Román recibe a los peregrinos de Parma y Guadalajara Jalisco

Por su parte, los representantes de Parma ofrecieron al alcalde productos típicos de su tierra y una camiseta de la JMJ. Junto al alcalde de la ciudad estaba D. Atilano Rodríguez, obispo de la diócesis, D. Enrico Solmi, obispo de Parma, y los hermanos salesianos de Guadalajara Jalisco, Hugo y Carlos. Al acto asistieron medio centenar de jóvenes peregrinos de ambas ciudades a los que acompañaron también los concejales Jaime Carnicero, Eladio Freijo, Armengol Engonga e Isabel Nogueroles.

Previamente al intercambio de obsequios, el alcalde de Guadalajara, dijo a los peregrinos que “con vuestra presencia en nuestra ciudad nos estáis ofreciendo mucho más de lo que nosotros podemos daros. Vosotros representáis a los casi 1.700 jóvenes que han llegado a Guadalajara para participar en la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa”.

Antonio Román señaló que “aunque Guadalajara es una ciudad pequeña es grande en hospitalidad y deseo que disfrutéis de nuestra acogida y de nuestro cariño”. A continuación el alcalde de Guadalajara señaló que “el mundo occidental sufre una crisis de valores, más que financiera. Ante esta crisis de valores el hecho de que vengáis a Guadalajara casi 2.000 jóvenes para uniros en Madrid a toda la multitud que se espera, nos hace pensar que hay esperanza en el futuro de esta sociedad. Esta juventud sí puede hacer un mundo mejor y más justo y estamos convencidos de que con estos valores, otro mundo mejor sí es posible”.

A continuación Antonio Román señaló que el hermanamiento con Parma nació tras la llegada de la Democracia a España “para recordar a los parmesanos que murieron en nuestra tierra en una contienda que no debió ocurrir nunca”. Respecto al hermanamiento con Guadalajara Jalisco, el alcalde señaló a los peregrinos presentes que aunque se trataba de 1982 “tiene sus raíces muchos siglos atrás, concretamente cuando Nuño Beltrán de Guzmán quiso poner el nombre de su ciudad a la tierra que había descubierto en 1542”.

Precisamente en el turno de réplica por parte de uno de los hermanos salesianos de la ciudad mejicana se produjo una de las anécdotas del acto cuando señaló que “hoy la hija viene a casa de la madre, aunque la hija ha crecido mucho más que la madre”.

Por su parte, el obispo de Parma D. Enrico Solmi señaló que aunque el hermanamiento con Guadalajara había nacido de un periodo de guerra, ahora España debe confiar en el Señor, en su iglesia y en el Papa para ayudar a construir un mundo de paz.

Finalmente el obispo de la diócesis afirmó que “estos días en Guadalajara están confirmando una certeza que yo tenía: que los jóvenes son el presente. Los jóvenes que tenéis ideales, que tenéis fe y que pensáis que otro mundo más justo es posible estáis ahora en Guadalajara y los próximos días con el Papa Benedicto XVI”.

Al término del acto en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, el alcalde de Guadalajara, los concejales, los obispos de Parma y Sigüenza-Guadalajara así como los jóvenes italianos y mejicanos quisieron realizar una fotografía de familia en la Plaza Mayor.