Domingo de Pentecostés: La Caballada de Atienza, Fiesta en Castilla

Las carreras es uno de los espectáculos más bonitos de la fiesta de La Caballada
Las carreras es uno de los espectáculos más bonitos de la fiesta de La Caballada

Ningún historiador ha sido capaz de fijar con certeza el año en que sucedieron unos hechos que dieron la vuelta a la historia de Castilla. Según la historia que tomemos podemos encontrarnos con un abanico que oscila entre 1159 y 1163, año último que ha sido tomado por la mayoría de aquellos para fijar el origen de la liberación del niño rey Alfonso VIII por los arrieros de Atienza y, en su consecuencia, dando origen a la popular fiesta de La Caballada. Así fue hasta que en 1961, según nos cuentan, en los preliminares del 750 aniversario de la Batalla de las Navas de Tolosa, se fijó, por el cronista provincial Francisco Layna Serrano el año de 1162 como punto de partida. ¡Ya ha llovido!

Desde entonces, nos cuentan también, se viene celebrando en la villa de Atienza (Guadalajara), esta antiquísima romería que mezcla historia, religiosidad y folklore popular; en la que se alternan la historia, el baile y el ágape, o comida ritual, entre cofrades.

Cuando aquellos hechos sucedieron, la liberación del pequeño niño rey, tantas veces contada, ya existía en Atienza, importante centro urbano a medio camino entre la vieja Castilla y las tierras que todavía se encontraban por conquistar, el poderoso gremio de Arrieros, Recueros o Mercaderes, que se dedicaban a llevar y traer de un lado a otro los productos que Atienza mandaba fuera, y los que necesitaba traer por carecerse aquí de ellos.

Publicidad

El episodio, en breve, es fácil de contar: muerto el rey Sancho III deja como heredero a su menor hijo, Alfonso VIII, nombrando ayos o tutores que se encarguen del reino, y del niño, hasta cumplida que sea la edad de asumir el trono. Su tío, Fernando II de León, exige de los tutores la entrega del chiquillo, por creerse con mejores derechos, algo que finalmente habrá de llevarse a cabo en Soria, con la consiguiente desazón de quienes sienten que al entregar al rey entregan el reino. Uno de aquellos caballeros que no conforme con lo que ha de suceder toma el niño y, a escondidas, lo traslada a Atienza. Hasta Atienza llegan las tropas leonesas, sitian la villa y, al cabo de varias semanas, los arrieros, entre su carga, sacan al chiquillo rey y en varias jornadas lo ponen a salvo en la ciudad de Ávila.

Esto es, a grandes rasgos lo que se nos cuenta.

caballada_atienza05 - copiaFiesta en Castilla
Como tantas otras festividades de la vieja Castilla, La Caballada celebra su acto principal el domingo de Pentecostés; anteriormente, y desde tiempo inmemorial, lo celebraba el lunes de Pascua, como nos cuenta Jesús de la Vega García, uno de los historiadores de la Cofradía.

Este día, de mañana, los cofrades, a lomos de sus caballos, se reúnen ante la casa del Prioste o hermano mayor de la cofradía, cargo que se renueva todos los años y, tras dar cumplimiento al militar acto del pase de lista; al no menos peculiar de lectura de multas, así como al no menos importante de la subasta del pendón o bandera de la hermandad, la comitiva inicia su marcha.

El cronista e historiador Francisco Layna Serrano, primero en escribir sobre La Caballada, cuenta que la bandera fue una concesión del propio rey Alfonso VIII cuando llegado al trono reconoció la labor de aquellos primitivos arrieros. Nunca lo sabremos. Sí que lleva los emblemas de Castilla y León, así como útiles agrícolas, con toda probabilidad, como este historiador cuenta, añadidos mucho tiempo después.

No sólo la bandera concedió el rey a los arrieros. Este, y sus sucesores, llenaron la cofradía de pergaminos y concesiones de franquezas que hoy se conservan en la sección de su nombre en el Museo de Arte Religioso de la Iglesia de la Santísima Trinidad, a cuya iglesia se acogió la cofradía y es titular de sus antiquísimas Ordenanzas, datadas a finales del siglo XII, en pergamino y letra románica, con el encabezamiento que se ha hecho popular a través del tiempo: Nos, los ricueros et mercadantes de Atienza, formamos esta hermandat a honor de Dios y la Santísima Trinidad o algo así.

Complejo ceremonial
caballada_atienza04 - copiaEl ceremonial por el que se rige es tan antiguo como la propia cofradía y los hechos que festeja. Tomás Gismera Velasco, quizá quien más ha estudiado el desarrollo de esta fiesta, tras dejar no menos de media docena de libros en torno a ella, nos habla de una serie de ritos, nombres, días, fechas, etc., que invita a la curiosidad a quienes lo desconocen. Lo ha reunido todo en su último libro, que es una especie de “manual de instrucciones” en torno a La Caballada: “La Caballada de Atienza paso a paso. Guía para conocerla y entenderla”.

Se rige, según nos cuenta Gismera, por el Prioste, o hermano Mayor, asistido del Seis Principal (Prioste que fue el año anterior), y un “consejo” de seises –quienes fueron priostes los últimos seis años.

Es una rotación de sietes que toman su punto de partida en ese número cabalístico. “Todo en La Caballada hace simbología al siete, número de la perfección”; nos recuerda Gismera. Siete días fueron los que los arrieros emplearon el poner a salvo al rey; siete son las tortillas que se meriendan los cofrades de la Mesa el día de la víspera; siete los del consejo; siete los años que permanecen; siete los días que transcurren entre la romería y la celebración de la festividad principal…

Igualmente, La Caballada ha tomado prestado de otras festividades alguno de sus actos, como el mayo del que cuelgan las roscas que han de subastarse, o la propia procesión romera con la imagen de la Virgen de la Estrella en el entorno de la ermita.

La fiesta hoy
caballada_atienza06En muchos aspectos desconocido todo su ceremonial festivo, la cofradía comienza sus actos con el día de San Isidro, uno de sus patronos, añadido en los inicios del siglo XVII, como cuenta en su obra Jesús de la Vega, celebrando su primera junta general, preparatoria de Pentecostés; este día, en su víspera, los miembros del Consejo asisten con sus llamativos atuendos a la ermita, a fin de disponerla para el día siguiente, celebrando a continuación el rito de la merienda de las “siete tortillas”, antes de regresar al pueblo.

El domingo de Pentecostés es “La Caballada”. El día en que, a lomos de sus cabalgaduras, los cofrades recorren el pueblo, mañana y tarde, camino de la ermita, y de retorno de ella. En la ermita se celebra la romería, la procesión, el ágape, el baile ante la Virgen…  En su “Crónicas de La Caballada de Atienza”, Gismera nos desvela desde cuando los cofrades visten sus llamativas chaquetillas; o nos adentra en el ritual del menú, hoy consistente en cabrito asado y ensalada de lechuga; antaño, lo que cada cofrade pudiera aportar.

caballada_atienza07Al terminar la tarde, al pie del castillo, en uno de los extremos de la villa, tienen lugar las “cabalgatas”, las carreras entre cofrades, en pareja de a dos, y memorando los galopes medievales. El fin de la fiesta para el visitante. Los cofrades de La Caballada todavía se reunirán el domingo de Trinidad para celebrar a su patrono, el día de la Cernina para rezar a sus muertos, o en el del entierro de cualquier cofrade. Es la vida de hermandad.

Una fiesta muy literaria y teatral
Desde mediados del siglo XIX la Caballada ha formado parte de la literatura, y mucho más desde que Benito Pérez Galdós se hiciese eco de ella en sus afamados Episodios Nacionales, que fue punto de partida para que otros autores se acercasen a Atienza a conocerla.

caballada_atienza08También es una de las fiestas más historiadas, ahí está La histórica Cofradía de La Caballada de Atienza, de Francisco Layna Serrano; La Cofradía de la Santísima Trinidad, de Jesús de la Vega García”, Diez siglos, diez historias, de Luis Carandell; las incursiones etnográficas de José Ramón López de los Mozos o los numerosos trabajos de Gismera Velasco, desde su primitivo La Caballada de Atienza, de 1994, a sus Crónicas de La Caballada, La Caballada, historia y tradición, o el anteriormente citado de La Caballada, paso a paso.

Todos ellos contribuyen al conocimiento de una fiesta que, a pesar de todo, no termina por despegar, aunque intentos hay. Y se han hecho grandes esfuerzos por mantenerla y llevarla al lugar que hoy ocupa, estando declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, Regional y Provincial.

caballada_atienza02 - copiaEn la década de 1990, nos cuenta Gismera, se acordó llevar a cabo la teatralización de La Caballada, en lo que hubiera sido el inicio de unas jornadas medievales, a celebrarse el día de la víspera, representándose al atardecer la liberación del rey Alfonso VIII, dando comienzo en el castillo y concluyendo en el patio porticado de la iglesia de San Bartolomé, “la entonces diputada de cultura, Carmen Plaza, estuvo muy ilusionada en el proyecto, hasta que me dijo: ¿Y Atienza?, me quedé con la obra de teatro en las manos, porque en Atienza, entonces, no interesó“, nos confiesa Gismera.

Es quizá una de las muchas anécdotas que jalonan la historia de la cofradía, y sus celebraciones. Ya por la década de 1960 un intento similar quedó en suspenso. En la actualidad se trabaja en otros proyectos que, de alguna manera, tratan de incentivar el turismo, la visita a la villa y, por supuesto, el conocimiento de esta festividad que, en el presente año, tendrá lugar el próximo día 4 de junio. Domingo de Pentecostés.

Y quienes asistan tienen, además, el incentivo de que, convocado un concurso de fotografía, pueden, con sus tomas y participación, llevarse un premio.

Así pues, desde estas páginas os invitamos a conocer esta “Fiesta de Castilla”: La Caballada de Atienza. Merece la pena.