«La Caballada», historia y poesía

La Historia se repite.
Un año más estamos obligados a dar a conocer una conmemoración histórica que ha llegado hasta nosotros, milagrosamente, inmudable en el tiempo: el devenir de la fiesta declarada de Interés Turístico Nacional conocida como La Caballada de Atienza. ¿Sus orígenes? Año 1162. ¿Su desarrollo? Ayer, hoy y mañana… reflejo del orden espacial de las imágenes virtuales que detallamos.

Este imaginario revelado nos presenta la salida de Atienza del rey Alfonso VIII, el de Las Navas de Tolosa, camino de Ávila.

Fotografías que empiezan a las 10 de la mañana del Domingo de Pentecostés, el día de La Caballada:
– “¡Señores hermanos, a caballo!”.

Bandera asomando al mejor balcón de la casa del Prioste, caballerías enjaezadas, cofrades con el debido traje de avío, libras de cera para pagar las multas… como un premio.

Subasta de la Bandera. Encabezar el desfile es un privilegio: ¡800, 1000…1400 cuartillos de vino!
– ¡Buen chico la lleva!

Fotografías que despiertan sentimientos encontrados. Versos que, a modo de arenga, hacen revivir una memoria cautiva:
– “No paséis hoy de puntillas
presumid, pisad con fuerza
que esto es LA CABALLADA
que esto es ATIENZA”.

Puertas de cuarterón que se abren al paso de la comitiva en un ritual mitad festivo, mitad lastimero:

– Resbala la mano entre el rocío,
espabilando la voluntad.
Hoy no es otro amanecer:
alborada, sin carraspera, en el portal,
capa, alcanforada sin destino,
corbata, de estreno, estrangulada,
sentimientos en perenne tiritera.
Portazo al olvido,
mirada, hacia otro lado, arrinconada,
silencio que oculta el ruido:
“…todavía queda algo, todavía hay tiempo”.

Murmullo lejano del pregón perdido:
“¡Que pasa La Caballada! Me voy al balcón a verla…”.
Misa y procesión, con subasta: pujas para poder portar las andas de la Virgen. ¡120, 150, 180 celemines de trigo! Generosas dádivas por estar a su lado.

Baile, de dulzaina y tamboril, con la imagen de la Virgen de la Estrella como pareja. ¿En algún otro lugar se baila con la Virgen? Privilegio mariano concedido por la tradición después de ocho siglos y medio de ritual.

Remate de las roscas. El Manda a escena: ¡10, 12…15 celemines! ¡Buen provecho!
Despedida de las Insignias. Plata desgastada por el besuqueo secular estampado en ellas por generaciones de cofrades… ¡Hoy son sus hijos, son sus nietos!

Repetición de la danza ritual y de la Salve cantada. Improvisado orfeón que sólo actúa una vez al año, sin ensayos. Notas viriles de una anacrónica escolanía, tan viva como envejecida por la tradición.

Parada obligada en las Peñas de la Bandera. Silencio en la tarde casi perdida. Comienzo de los rezos:
– “¡Fuera gorros y sombreros!”.

Lágrimas con sabor a despedida:
– “¡Por el primer hermano que fallezca!”.

Regreso a la villa:
– “¡De vuelta, La Caballada. De lujo se viste Atienza!”.

Limonada en casa del señor Abad. Despedida en casa del señor Prioste, trago en porrón… cofradía cívico-religiosa:
– ¡Que tengamos salud y lleguemos a otro año!
– ¡Señores hermanos, a pie!

Ante ustedes, estas someras imágenes virtuales de “La Caballada” en estado puro. Ante nosotros, la reflexión al recordar estas imágenes, espejo de toda una vida.
Después de 856 Caballadas, después de rebuscar en el alma de la retahíla de hermanos que por ella han pasado, creo que hemos llegado a encontrar la fotografía escondida de la Cofradía, que bien pudiera llevar por título:
– “La Caballada. Una forma de vida, un sentimiento que dura todo el año”.

Esto es “La Caballada”… por dentro. Para quienes la quieran conocer por fuera, el Domingo, 9 de Junio de 2019 tienen una cita en Atienza.

Y no lo duden… al correr de los años, podrán contar a los suyos cómo en una “CABALLADA”, en la villa de ATIENZA, aprendieron a detener el tiempo.

Más información sobre Atienza y La Caballada en: https://turismoatienza.es/

Jesús de la Vega García