, situada entre el Tajo y el Tajuña, villa alcarreña, de trazado y ambiente medieval y declarada conjunto histórico, que cuenta con importantes monumentos y una densa historia.
Se funda la villa en el siglo XIII bajo la dominación de la Orden Religiosa Militar de Calatrava, probablemente como aldea de repoblación tras la expulsión definitiva de los árabes. En 1369, se le concede el titulo de Villa. En este mismo período, se construyen su muralla y su iglesia primitiva.
Carlos I, consigue de los Papas Clemente VII y Paulo III, las bulas necesarias para enajenar bienes de las Órdenes Religiosas Militares y, usando de esta facultad, vende, en 1541, la Villa con los lugares de Escopete y Sayatón a Doña Ana de la Cerda, condesa de Mélito y viuda de Don Diego Hurtado de Mendoza. Es esta primera Señora de Pastrana la que comienza la construcción del conocido Palacio Ducal. Muerta Doña Ana, pasa el señorío a sus hijos D. Gaspar Gastón y D. Baltasar Gastón, los cuales venden estas propiedades en 1569 a los Príncipes de Éboli, Ruy Gómez de Silva, consejero, valido y amigo personal de Felipe II y la célebre Doña Ana de Mendoza y de la Cerda. Posteriormente obtienen del Rey el título de Duques de Pastrana.
Con los primeros Duques, llega para Pastrana su época de gran esplendor, ya que éstos realizan grandes obras en la Villa. En 1569, mandan llamar a Santa Teresa de Jesús con el fin de fundar un convento de Carmelitas Descalzas, creando el de San José para mujeres y el de San Pedro (hoy del Carmen) para hombres.
En 1570, traen un numeroso grupo de moriscos expulsado de las Alpujarras de Granada para trabajar la seda y levantar una de las fábricas de tapicería más prestigiosas de España durante los Siglos XVI y XVII. Más tarde, los Duques completan su obra ascendiendo la iglesia parroquial a Colegiata, dotándola de un Cabildo de 48 Canónigos, que superaba en número a todas las Catedrales de España, excepto a la Catedral Primada de Toledo.
Sus monumentos
pastrana03_060314La Colegiata de Pastrana tiene una mezcla de estilos, gótico del siglo XIV y renacentista del XVII. En su interior destacan las tres naves separadas por altos pilares que rematan en grupos de capiteles de decoración foliácea. La portada tiene aire gótico en su muro norte, precedida de un atrio enlosado en el que se ven antiguas lápidas.
No podemos olvidar en su interior el magnífico retablo mayor, con algunas tallas de santos franciscanos y pinturas del artista madrileño Matías Gimeno (pintor y retablero de Madrid, formado en Italia). y el Museo Parroquial. Este Museo alberga varias piezas maestras entre las que destacan sus famosos tapices flamencos del último cuarto del siglo XV, tejidos en los talleres de Paschier Granier, de Tournai (Bélgica), sobre dibujos de Nuño Gonçalvez, uno de los mejores talleres flamencos de la época. Esta extraordinaria colección de seis tapices reflejan escenas de la conquista de diversas plazas del norte de África por las tropas de Alfonso V de Portugal. Otras obras del Museo son un Cristo románico del siglo XIII y pinturas de Carreño, Luis Fernández y El Greco, además de piezas artísticas e históricas de gran valor.
Palacio Ducal:
Epastrana02_060314l Palacio Ducal que preside la Plaza de la Hora es una grandiosa muestra de arquitectura renacentista de finales del s. XVI. Su construcción se inició en el año 1545, finalizándose las obras en 1580. Doña Ana de la Cerda levantó su Palacio junto a la muralla pastranera, y posteriormente se abrió una amplia plaza de armas delantera. El tracista y arquitecto diseñador de este gran palacio fue Alonso de Covarrubias. La fachada, sin apenas ornamentación, es de piedra sillar. En el centro, la portada principal destaca por su carácter italianizante, y se puede leer la leyenda “De Mendoza y De la Cerda”. El edificio es un claro ejemplo del renacimiento español : planta cuadrada con torres esquinales y patio central, así como un jardín escalonado en la parte posterior del mismo. En el interior se conservan unos maravillosos artesonados obra igualmente de Alonso de Covarrubias.
En la Torre de Levante, conocida como Cámara de la Reja Dorada, estuvo retenida y prisionera la princesa de Éboli, doña Ana de Mendoza y de la Cerda, entre los años 1581 y 1592, por orden del rey Felipe II.
Dice la leyenda que tan sólo podía asomarse una hora al día a la bella reja del Torreón, desde la que se divisa la Plaza Mayor, de ahí que a la Plaza se la llame “Plaza de la Hora”. Los restos de la princesa descansan en la cripta de la Colegiata.
Plaza de los Cuatro Caños:
En la plaza de este nombre, muy cerca de la Calle Mayor y de la Plaza del Ayuntamiento, se encuentra esta tradicional fuente, sin duda, uno de los elementos urbanos más emblemáticos de la villa de Pastrana. Es una gran fuente señorial del siglo XVI y se ubican en cuatro laterales los cuatro mascarones en relieve sobre los que salen los cuatro caños que arrojan el agua que les llega desde un conocido manantial cercano. Los mascarones son todos diferentes, lo que ha suscitado distintas hipótesis en cuanto simbología se refiere. Tiene un pilón octogonal y en su centro se alza la copa grande y semiesférica, de piedra, pero hueca, donde se almacena el agua que posteriormente arroja por los mencionados caños.
Convento de San Francisco:
Fundado en 1436 en el sitio de Valdemorales, el Convento de San Francisco se traslada a extramuros de Pastrana en 1460. Construido en diferentes épocas, lo más antiguo de lo que hoy se conserva son los cuatro muros de cal y canto y la espadaña de la iglesia. Se trata de un gran edificio monasterial realizado en sillarejo e hiladas de ladrillo con ventanales enrejados. La fachada ofrece un atrio de 5 altos arcos y en lo alto se levanta la gran espadaña de tres arcos. Forma junto con la ermita de Santa Ana y el Antiguo Hospital la bella Plaza del Deán.
pastrana05_060314Convento del Carmen:
Se encuentra en las afueras de la Villa Ducal. Fue fundado por Santa Teresa El conjunto del Convento del Carmen conserva, además del propio Convento, y dentro de sus jardines carmelitanos, la Ermita de San Pedro, origen del mismo, la Ermita de Santa Teresa (o del Santo Sordo) y el cenobio o Cueva de San Juan de la Cruz. El convento es una espectacular construcción de un bien conservado estilo barroco, de tipología carmelita.
La iglesia del convento posiblemente fue trazada por fray Alberto de la Madre de Dios, que vivió y murió en el convento, quien realizó una fachada de tipología carmelita, de tres arcos. Tiene una sola nave con pilastras toscanas y arcos de medio punto, cubierta con bóvedas de cañón y lunetos y cúpula rebajada en el crucero. Las capillas, situadas entre los contrafuertes, aparecen profusamente decoradas. Otros elementos que destacan son el coro, la sacristía y el claustro bajo. En su interior encontramos numerosas obras pictóricas de Alonso de Arco, Regino Páramo o Juan Carreño de Miranda; una colección de retratos realizados por maestros de la escuela madrileña, e importantes esculturas como el Cristo de la Verdad de Gregorio Fernández. Instalado en el claustro y la iglesia del convento existe un Museo Teresiano, con recuerdos de la estancia de la santa en la villa, y un Museo de Historia Natural, con distintas especies de animales traídas de Filipinas y Extremo Oriente por la Orden Franciscana.
Convento de San José:
Fundado por Santa Teresa y los duques de Pastrana en 1.569. El convento es una reunión de casas. En una de ellas en el siglo XVII, se hizo la hermosa iglesia actual, de una sola nave y con un campanario de espadaña. Tiene cinco altares barrocos y una lápida de alabastro con el escudo de los Vegas.
La Gastronomía
La visita a la Feria apícola nos abre el apetito  y a gastronomía de Pastrana se enmarca en la tradición culinaria de las tierras de Guadalajara y especialmente de La Alcarria. El cordero asado y en caldereta, las migas, las gachas, la pesca, la caza y el morteruelo son algunos de sus platos más típicos.
Los dulces de Pastrana gozan de reconocida fama, especialmente sus yemas de Santa Teresa, sus bizcochos borrachos y un largo etcétera para endulzar el paladar más exquisito.
La Miel de La Alcarria está reconocida como la mejor del mundo por sus propiedades nutritivas. Entre sus variedades destacan la de romero, terapéuticas para el organismo, y entre sus productos derivados la jalea real, el polen y el orujo de miel.
Sus muchos restaurantes sabrán ofrecernos lo mejor de la rica gastronomía pastranera