Viajar hasta el Románico Rural, desde Campisábalos hasta Carabias

Iglesia de Villacadima, con portada de arquivoltas, en la Sierra de Pela.
Iglesia de Villacadima, con portada de arquivoltas, en la Sierra de Pela.

Es un rincón escondido, escarpado. Pero también acogedor. Las elevaciones serranas marcan la linde con la vieja Castilla, incluido el mundanal Madrid. Es la zona norte de la provincia de Guadalajara, un territorio de relieve muy replegado con sierras como la del Ocejón, que custodia su popular ruta de la Arquitectura Negra; o la Sierra de Pela, rayana con la vecina Soria. El nombre de ésta última no es casualidad y su origen quizá responde a las bajas temperaturas que sacuden el invierno. Pero no hay por qué asustarse, y menos en primavera. El paisaje transmite frialdad sólo en apariencia. En el fondo, provoca un interés sanísimo de recorrer sus caminos agrestes. “Por los montes cárdenos camina otra quimera”, escribió Machado en sus soledades.

La ruta del Románico Rural de Guadalajara es uno de los clásicos destinos turísticos de la provincia. Un territorio caracterizado por las altas temperaturas, que sólo decrecen parcialmente en verano; y de relieve muy replegado. En este hábitat, las muestras del arte románico perviven como un legado de los cristianos que repoblaron esta zona a finales del siglo XI.

El itinerario discurre por el norte de la provincia, siguiendo el asfalto de la CM-110, desde Atienza a Villacadima, y la CM-1006 hasta Galve de Sorbe. Desde Madrid se puede acceder por la A-2 hasta Guadalajara o bien hasta Sigüenza. La ruta se adentra en una zona plagada de numerosas pequeñas iglesias que con armonía y sencillez, sin estridencias y con una sorprendente originalidad hacen del románico rural un espectáculo visual en pequeños pueblos.

Antes de llegar a la Ciudad del Doncel, en Saúca se puede contemplar la iglesia de finales del siglo XII, principios del XIII, cuyo pórtico con columnas pareadas y capiteles iconográficos brillan con luz propia. Muy cerca de Sigüenza, sentido Atienza, la villa de Palazuelos se extiende fortificada con sus formidables restos de la muralla y con un castillo que aún conserva su aire del medievo. El conjunto, declarado monumento desde 1951, lleva la impronta personal e intransferible del Marqués de Santillana, don Íñigo López de Orozco. El siguiente destino es Carabias, donde destaca su iglesia de El Salvador, ejemplar románico del siglo XIII. Retomando la carretera provincial, la ruta conduce a Pozancos, con sus huertas y su iglesia románica, las salinas de Olmeda de Jadraque e Imón y el castillo de la Riba de Santiuste.

La siguiente parada es la histórica villa de Atienza, un prodigio del medievo con siete iglesias, un castillo roqueño, el famoso arco de Arrebatacapas y un entramado de callejas verdaderamente espléndido que merece artículo aparte. Continúa la ruta hasta llegar a Somolinos. Hemos abandonado ya la Tierra de Sigüenza para zambullirnos en la Sierra Pela, rayana con la de Ayllón y a los pies de la mítica cumbre del Alto Rey. En Somolinos merece la pena hacer un descanso para contemplar su laguna, de origen glaciar, y cuna del río Bornova.

Templo románico de San Bartolomé (s. XIII), en la localidad de Campisábalos.
Templo románico de San Bartolomé (s. XIII), en la localidad de Campisábalos.

A pocos kilómetros emerge Campisábalos en las parameras desabrigadas de la sierra, con su extraordinaria iglesia románica de San Bartolomé. Es obra del siglo XIII y sobresalen las inscripciones que posee en la fachada (un calendario iconográfico de los meses del año según las faenas agrícolas) y la capilla del guerrero San Galindo, adosada a sus muros. Declarada monumento en 1965, conserva influencias mudéjares. Es un conjunto románico sublime, extraordinariamente bello y armonioso. El friso con el calendario está considerado único en su género. La cubierta de la capilla está abovedada, mientras la iglesia se cubre con techumbres de madera.

El desvío por la CM-1006 traslada al viajero a Villacadima. La portada de su iglesia, también románica, presenta varias arquivoltas ornamentadas con motivos vegetales, además del arco interior. Esta iglesia parroquial goza de la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento y es hoy un testigo mudo del pasado de Villacadima, un pueblo prácticamente deshabitado que, a base de casas de segunda residencia, está alimentando ahora su resurgir.

Iglesia románica de Carabias, en la zona de Sigüenza.
Iglesia románica de Carabias, en la zona de Sigüenza.

El arte románico hace tiempo que se convirtió en uno de los principales atractivos turísticos y culturales de la provincia de Guadalajara. Hace casi veinte años, la Junta de Castilla-La Mancha decidió rehabilitar algunos de estos templos –la mayoría situados en localidades con muy poca población o incluso abandonadas– y además crear una ruta turística del Románico rural en la Sierra Norte. En realidad, no era una ruta turística dotada de infraestructuras, centros de interpretación ni de todo aquello que la hacían visitable, pero al menos se editaron unos folletos facilitando el camino a los intrépidos viajeros. Ahora la mayoría de los templos son visitables y cuentan con paneles explicativos.

El Románico Rural es, sin lugar a dudas, uno de los itinerarios imprescindibles para conocer la esencia histórica no sólo de la Sierra, sino de toda Guadalajara. Tiempos pasados de los que aún nos quedan sus huellas.