Qué dice cada partido sobre el Tajo

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Las reservas de la cabecera del Tajo se sitúan ya al 13%. En la imagen, el pantano de Entrepeñas la pasada semana. FOTO: JULIÁN PALOMAR

La sequía, el efecto negativo de los trasvases en los pantanos de la cabecera del Tajo y el cambio de color político en el Gobierno de Castilla-La Mancha reavivaron el pasado verano la refriega alrededor del agua. Cualquiera que visite los embalses de Entrepeñas y Buendía –actualmente, apenas al 13% de su capacidad- y que sea consciente del páramo en que se ha convertido la zona por la sangría de los trasvases podrá comprobar la importancia de la política hidrológica en esta provincia. También en Levante.

Sin embargo, la campaña de las generales está pasando de puntillas sobre el agua. Se trata de un asunto local que no se ventila en los grandes debates, a diferencia del trasvase del Ebro, que centró buena parte de la campaña de 2004. Pero, como quiera que la llamada guerra del agua es un asunto de vital importancia para Guadalajara, conviene repasar qué dicen los principales partidos en liza el 20-D.

El programa del PP (214 páginas) para estas generales no realiza ninguna mención expresa a la política de trasvases. El eje central de la propuesta de los populares es “garantizar el derecho de todos a disponer de agua suficiente y de calidad atendiendo en primer lugar a las reservas estratégicas, a la realización de las obras del pacto del agua de Aragón y a mantener el principio de preferencia de uso de los territorios por donde transcurren las cuencas, en aras al interés de sostenibilidad y del desarrollo de actividades sociales y económicas de los territorios, transfiriendo los sobrantes, si los hubiere, de aguas de cuencas excedentarias a las deficitarias”.

El programa electoral del PSOE (274 páginas) no contiene las palabras “trasvase” ni “Tajo”. En el epígrafe de medio ambiente, señala que el agua es “un bien ambiental que requiere preservación y cuidado, en línea con los planteamientos y principios de la Directiva Marco del Agua”. Los socialistas aspiran, según su programa, a promover un plan nacional de regadíos –no especifica cómo- y a hacer de la planificación hidrológica “un instrumento eficaz para garantizar en el tiempo la disponibilidad de agua en cantidad y calidad suficiente, así como el uso eficiente del recurso atendiendo a las necesidades ambientales y las proyecciones climáticas que exigen un gran esfuerzo de país en materia de mitigación y adaptación”.

En línea con estas generalizaciones, el programa de Ciudadanos (337 páginas) ignora el trasvase del Tajo, aunque sí señala que “la política del agua será un elemento clave de las políticas medioambiental y económica, garantizando su disponibilidad como recurso en todo el territorio”. La formación naranja evita un pronunciamiento explícito sobre la cuestión de los trasvases y se ciñe al diseño de “una planificación hidrológica atendiendo a los caudales destinados a consumo urbano, a agricultura, ecológico y para otros motivos”. De forma ambigua, Ciudadanos pide “revitalizar la política del agua en España” y subraya, sin mencionar a ninguna zona en concreto, que España “es un país con desigual distribución de recursos hídricos y zonas de grandes carencias”.

Podemos tampoco hace alusión al trasvase del Tajo en el programa (332 páginas) con el que concurre a los comicios de este domingo. La formación morada sugiere “democratizar” los organismos de cuenca “al incorporar a los sectores hasta ahora excluidos de los órganos de gestión y decisión de dichos organismos, como son los colectivos de defensa del uso sostenible del agua y de la conservación de los ríos”. Podemos revisará los Planes Hidrológicos “para garantizar su plena coherencia con la Directiva Marco del Agua y que resulten más eficaces a la hora de alcanzar y mantener el buen estado ecológico”, si bien no concretar en qué consistirá esa revisión y cómo afectaría en concreto al Tajo.

En lo que sí es pionero Podemos es en abanderar la “coordinación con plataformas de la sociedad civil que puedan ampliar la información y las demandas”. Y, en este capítulo, el programa de esta formación cita a la Red Ciudadana por una Nueva Cultura del Agua en el Tajo y sus ríos y la Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche. Podemos aspira a elaborar un nuevo plan hidrológico “que recoja un caudal mínimo ecológico de al menos 11,74 metros cúbicos por segundo y aplique la nueva política europea del agua”.

Unidad Popular-Izquierda Unida, en su programa de 335 páginas, propone la “anulación del nuevo régimen regulador del trasvase Tajo-Segura, hecho de espaldas a la ciudadanía”. Además, pide hacer del Plan de cuenca “un documento de gestión real”. Y añade: “Es necesario llegar una temprana fecha de caducidad limitando el máximo trasvasable anualmente a 300 hm3 frente a los 650 actuales (incluido los 50 a la llanura manchega), de forma inmediata, e ir descendiendo la cantidad de agua trasvasada garantizando la puesta en marcha de las desaladoras”.

La candidatura de Unidad Popular-Izquierda Unida es la única a escala nacional que aborda específicamente el Tajo y es también, de largo, la más comprensible con las demandas de la cabecera.

Y hasta aquí lo que dicen los programas. Harina de otro costal son las declaraciones de algunos de los candidatos y dirigentes de los distintos partidos. Ahí sí es posible desgranar algo más su mensaje en torno al agua.

La candidata del PP a la Cámara Baja, Silvia Valmaña, no está haciendo del trasvase una de sus prioridades en campaña. De hecho, apenas se ha pronunciado sobre este asunto y el asunto no aparece en algunas de las entrevistas con ella publicadas por la prensa provincial. Los candidatos populares en Castilla-La Mancha se aferran al memorándum pactado por Cospedal con el Ministerio de Medio Ambiente, que fijó una lámina de agua en 400 hectómetros cúbicos.

La cabeza de lista del PSOE al Congreso, Luz Rodríguez, visitó recientemente los pantanos de la cabecera y allí, delante del secarral de Entrepeñas, denunció que la situación de los embalses “no es una sequía, es un trasvase, es el memorándum del agua. Cospedal mintió cuando dijo que jamás se trasvasaría por debajo de los 400 hm3 y aquí tenemos la prueba de su mentira, una de tantas”. Según Rodríguez, “el desarrollo de esta tierra se está marchando por una tubería a Levante y no debemos permitirlo”.

Los candidatos de Podemos están lanzando discursos antagónicos. Podemos Murcia defendió en verano el trasvase Tajo-Segura y exige un “plan B”, pero “siempre poniendo por delante los intereses de los agricultores y del campo murciano”. El candidato por Guadalajara, Ariel Jerez, subrayó recientemente en Guadaqué que su formación se opone a los trasvases “en estas condiciones” (por debajo de los 400 hm3. Y añadió “también vemos que hay toda una dinámica de instrumentalización política, que encabeza el PP y que en buena medida también ha abrazado al PSOE y Ciudadanos, que dicen cosas distintas dependiendo de la comunidad autónoma donde estén

Por su parte, el responsable del programa económico de Ciudadanos, Luis Garicano, aseguró el pasado 1 de diciembre en una intervención en el Foro Nueva Murcia que este partido ve “clave y prioritaria” la interconexión de cuencas y coincide con el PP en la necesidad de elaborar un Plan Hidrológico Nacional “alejado de criterios políticos”.

La posición de PP y Ciudadanos es especialmente relevante, no sólo por la posición de gobierno que puedan ejercer en la próxima legislatura si se cumplen los sondeos, sino por la presencia de alguno de sus candidatos en la manifestación contra el trasvase que el pasado 29 de noviembre secundaron 2.000 personas en Guadalajara. Que PP y Ciudadanos, supuestamente firmes partidarios del trasvase, participaran en esta protesta ha escocido a sus compañeros de Alicante y Murcia, que se preguntan si es verdad que ambos partidos defienden lo mismo en toda España, tal como pregonan.

En el caso del PSOE la posición es consabida y contradictoria: mientras los socialistas castellano-manchegos hacen bandera contra el trasvase –la Junta ha recurrido todas las transferencias desde la llegada de Page a Fuensalida-, sus correligionarios en la Comunidad Valenciana y Murcia no tienen inconveniente en defender la posición opuesta.

El 20-D, a las urnas. Ustedes deciden.

Raúl Conde
Periodista. El Espanyol es mi tormento y los Ribera del Duero, mi debilidad. «Cultura, justicia, libertad» (Azaña).