Zahonero: el fin de APAG siempre ha sido ayudar al agricultor

Le hubiera gustado que en la última asamblea se hubiese producido ese relevo que considera natural,  pero de momento tendrá que esperar. De lo que no cabe duda es de que este agricultor de Quer forma parte ya de la historia viva de esta asociación, la Apag, una agrupación que congrega a más de 3000 agricultores y ganaderos de la provincia.

Antonio, son muchos los lustros de historia de la principal asociación de agricultores y ganaderos en la provincia, la APAG. ¿Por qué surge esta agrupación?

Nuestra asociación surge al quedar las Cámaras Agrarias sin contenido a nivel provincial. Parece que lo estoy viendo: en ese momento hubo una gran manifestación en Madrid, de las mayores que hemos tenido en defensa del campo.

Llegó la libre asociación, y en provincias como esta, los agricultores sentimos la necesidad de unirnos y defender los intereses del sector agrario.  En una sociedad como la de Guadalajara, el campo, el medio rural, tenía que estar presente. Surgimos con la clara voluntad de representar y defender al sector agrario.

Usted fue uno de los instigadores de Apag y, de nuevo, le ha tocado seguir con bastón de mando?

Sí, desde el principio. Apag ha cumplido 35 años; yo llevo más de 27 de presidente. Antes fue vicepresidente y también vocal.  Creo que debe pensarse en un relevo generacional. Hay jóvenes a los que hay que animar para que tomen el relevo.

¿Muchos cambios a lo largo de un tercio de siglo?

En los orígenes hubo que dedicarse al proselitismo, a captar socios, pero el objetivo de Apag siempre ha sido el de ayudar al agricultor.
Entonces no existía la PAC (Política Agraria Comunitaria), pero sabíamos y siempre hemos tenido claro que, en una provincia como esta, había que estar cerca del agricultor y ganadero. Apostamos por asesorar al agricultor.

Una vez consolidados, también vimos rápidamente que nuestra próxima tarea era introducirnos en el tema comercial. Eso era esencial en una provincia con tantos municipios y una dispersión de agricultores y ganaderos. Creo que fue un acierto, y esa sigue siendo nuestra línea.

¿Empezaron desde abajo y hoy son una gran asociación?

Comenzamos poco a poco; en una pequeña oficina en Guadalajara. Luego compramos una nave al otro lado de la carretera y adquirimos estas instalaciones en el año 1993, siendo yo presidente. Era lo que estábamos buscando. Y para ello, pedimos un crédito a una caja, y a pagar… 

¿Cuál es ahora su labor comercial?

Jugamos un papel estabilizador en el mercado. En el caso de Guadalajara,  especialmente en cereales y abonos. 

¿No hay quien les haga sombra?

En el aspecto comercial creo que no. Es importante producir pero también lo es vender el producto.

¿Qué ventajas aporta al agricultor ser de Apag?

Una de ellas: darle una seguridad en las ventas y en el cobro, que es importantísimo.

¿Cuántos socios son?

Cerca de 3000, muchos a tiempo parcial. Lo que se paga de cuota es mínimo y a cambio se da un buen servicio.  Si no fuera por Apag, muchos no podrían ser agricultores a tiempo parcial.

¿Ha cambiado mucho el mundo del campo?

Muchísimo. Se ha producido un progreso enorme. Se ha pasado de labrar con mulas y trillar con el trillo a cosechadoras con siete metros de corte. Es algo maravilloso.
 
Pero no todo ha sido bueno. De lo que nos quejamos, con bastante razón, es de los precios agrarios. Queremos un precio justo a nuestros productos. He de decir que, cuando dicen que dan ayudas a los agricultores, no es así, son ayudas a toda la sociedad. Porque, está claro que, sino, los precios aún serían más caros.
 
¿El intermediario les perjudica mucho?
 
A nivel provincial, Apag puede evitarlo. Pero a nivel regional, se rompe la cadena. Tendría que unificarse la oferta a nivel regional y nacional.

¿Apag también pertenece a Asaja?

Es a nivel reivindicativo, no comercial. También pertenecemos a la Unión de Cooperativas Agrarias de Castilla-La Mancha.

¿Algo de lo que se sienta especialmente orgulloso Antonio Zahonero?

De haber colaborado en levantar esta obra, una obra de muchos, de un gran equipo que ha trabajado y trabaja en la misma dirección.

¿Difícil momento también hoy para el sector?

En momento de crisis el campo sigue a su ritmo, no la sufre igual pero si sufrimos daños colaterales como pueden ser los impagos. En general, tenemos ese espíritu conservador de no gastar más de lo que tenemos. El campo, en los años de crisis. es el que mejor aguanta.

Por último, ¿es buena salida el sector primario en tiempos de crisis?

La ganadería es un oficio muy sacrificado y los jóvenes no quieren dedicarse a ella. Tampoco antes querían la agricultura, pero ahora es un oficio cómodo y bonito.
Sin embargo, para poder vivir del campo es importante que las explotaciones tengan al menos ciertas dimensiones. En esta provincia la propiedad de la tierra está muy repartida y hay muchos agricultores. En general, entre el 70 y el 75% de los que cultivan la tierra lo hacen en renta.