Tres yacimientos arqueológicos declarados BIC

Estas circunstancias se enmarcan dentro de un programa de actualización y revisión administrativa de aquellos expedientes de incoación de Bienes de Interés Cultural en la Provincia de Guadalajara, que se está llevando a cabo desde los Servicios Periféricos de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes en esta provincia.

Condado ha explicado que “es esencial que desde las propias administraciones nos esforcemos por tratar de proteger de esta manera todos aquellos edificios y excavaciones que merezcan la pena, aquello que debemos cuidar y para lo cual debemos poner las normas esenciales de actuación”. “Es una gran satisfacción que se hayan declarado BIC estas tres zonas arqueológicas en la provincia de Guadalajara”, ha concluido.

El Castro de Los Rodiles en Cubillejo de la Sierra
Se trata de un gran poblado fortificado, localizado en el término municipal de Molina de Aragón, cuya cronología pertenece a una fase avanzada del periodo celtibérico que enlaza ya con la conquista romana de estos territorios, s. III-II a.C.. Destacan sus grandes fortificaciones defensivas, compuestas por varias torres y tres recintos amurallados. Se sitúa en una zona de contacto entre los territorios meseteños interiores y las zonas cercanas al Medio Ebro (actuales comarcas aragonesas de Calatayud y Daroca) y eso le confiere una situación privilegiada ya que precisamente desde allí, llegaron a la Meseta una serie de influencias culturales que se remontan al Bronce Final, que continuaron durante la I Edad del Hierro y que también son evidentes en los momentos de la llegada de Roma.

Además de su privilegiada ubicación, el yacimiento de Los Rodiles es uno de los enclaves celtibéricos más grandes de la zona, con un importante sistema defensivo y un previsible urbanismo que debió actuar como núcleo vertebrador de la comarca. No se ha excavado ningún yacimiento de esta época y de estas características en toda la provincia, ni tampoco demasiados en regiones limítrofes. 

Hasta el momento se han realizado varias campañas de excavaciones arqueológicas (2006-2012), que han proporcionado interesantes resultados que refrendan la relevancia de este yacimiento.

El área del asentamiento celtibérico tiene una extensión aproximada de cinco hectáreas y está rodeado por tres recintos amurallados concéntricos incorporando una torre semicircular que protegería la puerta de entrada a la acrópolis.

El Poblado de Castilviejo
Está situado al norte de la provincia de Guadalajara, dentro el partido judicial y término de Sigüenza, entre los pueblos de Guijosa y Cubillas del Pinar.

Hasta el presente, se han documentado tres fases de ocupación centradas en la I Edad del Hierro, el periodo celtibérico pleno y la época islámica. Entre las importantes estructuras exhumadas, destaca la importante defensa contra la caballería conocida como campos de piedras hincadas.

La situación del yacimiento permite dominar las tierras de aprovechamiento agrícola hasta el Henares y sobre todo los pastos de las zonas limítrofes, auténtica serranía con alturas por encima de los 1200 metros que constituyen la tradicional riqueza de la región y debieron determinar el asentamiento primitivo de gentes en la misma. Además, es sin duda un observatorio de primer orden de los caminos que desde tiempos prehistóricos discurrían por sus cercanías entre los cuales destacan el de Emerita a Caesaraugusta y el que unía Sigüenza con Molina a través de Alcolea del Pinar.

El poblado presenta una muralla de 80 metros con foso y delante de este un interesante chevaux-de-frise, o sistema defensivo de piedras hincadas.

La mayor singularidad del poblado consiste en la muralla en cremallera, única en España que tiene sus principales paralelos en el mediterráneo oriental especialmente en ciudades helenísticas como Gortys de Arcadia. Hasta la fecha se han realizado cuatro campañas arqueológicas de excavación.

El poblado prerromano de Peña Moñuz en Olmeda de Cobeta.

El poblado celtibérico de Peña Moñuz estuvo habitado durante los s. IV y II a.C. Este castro está defendido por una muralla con dos torres, un foso de cuatro metros de anchura y campo de piedras hincadas. Destaca la buena conservación de los restos arqueológicos exhumados.

Se trata de un asentamiento fortificado mediante un complejo sistema defensivo que consta de tres partes: un cinturón exterior de piedras hincadas; seguidamente un foso excavado en la roca, una muralla con un grosor medio de 2,60 metros, aunque en algunos puntos alcanza los 6 metros y a cuya cara externa se adosaron tres grandes torres macizas; un hecho realmente infrecuente en la arquitectura defensiva de esta zona de la península. También es la significativa la existencia de dos puertas de acceso monumentales, de 4,5 y 3,5 metros de vano respectivamente.

Desde el año 2006 este yacimiento está siendo excavado sistemáticamente, lo que está permitiendo poner al descubierto la totalidad del trazado de la muralla y de las tres torres que lo flanquean, así como investigar el trazado urbanístico del interior del recinto con el consiguiente descubrimiento de diversas dependencias, algunas de las cuales albergaron zonas de molienda y almacén de alimentos; otras parecen estar relacionadas con el trabajo del metal, y otras a residencia propiamente dicha. Hasta la fecha se han realizado cuatro campañas arqueológicas de excavación.