48 encinas y seis almendros han sido plantados en una antigua escombrera de Valdenazar

El Día del Árbol 2021 en Yebes fue una auténtica fiesta de la naturaleza y el medio ambiente, en la que se plantaron 48 encinas y media docena de almendros. Al igual que en ediciones anteriores, se eligió una antigua escombrera que se localiza a la entrada del bosque de Valdenazar para llevar a cabo esta plantación. “Una zona degradada que estamos empeñados en recuperar para que la naturaleza haga su trabajo y quede perfectamente integrada en este magnífico ejemplo de bosque mediterráneo”, indica Vidal Gaitán, concejal de Medio Ambiente. Este es el séptimo año en que se lleva a cabo esta convocatoria, que cuenta con la colaboración habitual de la Asociación Nacional ‘Micorriza’, que aportó todo el material necesario para que la jornada fuera un éxito.

También las inmejorables condiciones meteorológicas contribuyeron a dar lustre a una matinal en la que los más pequeños aprendieron algunas nociones básicas sobre plantación de arbolado. Acerca de la importancia de las especies autóctonas frente a las invasoras, la forma correcta de repoblar los bosques, la elección del emplazamiento más idóneo o la función de estos árboles, que contribuyen de forma decisiva a asentar el terreno y evitar la erosión. “La presencia de árboles como la encina o el almendro es sinónimo de estabilidad ecológica, fertilización de los suelos, vida de fauna asociada y alto valor paisajístico”, explica Gaitán. Azadas en mano, trece adultos y seis niños se afanaron en horadar los huecos en los que se introdujeron los cepellones de los árboles de mayor porte para, a continuación, diseminar en este espacio medio centenar de plantones de encina. “A lo largo de la mañana, pudimos comprobar que muchos de los retoños que habíamos plantado en ediciones anteriores habían agarrado perfectamente al terreno”, apunta el concejal de Medio Ambiente.

Esta acción se complementó con la plantación que días antes se había llevado a cabo en el parque ‘Federico García Lorca’ de Valdeluz, entre el colegio público ‘Jocelyn Bell’ y la línea de Alta Velocidad. En esa lengua de terreno se sembraron 20 jaboneros chinos, conocido como ‘árbol de los farolillos’, que habían sido donados por la Diputación Provincial a través del Servicio de Agricultura, Ganadería, Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Procedentes de la finca agropecuaria que esta institución tiene en Alovera, los trabajos corrieron a cargo de la empresa encargada del mantenimiento y conservación de las zonas ajardinadas del municipio. La pradera elegida dispone de riego propio y hace apenas una década se encontraba completamente yerma. “Alguien decidió abandonar a su suerte este parque, que quedó al margen de la zona de mantenimiento contemplada en aquel momento”, recuerda Gaitán. Hoy, es una de las zonas verdes más frecuentadas, vistosas y paseadas por los vecinos de Valdeluz. El jabonero chino soporta temperaturas extremas, se caracteriza por una elevada resistencia a la sequía y contaminación ambiental y puede alcanzar hasta 15 metros de altura.

Con 338.500 metros cuadrados distribuidos en trece parques y zonas ajardinadas, a los que hay que sumar las veinticuatro hectáreas del bosque de Valdenazar, Yebes ha convertido este patrimonio natural en una de sus señas de identidad. En estos últimos diez años, la Concejalía de Medio Ambiente ha revitalizado estos espacios y entornos urbanos con la plantación de más de dos mil árboles de una decena de especies distintas. El edil de Medio Ambiente destaca el “compromiso e implicación” de los vecinos en el cuidado de esta riqueza natural y pone de manifiesto la “relevancia” de jornadas como las de este sábado. “Que ayudan a inculcar los valores ecológicos y ambientales desde edades tempranas, involucrar a la comunidad en la preservación del entorno y a construir un municipio sostenible”, opina. En estos últimos años, el Ayuntamiento de Yebes ha dado visibilidad a la responsabilidad que ha contraído con los propios vecinos en la conservación y protección de este legado. El 29 de julio de 2015, este municipio se convirtió en el primero de la provincia de Guadalajara en aprobar una Ordenanza para la protección del arbolado de singular interés local.