Suárez y el Consenso

suarez02Para los que tenemos cierta edad, ni mucha ni poca, el tan solo hecho de nombrar a Adolfo Suárez, nos entra un poco de cosquilleo y de nostalgia.
Escribo desde la pena y la tristeza, porque los que hoy peinamos canas y vivimos los albores de la democracia siempre recordaremos la figura de Adolfo Suárez como la persona a la que le debemos muchas cosas.
No he sido siempre amigo de cantar las alabanzas de los políticos; pienso que hoy no hay políticos serios, sino vividores de la política, personas que deciden que su “modus vivendi” es la política, trepar hasta donde lleguen y contra más alto mejor; chupar del bote todo lo que se pueda, sin importanles lo que dice o piensa el pueblo que es quien les vota. Pero hoy, al enterarme de la triste noticia del fallecimiento del ex presidente Adolfo Suárez, me llena el corazón un halo de tristeza y de nostalgia de que hasta hace poco aún había políticos serios, responsables, y trabajadores por el bienestar de sus ciudadanos.
Con Suárez se nos ha ido uno de los últimos de la Transición, ya no tenemos a Carrillo o a Fraga por ejemplo, ya solo nos queda Felipe González o Miguel Roca.
Suárez fue uno de ellos, él supo navegar contra corriente, contra muchos que no le creían capaz de dirigir un país que terminaba de dejar atrás la dictadura. Aún recuerdo los machacadores titulares de los periódicos de la derecha y de la incipiente izquierda, donde tachaban de gran error la elección de Suárez cómo presidente del gobierno. Supo luchar contra la adversidad y las zancadillas; ganarse a sus enemigos y supo llevar a este país a una democracia plena, una democracia sin vencedores ni vencidos, sin derecha ni izquierda. Todos perdieron y todas ganaron…
suarez01El consenso que Suárez supo impregnar a la incipiente democracia no lo ha alcanzado hasta ahora ningún político. Suárez fue el POLÏTICO, con mayúsculas, y los demás, los que le han  sucedido, son los politicuchos del tres al cuarto.
En los inicios de la democracia, a muchos jóvenes nos tiraba la izquierda moderada, no habíamos vivido la postguerra pero sí la dictadura franquista y Suárez supo impregnarnos un soplo de aire fresco de libertad, de democracia, de igualdad que todos anhelábamos con verdadera ansia. Suárez no enseñó una palabra: Consenso.
Hoy las nuevas generaciones apenan saben quien fue Suárez, pero los que conocimos la democracia con él nunca le olvidaremos. Yo tuve la fortuna de votar por primera vez en mi vida, en libertad, el 6 de diciembre de 1978. Nunca se me olvidará, y dije SI a la constitución que Suárez promovió. Recuerdo que se día, con 21 años recién cumplidos y en pleno servicio militar, fui acompañando a mi madre y a mi hermana Isabel a votar a nuestro colegio electoral, que por aquel entonces estaba en lo que hoy es el institutito Liceo Caracense, y los tres apoyamos a la nueva constitución. Ese dia fue para mí tan especial que nunca lo olvidaré.
Años después, Suárez dimitió como presidente del gobierno y en octubre de 1982 vino a Guadalajara, creo que por única vez, a un mitin con su partido el CDS, dentro de la campaña electoral de las elecciones del 28 de octubre. Recuerdo que fue en el antiguo teatro Coliseo Luengo, hoy desaparecido y allí hice una serie de fotos, dos de ellas sirven para ilustrar esta crónica de homenaje al hombre del consenso.
Los años han pasado, pero nunca me he olvidado de él, siempre le he tenido mucho respeto y un gran aprecio personal. Y hoy Adolfo Suárez se nos ha ido para siempre. Creo que este país y su democracia si no hubieran tenido un Suárez hubiéramos tenido que inventarlo. No debemos y no podemos olvidarnos nunca de él.
Hoy, nuestros políticos locales, provinciales y regionales, de tres al cuarto, han de aprender mucho de él.
Descansa en Paz Adolfo Suárez
Angel de Juan
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