El 7 de junio de 1983 atravesó la capital un enorme convoy de pruebas que simulaba el futuro transporte del reactor de la Central Nuclear de Trillo. El vehículo, procedente de Alicante, estaba formado por dos tractores-camiones y una gigantesca plataforma de 17 ejes diseñada para trasladar cargas de gran tonelaje.
El convoy recorrió distintos puntos de Guadalajara, atrayendo la atención de numerosos vecinos. Durante su paso por la ciudad, un grupo de ecologistas protagonizó una sentada para protestar contra el proyecto nuclear, mientras la Guardia Civil regulaba el tráfico debido a las enormes dimensiones del transporte.
Fue uno de los acontecimientos más llamativos de la Guadalajara de los años ochenta, un ensayo previo al traslado real del reactor de la Central Nuclear de Trillo que se realizaría meses después.