Presentada en Sigüenza la novela “Cierra los ojos y mírame”, coescrita por Manuel Enríquez y Ana Galán

Después de que se leyera públicamente uno de sus capítulos, Manuel explicó, en el marco del Otoño Universitario seguntino, la génesis de la novela. Partió de una llamada telefónica que recibió desde Nueva York. Al otro lado estaba Ana, preguntando por la legislación española sobre perros guía. “En aquella conversación fuimos descubriendo aficiones y vínculos comunes que terminaron en la idea compartida de escribir un libro”, dijo Manuel.
“Cierra los ojos y mírame” tiene dos puntos de vista, masculino y femenino, sobre la discapacidad y el amor en la adolescencia. Es una novela de superación y de sentimientos, en la que Blanca y David, sus protagonistas, cuentan su historia en capítulos alternos, presentando dos mundos desconocidos para el gran público: el de la ceguera y el adiestramiento de los perros guías.
Publicada por la Editorial Planeta a través de su sello Destino, los autores, que mantuvieron una prolongada relación a través de internet para escribir el libro pero que no se conocían personalmente, lo habían presentado previamente  en Barcelona hace unos días. “Nos peleábamos cada vez que nuestros personajes se salían del guión. Otras veces nos reíamos con sus ocurrencias o las mías”, comentó ayer el autor recordando el proceso de creación. Después de varias interrupciones y vicisitudes, los coautores pusieron el punto final al libro a finales del año pasado. A la presentación acudió el can Ciro, mascota de la Taberna seguntina el Gurugú de la Plazuela, en representación de los perros guía españoles y americanos que también han inspirado la novela.
La razón de repetir ayer la presentación de la novela en la Ciudad del Doncel fue desvelada durante el acto. Enríquez llegó a Sigüenza en el Tren Medieval, pero en lugar de volver a Madrid en él, decidió quedarse, fascinado por la ciudad. Aquella misma noche surgió su amistad con Alberto de Mingo y Belén López, los taberneros de El Gurugú de la Plazuela. El escritor tenía entonces el dilema sobre cómo concluir su primera novela, “Caminos del Oro Blanco”, ambientada en la convulsionada España de finales del siglo XIII. La velada doncelina le dio al literato la clave de cómo desenlazarla, llegando a ambientar su final en Sigüenza. “Tiempo después Manuel volvió al Gurugú para explicarnos lo que había pasado después de nuestro encuentro. Para nosotros fue un honor, porque además aparecemos como personajes del libro. Ahora Manuel dice que no se imagina vivir sin Sigüenza”, explicó ayer Alberto de Mingo. Durante la presentación fue leído uno de los capítulos de la novela.
José Manuel Latre, alcalde de Sigüenza,  estuvo presente en el acto para desear la mejor de las suertes a la andadura del libro, que ya ha dado las primeras alegrías a sus autores en el proceso de comercialización. El regidor reconoció la ayuda que la iniciativa privada, ayer ejemplificada por el Gurugú, presta al Ayuntamiento en la dinamización cultural de la ciudad.
El autor que firmó libros ayer en El Gurugú y que también lo ha hecho hoy en la Librería Rayuela, va a llevar a cabo mañana una labor de concienciación en el instituto de Sigüenza y también en la SAFA a propósito de los dos grandes argumentos de la novela, la ceguera que le provoca al protagonista un accidente de tráfico por imprudencias con el alcohol y el adiestramiento de mascotas.