Pseudónimo: Chica ejemplar
Autora: Paula Vilar. 11 años
Finalista categoría infantil

En el puente de Mayo de 2023 mi familia y yo decidimos ir a un pueblo que está casi a 4 horas de Brihuega llamado Valverde de los Arroyos. Nos alojamos en un apartamento cercano al centro del pueblo. En ese alojamiento ocurrían cosas un tanto extrañas.
El primer día que llegamos dejamos las cosas en el apartamento y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Después nos sentamos en una terraza, tomamos algo y cenamos. Al llegar a la casa, no estaban todas las maletas juntas y nosotras las habíamos dejado en la misma habitación. Nos asustamos al principio, pero pensamos que no nos acordaríamos bien de donde lo habíamos dejado. Esa noche nos fuimos a dormir pensativos. Yo estaba en la habitación más cercana a la puerta de salida de la casa y escuché pasos pero no le di importancia.
A mitad de la noche, de madrugada, en mi cuarto, se cayó un perchero de la pared, me desperté del golpe pero enseguida me volví a dormir. Al día siguiente se lo conté a mis padres y me dijeron que ellos no habían escuchado nada. Esa mañana nos fuimos a ver las cascadas del pueblo y luego una fuente que estaba en el interior de la localidad. Justo cuando llegamos había unos señores contando una historia de miedo basada en el pueblo. Nos quedamos escuchándola y hablaba de un espíritu que salía solo en el puente de mayo y siempre iba a la misma casa que era donde estábamos alojados. Ellos dijeron que solo era una leyenda urbana sobre el pueblo, pero nosotros les dijimos que era verdad porque nosotros lo estábamos viviendo. Esa noche los señores vinieron al alojamiento para comprobarlo.
Esa noche fue peor que la anterior porque se escucharon muchas más cosas. Pudieron comprobar que la leyenda era real. Nos echaron del apartamento para precintarlo y saber que esa casa estaba medio embrujada. Ví en el móvil un remedio contra los espíritus, se los conté a los dueños de la casa y les pareció fenomenal.
Ello consistía en mezclar el agua de la cascada con el agua de la fuente. además de una flor del campo de Valverde y después rociarlo por toda la casa. No teníamos mucha fe en que funcionase pero así fue y liberamos el espíritu del pueblo.
Valverde quedó libre y la gente pudo disfrutar del pueblo y de sus maravillosas casas, cascadas, astronomía….


