La Hispano Suiza renace en Barcelona mientras en Guadalajara se maltrata su legado

El bisnieto del fundador de la marca catalana, Miquel Suqué confirma que reactivará la producción con un prototipo de lujo “superdeportivo”

El edificio principal que albergó la factoría de La Hispano en la capital alcarreña, pendiente de ser declarado Bien de Interés Cultural, continúa sumido en el abandono

Antigua fábrica de La Hispano Suiza de Barcelona en los años 20.

La Hispano Suiza renace de sus cenizas. Lo harán en versión eléctrica y, de confirmarse, supondría el regreso de una de las marcas míticas de la automoción española del siglo XX, capaz de competir con las mejores de Europa y cuyas ramificaciones dejaron en Guadalajara una huella que alcanza nuestros días.

Según ha adelantado TV3, tras años de litigio por el uso de la marca, los fundadores de La Hispano Suiza prevén reactivar la producción con un prototipo “superdeportivo”, 100% eléctrico, fabricado en Barcelona y que se presentará en el Salón del Automóvil de Ginebra, en marzo de 2019. En una entrevista con El Mundo, publicada el 9 de noviembre, Miquel Suqué Mateu, bisnieto del fundador de La Hispano, revela que la intención de la compañía es producir “ediciones muy limitadas”, alrededor de siete coches al año, que preservarán el espíritu de la mítica marca, se podrán fabricar a medida y costarán en torno a los 1,7 millones de dólares.

Prototipo del vehículo deportivo eléctrico que producirá La Hispano Suiza.

El último de intento de resucitar una fábrica que se cerró definitivamente en 1945 se registró en el año 2000, cuando la marca alcanzó un acuerdo de cesión con la ingeniería Mazel para fabricar un prototipo biplaza de lujo HS-21, que también se presentó ese año en el salón de Ginebra.

Fundada en 1904 en Barcelona por Damià Mateu, Francesc Seix y el ingeniero suizo Marc Birkigt, La Hispano Suiza se convirtió en un puntal de la industria del automóvil en España. La apertura de la fábrica de Guadalajara supuso un referente en su expansión por el territorio nacional y un hecho histórico para la capital alcarreña. El 16 de junio de 1918, el semanario Flores y Abejas publicó la siguiente nota para hacerse eco de la puesta en marcha de la empresa La Hispano SA Fábrica de Automóviles y Material de Guerra: “El lunes último comenzaron a funcionar las máquinas de esta fábrica, tanto las de los talleres de carpintería como las de fabricación de útiles, que soberbiamente montadas trabajan con motores eléctricos movidos por la fuerza suministrada por la Eléctrica de Guadalajara”.

En ese momento comenzó sus actividades la planta industrial que marcará la evolución de la capital arriácense hasta el comienzo de la Guerra Civil. La llegada de esta firma de origen catalán a Guadalajara se fraguó a través de la Monarquía y del Consejo de Ministros, en el que ejercía un peso notable el conde de Romanones. Fue Álvaro de Figueroa y Torres quien convenció a los promotores de La Hispano, especialmente a su presidente, Daniel Mateu, para que aterrizaran en la capital alcarreña con una factoría orientada a la producción de automóviles y camiones ligeros, material de guerra, motores de automovilismo y de aviación, y aeroplanos.

Fue un espaldarazo a la industria local y un acicate para el desarrollo. Tanto por el volumen de fabricación, y el carácter puntero de algunos de sus vehículos, como por la capacidad de motor tractor para otras factorías. La plantilla superó los 2.000 trabajadores, una cifra elevada para una ciudad que entonces no llegaba a los 20.000 habitantes.

A juicio de Antonio Herrera Casado, cronista provincial de Guadalajara, La Hispano Suiza fue “un exponente de la industria española que se construyó en Guadalajara sirviendo para dinamizar a la sociedad arriacense con muchos puestos de trabajo, muchos ingenieros, muchas visitas reales, y mucho movimiento económico”. La antigua factoría se construyó sobre unos terrenos de un millón de metros cuadrados, ubicados en un polígono industrial de la zona sur de la ciudad, en el margen derecho del Henares y de la estación de trenes. La fábrica, que comenzó a funcionar a mediados de 1918, fue inaugurada oficialmente por el rey Alfonso XIII en 1920.

En plena fase de expansión, bajo la dirección de Francisco Aritio, La Hispano Air Craft –que así es como se llamaba entonces- funcionó de forma independiente de la matriz de Barcelona hasta 1923. Durante la década de los 20, fabricó algunos de los turismos más modernos de la época. Por ejemplo, el modelo ligero de 8/10 CV, conocido como ‘La Hispano’. Fue un tiempo de expansión en el que la empresa creció con la fabricación de camiones para fines militares y pequeños aviones, algunos de ellos exhibidos en la Exposición Hispano‑Americana de Sevilla en 1929. Posteriormente, la marca fue adquirida por la italiana Fiat en una operación en la que intervino el dictador Benito Mussolini.

Fachada de la Hispano Suiza de Guadalajara, en la actualidad. //Foto: Ahora Guadalajara

El cierre en 1943 de la fábrica guadalajareña de La Hispano, cuya sociedad estaba participada al 50% por la empresa La Hispano-Suiza y el Estado, fue decisión del Gobierno de Franco como castigo político por su falta de adhesión al golpe de Estado que encabezó contra la II República. Cuando la Comisión Gestora municipal, tras el final de la Guerra Civil, acude a Alcalá de Henares a reunirse con los militares que habían pasado por la Academia de Ingenieros, sus miembros preguntan cuándo visitará el dictador Guadalajara. El general García Pruneda respondió: “El Caudillo a Guadalajara no va a ir nunca porque allí de cada cinco cuatro son rojos y uno dudoso; luego no esperéis nada”.

La clausura de esta planta supuso la ruina de la ciudad hasta bien entrada la década de los 70, cuando se habilitan los polígonos de descongestión y Guadalajara comienza a ensancharse desde el punto de vista urbanístico. El cierre provoca el traslado a Sevilla de parte de la producción y de los obreros.

La Hispano Suiza convirtió a Guadalajara en una ciudad puntera en la industria de la automoción y la aviación, pero su legado actual se reduce a la estructura en ruinas de lo que fue la fachada de su edificio principal, que en su momento se dedicó a asuntos administrativos. El Patronato Municipal de Cultura organizó el pasado junio en el Museo Francisco Sobrino –ya organizó otra muestra en 2011- una exposición sobre el centenario de la llegada de La Hispano a Guadalajara. En la muestra se exhibió el Hispano-514, automóvil propiedad del Patronato de Cultura, varias vitrinas con documentación original y paneles con los modelos que se fabricaron entre 1916 y 1936.

Pedro J. Pradillo, técnico del patrimonio del Ayuntamiento, y comisario de las dos muestras sobre la Hispano organizadas por el Patronato Municipal de Cultura, tiene escrito que la instalación de esta empresa en la ciudad arriácense marcó un antes y un después en la política industrial: “Hasta ese momento no había industria. Había un poso con la Aerostación Militar desde 1896 y la Maestranza de Ingenieros, donde hay una serie de profesionales valiosos en torno, forja, ajuste o fundición, que se incorporan a las cadenas de montaje de La Hispano. El que esté la Aerostación en Guadalajara permite que la división aeronáutica de La Hispano cuente con trabajadores y los ingenieros de la Academia, que estaban revolucionando con sus avances la conquista del espacio aéreo”.

El edificio de La Hispano en Guadalajara yace abandonado y sin solución. El ex alcalde de Guadalajara, Jesús Alique, intentó habilitar en este emplazamiento un Museo del Automóvil, pero no salió adelante por la negativa del Consistorio a comprar las naves y cederlo al Estado para su reconstrucción, tal como sí se hizo en el Palacio de Dávalos, actual sede de la Biblioteca Pública.

Posteriormente, en marzo de 2017, el Pleno municipal acordó elevar una petición a la Consejería de Cultura para que se declarara Bien de Interés Cultural (BIC), lo que en teoría debería blindar su protección como patrimonio histórico-artístico. La moción, presentada por Ahora Guadalajara, contó con el respaldo de todos los grupos políticos. Además de pedir la declaración de BIC pretendía obligar a los propietarios a vallar el entorno y a conservar lo que todavía resta en pie.

El Ayuntamiento prometió hacer una promoción turística de este inmueble, que se limitó a varias visitas guiadas en 2017 y a las exposiciones mencionadas. Los especialistas consultados por este digital coinciden en señalar que una fórmula viable que permitiría la conservación de este edificio es que recuperar su uso industrial, aunque respetando la arquitectura original.

La realidad es que, a día de hoy, mientras La Hispano vuelve a ponerse sobre ruedas en Barcelona, y nada menos que con una producción puntera en el sector automovilístico, en Guadalajara sus restos continúan abandonados. Y sin visos de solución.