Vista aérea de las Lagunas de Puebla de Beleña, que ocupan casi 200 hectáreas.
Vista aérea de las Lagunas de Puebla de Beleña, que ocupan casi 200 hectáreas.

Guadalajara es lugar de paso en la migración de aves y son pocos los enclaves donde podemos observarlas durante la nidificación. Uno de ellos se localiza en las denominadas lagunas de Puebla de Beleña, situadas al pie de la sierra de Ayllón, en el término municipal de Puebla de Beleña, a 950 metros de altitud.

Compuestas por la Laguna Grande y la Chica, así como otras pequeñas lagunas estacionales, están declaradas Reserva Natural desde octubre de 2001. Con una superficie de 191 hectáreas y una “zona periférica de protección” de 57 hectáreas, están Incluidas en la Lista de Humedales de Importancia Internacional desde noviembre de 2002 (Humedal Ramsar). También conforman un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y pertenecen a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Lagunas de Puebla de Beleña”, dentro de la Red Natura 2000. El catálogo de normas protectoras obedece a la singularidad del paraje y la riqueza natural que atesora.

Las Lagunas de Puebla de Beleña están declaradas Reserva Natural desde 2001.
Las Lagunas de Puebla de Beleña están declaradas Reserva Natural desde 2001.

Pero, más allá de escudos legales de protección, las Lagunas de Puebla de Beleña conforman un lugar idóneo para encontrar la quietud necesaria que exige acercarse a la naturaleza. Son unas lagunas principalmente estacionales –alternan largos períodos de sequía con otros de encharcamiento–; y el agua que remansa en su superficie procede de las lluvias recogidas y con escasos nutrientes. Su origen se explica por la presencia de arcillas, de baja permeabilidad, sobre una superficie de relieve muy suave.

Para acceder a las lagunas hay que tomar la CM-101 hasta la localidad de Humanes de Mohernando. Desde allí se toma la carretera CM-1004 con dirección Tamajón, hasta llegar al cruce con la carretera CM-1001 (de Uceda a Cogolludo). En este cruce, hay que girar hacia el desvío con dirección a Puebla de Beleña, por la carretera CM-1001, hasta llegar al cruce de Robledillo de Mohernando. En el punto kilométrico 15,200 es donde se localiza el aparcamiento de la Reserva Natural, lugar de inicio de la visita a las lagunas.

La época más apropiada para la visita es el invierno porque se pueden ver las aves invernales; y también en primavera, donde se avistan las aves migratorias de grullas. Existe un itinerario senderista para recorrer las lagunas y observar las aves. Desde el aparcamiento parte una pista, que es cañada, que el viajero habrá de recorrer durante 500 metros hasta llegar a un cruce de caminos. Aquí hay que girar a la izquierda para alcanzar la Laguna Grande, donde hay un observatorio y diverso material explicativo. La Laguna Chica, muy cercana, también merece una visita. Además, dispone de un observatorio de aves situado junto a la orilla. Es importante no acercarse hasta el borde de la misma para no molestar a las aves, especialmente, en la época de nidificación.

Estas lagunas constituyen una zona de parada anual en la emigración de cientos de grullas que escogen este lugar, entre febrero y marzo, para ser su refugio y alimentación. Hay más especies que recalan en los humedales, como la garza imperial, la cigüeña blanca, la cigüeña negra, la espátula, la cerceta, el pato colorado, el chorlitejo chico, el zarapito trinador, el zarapito real. No es habitual en la migración, pero también se han observado gansos en cortos periodos de tiempo.

Cuando los niveles hídricos lo permiten, tiene lugar la cría invernada de diversas especies de aves acuáticas, como el ánade real, focha común, zampullín cuellinegro, zampullín chico, chorlitejo chico, cigüeñuela, ánade friso, ánade rabudo, avefría o alcaraván durante el periodo reproductor; un mínimo de catorce especies de aves acuáticas durante la invernada, entre las que destacan el porrón europeo, ánade rabudo, pato cuchara, ánade real, focha, zampullín chico, zampullín cuellinegro, agachadiza común.

Dentro del grupo de las rapaces, destaca la nidificación de aguilucho lagunero y aguilucho cenizo. Otro de los grupos a resaltar es el de los anfibios, al constituir las Lagunas de Puebla Beleña una zona importante para su reproducción, especialmente para el gallipato, el sapo de espuelas y el sapo corredor. También destaca la presencia del sapo partero común, sapo partero ibérico y ranita de San Antonio. Las lagunas de Beleña son un reducto faunístico de primer orden en Guadalajara, y un remanso de agua recomendable si lo que uno busca es el contacto sereno con el entorno.