Carmen de Burgos Seguí
Carmen de Burgos Seguí

Nació, Carmen de Burgos Seguí, lejos de estas tierras, en las de Almería, pero acá llegó en los albores del siglo XX para desde acá salir al mundo de la prensa y la novela. Carmen de Burgos, a quien conocemos también como Colombí, y quien firmó con algunos seudónimos más, tan aparentosos como “Perico de los Palotes”, “Gabriel Luna”, “Honorine”, “Raquel”, “Marianela”, y… ¡vaya usted a saber! Colombí fue el más popular. Sin duda.

Llegó para ser profesora de la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, en torno a 1901, comenzando a escribir en la prensa provincial como ya lo hacía, a su manera, en la nacional. Fue la primera dama de las letras españolas en tener columna propia en la prensa periódica. Y en ser, sin pretenderlo, primera mujer corresponsal de guerra, ya que se encontró, sin buscarlo, en medio de la primera mundial.

En 1901, en los inicios del mes de septiembre, dio a conocer en Guadalajara su libro “Notas del alma”, en el que colaboraron algunos de los periodistas que por aquellos años se distinguían en la capital de la provincia. Con aquel motivo se publicó en el semanario Flores y Abejas:

La distinguida Profesora de esta Escuela Normal de Maestras, doña Carmen de Burgos, ha tenido la fineza de remitirnos con afectuosa dedicatoria un ejemplar de su libro Notas del alma, preciosa colección de cantares que contiene además un prólogo de Pérez Nieva, un epílogo de Pérez Zúñiga y unas malagueñas del maestro Taboada. Sabíamos que la Sra. Burgos era una ilustrísima profesora; lo que no conocíamos era su prodigiosa habilidad para hacer cosa tan difícil como los cantares buenos.
Y de que sabe hacerlos muy sentidos y muy originales, da fe cumplidamente el tomito que tenemos a la vista, y el cual nos ha sabido a poco.
Tanto que, por si pega, ofrecemos a tan inspirada poetisa las columnas de este semanario, y quien sabe, quien sabe si esto nos dará ocasión para saborear otra vez escritos de la señora de Burgos.

También se dejaba sentir su pluma en numerosos medios de la capital del reino, haciendo llamamiento por estos días hacía la unión de los poetas de habla castellana, para que entre ellos se celebrasen anualmente unos juegos florales que uniesen a los de aquí con los del otro lado del mar. Doña Carmen también hilvanaba versos al tiempo que demostraba sus dotes para la cocina o la costura, dos de las asignaturas que impartía.

Pocas horas antes de morir, a Carmen de Burgos la tomaban su último retrato en el Círculo Radical Socialista, donde dio una conferencia
Pocas horas antes de morir, a Carmen de Burgos la tomaban su último retrato en el Círculo Radical Socialista, donde dio una conferencia

En el mes de mayo de 1902 asistió, representando al profesorado de Guadalajara, junto a Amparo Bassecourt y Concepción Aparicio Bueno, esposa de quien fuera director del Instituto Brianda de Mendoza, don Salvador de Prado, al festival Científico que se preparó en Madrid con motivo de la jura como rey de España de don Alfonso XIII. Y brilló con sus exposiciones.

Los años siguientes alternaría en Guadalajara la enseñanza con la escritura, tanto dentro como fuera de la provincia, así como con la asistencia a numerosos encuentros poéticos y pedagógicos, tomando parte activa en la inauguración de la nueva sede social del Centro Alcarreño de Madrid –antecesor de la Casa de Guadalajara en Madrid-, en la calle del Horno de la Mata, el 18 de junio de 1905, en el que se inauguraban las aulas en las que los guadalajareños emigrados a la capital de España podían recibir nociones culturales como si de una escuela al uso se tratase, y cuya clase inaugural, tras las palabras de su entonces presidente, don Enrique Benito Chávarri, corrió a cargo de Carmen de Burgos con la conferencia a la que puso por título: “La influencia de la mujer en la cultura general”. Por entonces ya pasaba por ser una defensora de los derechos de la mujer, a pesar de que se mostraba en contra del voto femenino, algo que nunca la perdonaría otra de las mujeres que, desde Guadalajara, también luchaba por los derechos de la mujer y esta sí, esta estaba a favor del voto femenino, Isabel Muñoz Caravaca.

El 30 de junio de 1905, el semanario El Briocense publicaba los poemas que su autor, Juan Pérez Zúñiga, declamó en el acto inaugural del Centro Alcarreño, uno de ellos dedicado a la ya consagrada autora:

Soy Carmen: la valiente luchadora
Que goza de la fama los favores;
Yo soy Carmen, jardín fecundo en flores
De fragancia sutil y embriagadora.
Soy la mujer genial que el pueblo adora,
La que canta sus dichas, sus dolores;
¡soy un alma que vive sin rencores
¡Y es de todo lo grande defensora!
Soy Carmen, la que lleva en su mirada
Los destellos del sol de Andalucía;
Es mi pluma pincel, lira y espada.
Yo soy, por mi esbeltez y gallardía…
Una hermosa palmera trasplantada
De los ricos vergeles de Almería.

Dejó Guadalajara en el otoño de 1905, tras recibir una beca de 3.000 pesetas para ampliación de estudios en el extranjero; estudios que se iniciarían el 1º de octubre de este año y se prolongarían hasta el mes de septiembre siguiente, viajando por Alemania, Bélgica, Inglaterra, Suiza, Francia e Italia.

A su regreso volverá a Guadalajara compartiendo estancias con Madrid, donde ocupará la cátedra de instrucción culinaria en la Escuela de Artes e Industrias; dando a la imprenta un libro sobre su asignatura, La Cocina Moderna, que verá la luz en el verano de 1907. Una obra que se califica de novedosa para la época, con 800 recetas de cocina y algunas fórmulas para hacer medicamentos caseros.

En 1922 viajó a Melilla, a animar a los soldados que se batían en la Guerra del Rif
En 1922 viajó a Melilla, a animar a los soldados que se batían en la Guerra del Rif

Luego llegaron un ciento más de sus grandes éxitos, literarios, docentes y políticos; tantos como para llenar una enciclopedia. En la que no debiera de olvidarse que en Guadalajara comenzó una parte de su importante andadura, que aquí dejó su sello, y que en los periódicos de acá están sus nociones de historia y arte. Aquellas que tituló: “Impresiones”.

Carmen de Burgos Seguí, escritora y maestra, nació en Almería el 10 de diciembre de 1867; falleció en Madrid, el de octubre de 1932. Estuvo ligada a Guadalajara desde 1901.