Patrimonio que perdemos

lascruces240913
Retablo Arriacense, de 1977. Víctor de la Vega

Cuando una ciudad pierde parte de su riqueza artística y monumental o incluso de su rico patrimonio, está perdiendo parte de su historia, de su pasado. Deja de ser una ciudad antigua, con un pasado para convertirse en una ciudad nueva, moderna, muy moderna.
Quizás esto es lo que está ocurriendo en Guadalajara en los últimos treinta años. Está perdiendo la esencia de lo que fue Guadalajara, de su riqueza, de su pasado, de sus palacios, casonas, edificios antiguos para sustituirlos por nuevos bloques, bien de oficinas, el ejemplo más destacado es el cutre edificio de Rayet, lo más feo que se ha hecho en Guadalajara (creo que hay que quitarle la licencia de arquitecto al que lo diseñó); o para vivienda o incluso para hacer calles nuevas, como el caso del solar donde se ubicaba el colegio Cardenal Mendoza y que en su subsuelo aun guardan las caballerizas del palacio del cardenal.
En estos días estamos asintiendo a muchos debates en la red sobre la situación en que se encuentra el edificio de Caja Guadalajara en la zona del ferial. Los nuevos propietarios, LaCaixa, no lo quiere para nada, de hecho solo mantiene allí una pequeña oficina con unos pocos empleados y que en pocas fechas será cerrada definitivamente. Nadie da un duro por ese edificio que costó según Ros “38 millones de euros” y va a terminar sus días siendo un edificio abandonado. Creo que hay que dinamizar ese edificio y sacarle todo el provecho necesario. Sería el momento para que la diputación, el ayuntamiento, la junta y los empresarios firmen un convenio con LaCaixa y exploten las posibilidades del edificio, convirtiéndolo en lugar de pequeñas oficinas y empresas alquilándolo a módicos precios.
Lo que aún no se entiende en Guadalajara es que nadie, ni la propia caja, ni sus dirigentes, Ros y compañía, y ni mucho menos el PP y el PSOE y ni siquiera CC.OO y UGT, que eran quienes dirigian la caja, hayan dado explicaciones de lo que pasó realmente para abandonar el edificio de la calle Topete, gastarse un dinero que no tenían en hacer un edificio en la zona del ferial y pocos días después malvender la caja a los andaluces. Y todo esto despidiendo y mandando a la calle a eficientes trabajadores.
Pero no solamente se ha perdido la Caja, sino también su rico patrimonio cultural. La entidad organizaba bienales de pintura y escultura, cuyas obras premiadas pasaban a ser propiedad de los organizadores; también organizaba muchas exposiciones de todo tipo, desde pintura pasando por  fotografía, manualidades y un largo etc. Por cada exposición la Caja se quedaba con una obra, en muchos casos la mejor, que iban a formar parte del fondo patrimonial y cultural de la entidad. También editó libros, discos, audiovisuales, etc. Tenía en propiedad una de mejores colecciones, compuesta por un importante número de cuadros, del pintor nacido en Viñuelas,  Alejo Vera y que servía habitualmente para vestir las paredes de la sala de exposiciones en las fechas en las que no había muestra cultural. Por último y ya lo comente en un artículo anterior, tenía en la sala noble del consejo un cuadro, que sin ser una gran obra maestra, si era una visión de la provincia de Guadalajara, me estoy refiriendo al “Retablo Arriacense” y que la entidad encargó en 1977 al pintor conquense Víctor de la Vega.
Del retablo nada se sabe, del patrimonio de la Caja tampoco y creo y suscribo las palabras del Cronista Provincial Antonio Herrera Casado, cuando ha pedido que este retablo y todo el patrimonio de la Caja pase a la Diputación de Guadalajara, quizás por ser esta entidad la fundadora de la extinta Caja de Guadalajara.
Todo este material, según me cuenta un ex-empleado de la caja, fue trasladado al nuevo edificio e inventariado y allí depositado. Él lo vio hasta que se marchó y cree que en la actualidad y jurídicamente ha pasado a ser propiedad de la fundación de Caja Sol cuando se hizo  la fusión. Pero lo que sí es cierto es que si se cierra definitivamente el edificio, todo este patrimonio está expuesto al expolio.
Hemos de recuperar este patrimonio perdido, que espero no esté en la casa de algún ex-dirigente de Caja Guadalajara.

P.D.: Agradezco a Antonio Herrera Casado la cesión de la imagen del retablo.

Angel de Juan
director@henaresaldia.com