Sigüenza mirará al cielo en un curso de astronomía

Su contenido mostrará la historia y composición del Universo (sistema solar, estrellas, galaxias, cosmología) en el que se ha formado la Tierra hasta convertirse en un planeta vivo, debatirá sobre noticias de actualidad en astronomía, fomentará el gusto por la contemplación de nuestro cielo y por la observación astronómica y ofrecerá una visión de cómo la Astronomía ha influido en el desarrollo de las sociedades y en el progreso tecnológico.

La Astronomía es una de las ciencias que despierta más curiosidad desde la edad infantil. Hacernos adultos y clasificar demasiado las cosas, y también la vida urbana y el hecho de que en las grandes urbes no se pueda ver el cielo debido a las luces nos hace perder poco a poco la curiosidad por la bóveda celeste. “En zonas rurales como Sigüenza y su Sierra Norte, el cielo oscuro y lleno de estrellas constantemente interpela, te hace mirar hacia él y preguntarte qué es lo que hay ahí afuera, qué lugar ocupamos en el universo tanto en el espacio como en el tiempo”, explica Bussons.

No hace falta ser ningún entendido en Astronomía para acudir al Curso. Basta con recordar la curiosidad que tuvimos por las estrellas cuando éramos niños y querer ahondar en ella. Los cursos son el acercamiento del conocimiento de la universidad a las gentes que habitualmente no han tenido facilidades para acceder a él en un marco profundamente universitario, como es la Casa del Doncel propiedad de la Universidad de Alcalá de Henares, y en una ciudad que va a volver a serlo. “El mayor interés que tiene acudir a un curso de Astronomía es que, junto a la Filosofía, es la ciencia que intenta responder a las preguntas más básicas que se hace el ser humano. De dónde venimos y hacia dónde vamos y qué lugar ocupamos en la línea del tiempo desde su inicio”, prosigue el profesor seguntino.

Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué hay eclipses, por qué suceden en un momento determinado y no en otros, por qué en unas estaciones del año vemos unas estrellas y en otras no, a qué se deben determinados fenómenos atmosféricos como las auroras boreales, de dónde nace la energía que utilizamos para nuestra vida o por qué brillan las estrellas. A todas estas preguntas tratará de responder el equipo de Bussons para iniciar a los alumnos del curso en una disciplina apasionante como es la Astronomía.

Igualmente una de las sesiones del curso está dedicada por completo a la apasionante historia de la Astronomía. En este caso la clave será: ¿Qué se ha preguntado el hombre en cada uno de los momentos de la historia y qué aplicaciones prácticas se han sacado de sus respuestas?. Ya en el Paleolítico los seres humanos organizaban su trabajo en torno a los ciclos que observaban. En el Neolítico ya había habido tiempo suficiente de observación como para dominarlos. Se construyeron entonces menhires y dólmenes por este motivo, constituyendo lugares tan mágicos como Stonehenge (Reino Unido). También en España hay arquitectura prehistórica basada en conocimientos astronómicos como por ejemplo las Taulas baleares y algunas construcciones de la cultura celta. Interesantísima será sin duda la aproximación al conocimiento que tenían griegos y romanos del cielo. Bussons y su equipo mostrarán a los alumnos cómo se empezaron a crear calendarios para medir el tiempo de forma precisa. “Atravesaremos las diferentes épocas del pensamiento con la Astronomía como hilo conductor, repasaremos la fusión de culturas del conocimiento celeste que trajeron hasta España los árabes hasta llegar al momento crítico, a partir del siglo XVI, cuando Copérnico, Galileo, Kepler, Newton y otros gigantes de la nueva ciencia hicieron que ésta se separara ya para siempre de lo mítico y lo mágico. Los experimentos de Galileo fueron fundamentales en su desarrollo. Él fue el primero que percibió los cráteres de la Luna, supo que Júpiter tenía satélites a su alrededor, de lo que se infería que la Tierra no era el centro del Universo. En la época moderna la figura de Einstein ocupará un lugar preponderante. “Veremos cómo su teoría de la relatividad tiene aplicaciones prácticas en la localización por GPS de uso diario o cada vez que buscamos en Google un itinerario”, afirma Bussons.

El curso incluirá talleres prácticos y observaciones celestes tanto diurnas como nocturnas que se harán lo antes posible para que si las circunstancias meteorológicas lo impiden, se puedan postergar a clases sucesivas. La primera hora de las clases será teórica y la segunda práctica, con manualidades, trabajos mediante bibliografía e internet, debates, uso de instrumentos astronómicos, fotografía u observación con telescopios. “En todo caso, trataré de que los alumnos aprendan a observar del cielo a ojo desnudo, que es algo que podemos hacer siempre, a leer el cielo y a usarlo como reloj, como calendario o como brújula”, termina Bussons.