Panorámica de Sigüenza. Foto de Antonio López Negredo.
Panorámica de Sigüenza. Foto de Antonio López Negredo.

En las parameras de la Sierra Norte, donde se asientan las jaras, los tomillos y, por qué no decirlo, los fríos del amplio invierno, viene a asomarse esta Ciudad milenaria, crisol de culturas y credos, donde prima la convivencia, la educación y el señorío castellano de la vieja raigambre aprendida a lo largo de su historia

Pisamos sus calles, contemplamos sus fachadas, recorremos sus barrios; es un tiempo de pausa, un tiempo de descanso. Sigüenza se nos ofrece en todo su esplendor: su alcazaba musulmana, fuente de cultura, de conflictos, de señoríos, de presente y de futuro; su catedral, cisterciense dentro del románico, gótica e incluso barroca y churrigueresca, donde sus basamentos tienen huellas indelebles de la historia de España; la iglesia de San Vicente, el patrón de todos los seguntinos, donde las piedras han sido rejuvenecidas por el empeño y tesón de personas que no les importaba gastar parte de su vida a cambio de dejar testimonio vivo de un monumento románico; la plazuela de la cárcel con su escudo frontal, su edificio que un día sirvió de sede del concejo y hoy contempla el paso de muestras de nuestro arte y cultura; la plaza mayor, sus arcos, sus piedras centenarias y encuadre de edificios que forman parte de nuestras vidas, y un aviso serio y compromiso por su conservación; las puertas de la ciudad y sus paños de murallas conservadas, muestra de que Sigüenza fue una ciudad importante, que protegía a sus vecinos de las inclemencias no solo meteorológicas sino las revenidas de los conflictos grupales…

Como puede pensar el visitante son muchas las cosas que quedan por recorrer y contemplar: edificios, fachadas, monumentos, calles, paisajes –no podemos olvidarnos de La Alameda, punto de encuentro, que ha servido para reunirse, para firmar o pactar, para enamorarse y, quien sabe, para sellar la paz-; nuestros nexos de unión –pedanías que comparten el devenir diario, las preocupaciones por las “ausencias” cada vez más frecuentes, y por ver un futuro de permanencia-;…

Sigüenza es todo esto y mucho más. Por eso, la apuesta por el futuro no es tanto la meta a alcanzar sino el camino que tenemos que recorrer; porque en ello nos va el presente y el futuro. El compromiso es grande e ilusionante.

José Manuel Latre Rebled.
Profesor de la SAFA y exalcalde de Sigüenza