Vacas por el Tajo: un coso fluvial para un festejo popular único

Pese a que “con papeles” no haga todavía veinte años que se convoca este divertimento taurino personalísimo, a la mocedad del pueblo siempre le gustó trastear con las reses bravas en el agua. Pedro Bodega Hernández (Trillo, 1935), primer alcalde de la democracia del municipio, recuerda que el origen de las Vacas por el Tajo entronca con la suelta de ganado que se hacía en el río Gallo, a su paso por Molina de Aragón, cuando él era todavía un brioso jovencito. El festejo popular molinés tuvo mucho que ver con las carreras acuáticas con las que la juventud de Trillo burló en aquellos años a las toros imitando, y muchas veces superando, la valentía de los serranos,  cuando bajaban a la Plaza Mayor para su lidia en la Virgen del Campo desde el Alto Tajo o desde la finca de Santa María de Ovila.

Después de la Guerra Civil, fue en el año 1941, según refiere Bodega, la primera vez que hubo toros en la fiesta patronal de Trillo. El coso, hecho de troncos, se levantaba frente al Ayuntamiento. “A estos primeros de los que yo tengo recuerdo, los trajeron de Checa. Eran de la ganadería de los Sorando. A los segundos, de Trijueque. Más tarde también hubo un hierro en Ovila. Cuando el ganado se descarriaba  camino de Trillo, los mozos lo metían en vereda utilizando el río como defensa si los cuernos acortaban la distancia con las camisas. Ya en la Plaza, los lidiaban maletillas que venían de Guadalajara. Los chicos del pueblo también toreábamos. En Trillo han cortado orejas “El Sordo de Guadalajara”, “El Botas” o Aurelio Calatayud”, recuerda Bodega.

Francisca Gutiérrez Esquiró (Trillo, 1927 – Guadalajara, 2010) tenía igualmente mezclados en su memoria excelente a los mozos con los astados negros en el río. “En los años 40 y 50, los toros bajaban sueltos a la fiesta por Gárgoles. La gente los esperaba en La Cañada, La Tabla y El Tovar. Acudíamos mozos y mozas, hombres, mujeres y mayores, a verlos venir. Algunos valentones se echaban a ellos, citándolos. A veces acababan en el agua. Cuando venían por Azañón íbamos a esperarlos hasta el Ventorro, y si venían por las Tetas de Viana, al camino de Viana. El trayecto dependía de la ganadería de procedencia. Salíamos a su encuentro el día 9 de septiembre. Más adelante los trajeron de la Finca de Santa María de Ovila. El que tenía coche, subía el día de la víspera de la Virgen del Campo para conocerlos de cerca. Mayorales a caballo los conducían a Trillo siguiendo el camino de  Carrasotoca,  por las huertas y las veredas. Las reses se escapaban, se iban de natural al río, y lo cruzaban. Al otro lado había cerezos y olivos. Un año el toro le quitó los calzoncillos a un mozo sin tocarle los pantalones. Eran los chicos del pueblo quienes los devolvían a la plaza, y para ello se refugiaban muchas veces en el agua”.

En su versión actual, la suelta de reses se produce en un espacio acotado del Tajo, aguas abajo del Puente de Trillo, conocido como La Isla, de tal forma que los muros de contención del cauce y las protecciones artificiales, que dejan pasar el agua pero que limitan el ruedo evitando el descarrío del ganado, crean este coso fluvial único en España. Tiene una superficie de siete hectáreas. En el panorama de los festejos taurinos populares sólo hay uno parecido, el “Bous a la mar” de Denia, que es Fiesta de Interés Turístico Nacional. Como primer paso en este mismo camino, el Ayuntamiento de Trillo ha solicitado para sus Vacas por el Tajo la declaración como Fiesta de Interés Turístico Provincial.

Los mozos que participan disponen de elementos protectores, como burladeros y talanqueras, y cuentan además con el cauce del río y la arboleda del Tajo, que sirven también como resguardo natural del peligro y abrigo previo para partir en busca del animal y ejecutar el recorte. Los valientes se enfrentan a las reses cuerpo a cuerpo, sin otra finalidad que quebrarlas en La Isla, puesto que no son sacrificadas ni maltratadas en modo alguno durante el espectáculo.

La suelta tiene una duración máxima de 90 minutos. En algunos momentos coinciden en escena varias vacas, hasta cuatro en el año 2010. La participación de corredores, y en este caso también nadadores, ha aumentado exponencialmente en las últimas ediciones. Por tomar de nuevo la referencia de la última, el Ayuntamiento estima que hubo 500 personas lidiando con las reses. En el espectáculo correspondiente al año 2010 fueron en torno a 7000 los visitantes que presenciaron la suelta. En las balconadas del Tajo no cabía un alfiler. Tanto las barandillas del puente como los muros del cauce se llenaron de curiosos. La Oficina de Turismo de Trillo registró en ese fin de semana la mayor afluencia de público de todo el año.

Jorge Batanero es el presidente de la Peña Taurina “Vacas por el Tajo” que cuenta en la actualidad con 105 socios. Fue creada en 2005 para darle una mayor relevancia al evento. Desde luego, lo ha conseguido. En estos cinco años el espectáculo ha crecido exponencialmente en presencia de público, tiene una identidad propia consolidada y un hueco cada vez más notorio en el calendario nacional de los festejos taurinos populares. “El portal Toroalcarria.com ha contribuido decisivamente al éxito de las Vacas por el Tajo. Creo que todos los amantes del toro tenemos que agradecerles a sus gestores el esfuerzo de promoción que han hecho. Son directamente responsables de su auge, junto a otras labores paralelas como la que ha llevado a cabo el Ayuntamiento desde distintos ángulos”, opina.

En cuanto a la naturaleza del espectáculo, Jorge lo tiene claro: “Es único. El corredor cita al animal en su medio natural. La combinación del divertimento que permite el río y festejo taurino popular llama la atención de muchísimos aficionados al toro, cada vez más, y de lo más florido del recorte provincial y de la rivera del Tajuña, que es la cuna de esta especialidad”. Los recortadores animan y dirigen a la mocedad. Paquito Henche, representante del orgullo local, toma cartas en el asunto y ejerce de anfitrión. Está al quite de lo que pueda pasar, velando siempre por la seguridad e integridad de los participantes. Además, nunca falta un detalle de la clase que atesora.  En la Isla, los toreros a cuerpo limpio hacen gala de la misma caballerosidad que tienen en el ruedo y respetan los turnos y momentos de gloria de cada cual en la pelea con las vacas.

Batanero afirma con rotundidad que no hay maltrato ninguno a los animales. “En Trillo pasa como en Pamplona. En cuanto hay el más mínimo indicio de malas prácticas, la afición protesta”.  La Peña Taurina, es, junto al Ayuntamiento, organizadora de la suelta. Sus miembros tienen la intención en el futuro de mejorar el encaste de las reses que saltan al ruedo ribereño. “Queremos mantener la presencia de vacas de Adolfo Martín y además traer más ganado con nombre”, manifiesta.

Por último, y ahora que las Vacas tienen una identidad propia poderosa, el presidente de la Peña Taurina aboga por hacerlas tan sólo una vez al año, “cuando tienen que ser, en la Feria Chica” que se celebra en junio. “Para nosotros es un orgullo que conozcan nuestro pueblo no sólo por la Central Nuclear, sino también por un evento taurino que resume la afición al toro en la calle que siempre ha habido en Trillo”, termina.